A Avey Tare lo seguimos desde que tuvimos conciencia de que existía esa locura llamada Animal Collective que, con más o menos acierto, según la ocasión, nos han brindado algunos de los momentos de mayor libertad artística de las últimas (casi) dos décadas. Y cada vez que se ha tomado unas vacaciones del colectivo, ha ido un poco más allá dentro de su locura musical: ahora te publico un disco que hay que reproducir al revés o una banda sonora para tus terrores favoritos; aunque esta vez no se trata solo de un experimento sino de que no es tan fácil seguir cumpliendo años sabiendo qué hacer con Animal Collective. Aún les quedan cartuchos, pero hasta que alguien sepa cómo cargarlos, toca madurar como también lo está haciendo Panda Bear. Las respuestas de Avey Tare son tratar de transmitir la inmediatez y el intimismo de la naturaleza en un álbum como “Eucalyptus” (Domino-Music As Usual, 2017).


El álbum, el primero desde su incursión en la exótica de película de terror de serie continua que fue “Enter The Slasher House” (Domino, 2014), acreditado a Avey Tare’s Slasher Flicks, se anunció de una manera muy críptica a sus fans con un correo electrónico en el que se mostraba un puzle pero no se decía ni palabra del contenido del disco, ¿tiene algo que ver con su contenido?
Sí, claro. Si juntas todas las piezas puedes ver el álbum en vez de ver partes separadas, porque el disco es como un rompecabezas que me enseñó a juntar muchos fragmentos emocionales, y las composiciones de alguna manera aparecen como piezas rotas. Para mí es algo que tiene mucha cohesión, es un modo de componer que no había usado nunca y que cobra sentido cuando está todo junto. Me gusta la idea de los puzles, me gustan los puzles, por lo que es una referencia visual perfecta para el disco tal y como queda cuando lo has terminado.

Prácticamente no he encontrado información sobre este disco en la red a la hora de preparar esta entrevista. ¿Por qué?
Va un poco sobre que, antes de que se hable del disco, preferiría que lo escuchara cuanta más gente mejor. No es que tenga una visión negativa de lo que suele hacer la gente, pero normalmente se habla demasiado sobre un disco antes de que salga, y al final esas palabras no consiguen describir o definir la música. Yo tengo la costumbre desde siempre de descubrir primero la música para tener mis propias imágenes e ideas. Eso me gusta más que avanzar a la gente de qué va antes de su publicación. Si después de escuchar el disco lo comentan o preguntan por cualquier tipo de información, serán bienvenidos.

¿Y tú tenías la imagen completa del puzle del álbum antes de ponerte a escribir canciones?
Fue un poco así, sí, tenía una imagen de lo que debía ser. Siempre me he planteado los discos en solitario de manera que primero me viene la idea de cómo quiero presentarlo y qué es lo que ha de llevar dentro, y eso lo tuve claro incluso antes de que empezaran a venir las canciones. Luego tampoco es que estuviera escribiendo mucho, me levantaba por la mañana en Los Ángeles y cogía la guitarra acústica y me lo tomaba como unas vacaciones de Animal Collective y los demás proyectos en los que estaba trabajando un montón. Por eso este disco también tiene mucho de recolectar piezas lentamente. Algunas de las canciones como “Melody Unfair” tenían un desarrollo más largo, pero se transformaron en piezas de algo más grande, por lo que tuve que reestructurarlas como si fuera una composición de jazz o clásica. Así que, sí, tuve una idea general y luego fui encontrando las piezas o adaptándolas.

“La mayor parte del disco está grabada en California porque quería que la música tuviera un elemento  muy acuático y muy de rayo o de puesta de sol”

¿Has conseguido plasmar lo que querías o con el ejercicio de la grabación y de la producción ha cambiado y se ha transformado en otra cosa?
Bueno, realmente no. La mayor parte del disco está grabada en California porque quería que la música tuviera un elemento claro como muy acuático, y muy de rayo de sol o de puesta de sol. Pero luego lo mezclamos en Asheville, en Carolina del Norte, y me dejé llevar por un ambiente completamente distinto del de la costa de California. Está hecho en medio del verano californiano y del otoño, pero ha quedado como quería que quedara.

