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Desconocemos si el propio título de este libro es una declaración de intenciones del creador de Plásticos y Decibelios. ¿Es Julián Ruiz el Sargento Pepper? ¿Son todos sus encuentros ficticios? ¿Jamás estuvo donde dijo estar? A tenor de la cantidad de fotografías que incluye el autor con las más rutilantes estrellas del show business, deja la certeza de que conoció a muchas de ellas. Por lo menos, para inmortalizarse.

Se enfrenta el lector a “El Sargento Pepper nunca estuvo allí”, sabiendo que el autor es una referencia en nuestro país en cuestión de finados musicales: cada vez que fallece una estrella del firmamento rock, acudimos prestos a las palabras que pueda juntar Julián Ruiz en relación al evento acaecido. Por este motivo, parte de las historias que aparecen en las páginas de su última publicación llevan a la parca como enganche. Así, pone en duda las versiones oficiales de muertes como la de Sam Cooke, el rolling Brian Jones o el que fuera el frontman de Inxs, Michael Hutchence. Eso está muy bien. Siempre hay que dudar de todo.

Nosotros también dudamos del planteamiento del libro. Aunque la obra lleva por subtítulo “Historias secretas de grandes músicos”, nos preguntamos si realmente son secretas o algunas son vox pópuli entre los amantes de la música desde tiempo inmemorial. Porque, en muchas de ellas, Julián Ruiz sí que es fuente directa, pero, en la mayoría, se limita a ser alguien que pasaba por allí. ¿Le contó Paul McCartney a Julián cómo se dejó engañar por Michael Jackson en el tema de los derechos editoriales de las canciones de los Beatles? ¿Tiene Hervé Muller razón sobre cómo murió Jim Morrison? ¿Eran los Fleetwood Mac unos swinger de tomo y lomo? Porque, no nos olvidemos, si hay algo que interesa y alimenta al morbo humano, además de las muertes de nuestros ídolos, son los líos de faldas. Y Julián Ruiz, de eso, sabe: los adulterios de los mencionados Fleetwood Mac; el trío entre Eric Clapton, George Harrison y Pattie Harrison Boyd; las orgías salvajes en vuelo de Led Zeppelin; el quítate tú para ponerme yo de los suecos Abba, etc.

Mucho tiempo ha transcurrido desde que nuestro querido murciano abandonara sus orígenes, allá por los años 60 del siglo pasado, para llegar a la capital. Desde entonces, y desbordado siempre por esa curiosidad del periodista y, en numerosas ocasiones, enlazada con la actividad de producción que ejerció durante muchos años con grupos y artistas como Objetivo Birmania, Alaska, Burning o Manolo Tena, Julián ha acumulado anécdotas propias y dimes y diretes de aquí y de allá. ¿Por qué no contarlo entonces? ¿Cómo no poner en conocimiento del resto de los mortales tanto saber? Además, si hay algo que sacamos en claro tras la lectura de este libro, es que siempre podremos concluir que Platón estaba en lo cierto: “Tiene más categoría el que mejor sabe disimularla”.

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