“Coser i Cantar” es un doble compacto que repasa la carrera de los mallorquines grabado con la Orquesta Sinfónica de Bratislava, que viene acompañado de un DVD con todos los vídeo-clips de la banda y otros documentos visuales, bajo una cuidada presentación. Todo ello demuestra que Antònia Font continúa siendo una banda realmente peculiar.

Antònia Font han estado algo más de un mes en Eslovaquia, grabando con la Orquesta Sinfónica de Bratislava, el que ya es su sexto disco. Lo primero que se nos puede pasar por la cabeza es A) que sea una marcianada total; o B) un empacho de algodón de feria. Según Joan Miquel Oliver no es ni una cosa ni la otra. “Nuestra idea no era hacer la típica parida de las bandas en acústico, el tan sobado unplugged. Tampoco queríamos hacer la pijada de ponerle cuatro violines que sonasen de fondo. Aún así, sabíamos que corríamos ese riesgo. Para nosotros, lo más importante era no hacer un disco light, y creo que lo hemos conseguido”.

“Nuestra idea no era hacer la típica parida de las bandas en acústico, el tan sobado unplugged”

La dirección de la orquesta ha corrido de la mano de Miquel Àngel Aguiló, músico cercano a la banda. Gracias a su trabajo Antònia Font han materializado un trabajo sinfónico. Oliver considera que trabajar con él fue una decisión acertada. “Miquel Àngel es un personaje totalmente inmerso dentro de la música contemporánea. Es perfecto para idear y concebir los arreglos orquestales de las canciones de Antònia Font”. El doble compacto presenta un total de veinte canciones regrabadas para la ocasión. Porque, atención, no se trata de material nuevo. Aquí encontraremos desde “Tokio m’és igual” a “Amazones a sa lluna”, pasando por ”Wa Yeah!” o “Mecanismes”. “Nos hemos centrado básicamente en las canciones de la última etapa del grupo, como por ejemplo ‘Armando Rampas’ o ‘Vitamines’. Los arreglos de los que hablaba le han dado un toque muy potente. Han quedado incluso un poco punkies. No se trata para nada del típico disco de banda de pop acompañada por una orquesta”. Digan lo que digan, algunas de las canciones conservan ese toque lírico y preciosista de los buenos arreglos pop orquestales.“La verdad es que ha sido una experiencia muy positiva. Nos hemos sentido de puta madre rodeados de partituras. Además, de repente nos hemos dado cuenta de que tenemos un repertorio extensísimo que hemos producido en muy poco tiempo. Los discos se han ido sucediendo muy deprisa y ahora ha llegado el momento de parar y pensar. Es momento de mirar hacia atrás para saber hacia dónde queremos ir de ahora en adelante”