Una de las cosas que llama la atención de este disco es el espacio que hay en la grabación, y sé que es algo a lo que das mucha importancia en general. ¿Me puedes desarrollar un poco cómo fue en esta ocasión?
Lo primero que hay que tener en cuenta es que estas canciones se escribieron con la guitarra acústica, dando vueltas por mi casa, por lo que quería que trasmitiera una sensación de intimidad, pero también de tranquilidad y suavidad, de la misma manera que la idea del eucalipto puede resultar relajante. Pero a la vez he tenido en cuenta las salidas que he hecho al campo en el sur y el norte de California, observando cómo cambia la naturaleza cuando las estaciones van y vienen, las plantas florecen y luego mueren, y quise que hubiera algo en el disco que representara eso. He querido cambiar el espacio y el ambiente dentro de una habitación con la música, por eso he tenido cuidado de que este disco fuera menos bailable y más abierto, y que cada sonido fuera importante, que los sonidos fuera desdoblándose o replegándose siempre.

Y aunque hay instrumentos de percusión, no hay batería. ¿Por qué?
Por la misma idea que te he comentado antes sobre la manera de hacer el disco. Las primeras canciones que escribí fueron “Coral Lords” y “Selection Of A Place”, que tienen los sonidos más acuáticos , y me convencí de que quería que el disco transmitiera este sentimiento más abierto. Con Animal Collective siempre hacíamos mucho trabajo de mezcla en el estudio con ritmos y percusiones muy duras con las que sobre todo hemos estado experimentando durante los últimos cinco o siete años. Por eso quería que aquí no hubiera nada de esto, sino un sonido mucho más relajante, casi ambiental.

¡Exacto! Me llama la atención que el disco puede escucharse pensando cosas que son contradictorias: que lo más desnudo que has grabado en mucho tiempo, que se trata de un disco de ambient que tienes que escuchar olvidándote de la música, pero también se trata de uno de los más elaborados y complicados. ¿Has pensado alguna vez en estas escuchas, casi opuestas de tus nuevas canciones?
La verdad es que nunca me había planteado que esta música se escuchara por debajo de una conversación como cualquier otro disco de ambient, pero de pronto me encontré con esta cosa tan soñadora que tiene de escucharlo apagando las luces. No es que necesariamente tengas que hacer eso, pero me gusta pensar que tiene el elemento que me gusta de mis discos favoritos, que son capaces de cambiar el ambiente y llevarte a alguna otra parte. El otro lado para mí, es que se trata de un trabajo muy íntimo que se ha centrado mucho en la voz y en los elementos más humanos de la música que hay entremezclados con otros elementos que sin mucho menos humanos.

Antes has dicho que el hecho de coger una guitarra acústica eran vacaciones de Animal Collective, pero es que si se repasan tus últimos pasos discográficos, da la sensación de que realmente necesitas trabajar solo. ¿Está ocurriendo esto en la vida de los demás miembros de Animal Collective? La verdad es que hace poco entrevisté a Panda Bear y parece que un poco de lejanía del grupo le está sentando bien también.
En el momento en el que nos metimos con “Centipede Hz” (Domino, 2012) nos dimos cuenta de que aquella grabación se hacía muy larga, y que después el tour también era demasiado largo. Incluso era largo en comparación con la gira de “Merriweather Post Pavillion” (Domino, 2009), que ya nos pareció larga, porque estuvimos un año, pero es que con “Centipede Hz” estuvimos un año y medio, así que todos pensamos que necesitábamos más descanso del grupo. Pero es que también hemos cambiado todos, y creo que hemos dado un paso hacia adelante. Seguro que en algún momento damos con algún sonido interesante que nos haga juntarnos de nuevo. Es también difícil de predecir nada sobre el siguiente disco de Animal Collective, porque las cosas salen cuando viene la inspiración.

