No han cambiado mucho. Digamos que Sleater Kinney se han mantenido fieles a sus cordenadas y tampoco se han querido casar con nadie. En “One Beat” reivindican con fuerza su garra y rebeldía, ajenas a modas, ajenas a todo.

Tener la certeza sobre lo que es lógico e ilógico, es tan difícil como adivinar cuál va a ser la siguiente portada de nuestra querida publicación. Sleater-Kinney llevan mucho tiempo hurgando sobre su misma herida, pero desde hace un tiempo el raspado dejó de ser tan profundo. Las cicatrices dejaron de gustar y decidieron ponerse coquetas aunque, por lo visto, no todo el mundo se entusiasmó con su nuevo quehacer estilístico. “All Hands On The Bad One” era lo más pop que habían hecho nunca, lo menos rabioso, lo más lejanamente visceral que habían grabado nunca, y justo cuando esa accesibilidad veía la luz, fue cuando el entorno dejó de echar el cable a las de Oregón. Han tenido que cabrearse de nuevo, mostrar sus afiladas garras y decir lo que piensan sin tapujos ni remilgos para que les pusieran “One Beat” en el pedestal en el que nunca habían estado, en lo alto de las listas que nos abordan cada doce meses. “Ser madre ablandó nuestro mensaje.

“Que triunfasen una serie de artistas en los noventa no quiere decir que para las demás haya más ventajas”

Cuando tienes hijos ves las cosas de otro modo. Piensas en darle a tu vástago un mundo mejor y de golpe evitas enseñarle todo lo negativo que tiene este mundo en el que vivimos. Por eso el antecesor a “One beat” era un disco más accesible, más optimista y menos rock y más pop”. Janet Weiss se moja poco. Algunas de las cuestiones le incomodan, otras quizá las encuentre absurdas e innecesarias, pero sin quererlo deja escapar joyas como las ya mencionadas. Parece vivir en un mundo que no es el nuestro, cree tener interés por lo mismo que puedas tener tu, pero su universo está en otra esfera. “Las grabaciones de nuestros discos no cambian en nada de uno a otro. Las condiciones son siempre las mismas y el espacio de tiempo no varía en exceso de un disco a otro. Éste lo grabamos en un periodo de dos meses y lo volvimos a hacer cerca de casa. Eso ayuda a que te encuentres más cómoda, y que el estar en el estudio no suponga dejar tu hogar durante tanto tiempo. El productor ha sido de nuevo John Goodmanson. Estamos contentas con él y si algo funciona, para qué cambiarlo, ¿no?” En los últimos tiempos sólo ha aparecido un grupo que se les asemeje en ideas y concepto. Son Le Tigre, y además con el plus del pasado riott-girl de una ex-Bikini Kill. Escurre el bulto cuando se le plantea el tema, y no porque les asociemos directamente con aquel fenómeno, pero la verdad es que la incomodidad vuelve a hacer acto de presencia. Dice conocer a Le Tigre, y respetarlas musicalmente, pero no profundiza, al igual que busca desmarcarse de cualquier movimiento al que intentes asociarlas. Ni tan siquiera indies. Tampoco las taches de alternativas. Lo de la mujer en este nuevo siglo no lo considera tampoco de modo positivo. “Estamos igual ahora que hace veinte años, que hace diez y que hace cinco. Nada ha cambiado, y quien lo quiera ver así, es porque está o vive en otro planeta. La sociedad no se ha planteado, ´vamos a ponérselo más fácil a la mujer para que se encuentre más a gusto y recompensada´. Los trabajos siguen siendo los mismos para el mundillo femenino, el ser madre repercute de la misma manera, y como músicos tampoco tenemos más facilidades. Que triunfasen una serie de artistas en los noventa no quiere decir que para las demás haya más ventajas.También antes tuvieron un peso específico Joni Mitchell, Carole King, Nico o Janis Joplin, y nada cambió de forma drástica”. Carácter, ambición, agallas, impermeabilizad o realismo, son señas identificativas de lo que son y significan Sleater-Kinney. Hete aquí la muestra.