También entiendo que Animal Collective representan un momento muy determinado en vuestra vida, y a lo mejor no es sencillo cumplir años y seguir dándole respuestas a ese concepto.
Pero porque tienes que permitir que las cosas cambien y progresen y, si es necesario, tomarte descansos porque cuando fuerzas algo, lo más seguro es que no acabes muy feliz con el resultado. Pero no pienses otra cosas, el último año y medio de gira con Animal Collective ha sido alucinante: hemos tocado muy bien, hemos dado algunos de nuestros mejores conciertos, y hemos disfrutado mucho de tocar juntos. Además, hemos podido hacerlo sin pensar en tener que grabar otro disco inmediatamente, razón por la cual me he dedicado a reunir las piezas de mi disco en solitario. De esa manera, la inspiración fluye, aunque también haya que decir que ahora tenemos familia y otras ocupaciones que nos llevan mucho tiempo. Es solo una manera diferente de enfrentarse al grupo.

Además de Animal Collective y de tu disco en solitario, este año has participado en el proyecto Our First 100 Days, con canciones que recogían los sentimientos de algunos norteamericanos con respecto a la nueva Administración. Esos 100 días ya han pasado. ¿De qué ha servido y cómo te sientes como americano cuando viajas fuera del país?
La verdad es que no he estado viajando mucho fuera de Estados Unidos recientemente, pero aquí se percibe tensión. Hablo con amigos que viajan más, y empezamos a ver que hay una cierta actitud hacia nosotros fuera del país, y lo comprendo por una parte, pero por otro lado es una pena porque hay muchisima gente en América que es perfectamente consciente de que parece que estamos en otro planeta. Es duro estar en América y estar todo el rato rodeados de esta sensación, y terminar siendo parte de ello.

“Es difícil de predecir nada sobre el siguiente disco de Animal Collective, porque las cosas salen cuando viene la inspiración”

Es absurdo preguntar por títulos, pero llama la atención la imagen que tienes del eucalipto, y que lo hayas puesto como título del disco. En la península ibérica empezamos, por fin a darnos cuenta de que donde se plantan eucaliptos, la tierra de alrededor se transforma prácticamente en polvo porque consumen todos los nutrientes, además de que este verano ha sido particularmente duro en lo tocante a los incendios, sobre todo en Portugal, donde, por culpa de los eucaliptos, han ardido sin control muchas hectáreas. Lo segundo no lo sabrás pero, ¿sabías lo primero?
Eso lo sabes tú. Yo pienso en el eucalipto más como en una parte más de la naturaleza que también tiene sus propiedades, si hablamos de belleza, aunque tenga una doble cara. Sé que la gente que vive alrededor de los eucaliptos ve su belleza, y lo interesante es que esa belleza puede polarizarse. Me parece fascinante que un árbol como este pueda atraer tanta atención, y pueda hacer que la gente se plantee lo que le estamos haciendo al planeta. Por ejemplo, el eucalipto no es un árbol autóctono de California, sino que lo trajeron aquí los australianos, y ahora California está ardiendo también. Por eso es un símbolo de lo que está hecho nuestro planeta y cómo.

Para terminar, cuando he estado preparando tu entrevista, he visto en Wikipedia que una de las primeras cosas que dice de ti es que “padeces sinestesia”.
Ya, tío, lo sé y no es verdad. La verdad que no sé cómo ha empezado todo esto…

Ya, pero tú lo pones un poco difícil en el sentido de que si alguien no es capaz de oler una de tus canciones, por ejemplo, probablemente no será capaz de disfrutarla como es debido.
Uf, claro, es que el olfato es uno de mis sentidos favoritos, y activa la memoria como ningún otro, y en ese sentido, tengo que decir que el olor del eucalipto es uno de los recolectores de recuerdos más potentes que hay. Siempre que los huelo, recuerdo cosas que me pasaron hace mucho en California, pero también cuando me dieron dolor de garganta.

Bueno, entonces ya sabes que la edición deluxe de tu disco, además de sonar, tiene que oler también.
Claro, esa es una muy buena idea.