MondoSonoro Discos

La hiperactividad del californiano Ty Segall hace difícil una valoración lineal de su trabajo: ha tocado en tantos proyectos con integrantes tan diversos que hablar de la evolución de su estilo siempre es un tema complicado. Sin ir más lejos, este último año ha sacado a la luz “II” de Fuzz y su disco de versiones de T-Rex titulado “TY REX”, por no hablar de otros proyectos menores en los que anda involucrado. En ellos encontramos el sello común de todos sus trabajos: el peculiar sonido fuzz y distorsionado junto con su melódica voz, y éste es sin duda el punto de partida de “Emotional Mugger”.

El disco que nos ocupa consta de once cortes de ritmos entrecortados más allá de la dinámica garajera de sus primeros álbumes: en su nuevo disco Ty Segall termina de desmarcarse de la ola de garaje californiano para seguir perfeccionando ese estilo propio. Otras fuentes de las que Ty Segall siempre ha hecho bandera, como el glam, hard rock, folk o la psicodelia; se reafirman en “Emotional Mugger” definiendo ese complicado sonido camaleónico con el que empezó a tantear en sus últimos largos.

La atmósfera del álbum es, sin duda, oscura, a veces con piezas más lentas y pesadas como el tema “Squealer”, que abre el disco. La fuerte carga de sintetizadores y efectos láser de este primer corte, junto a la combinación melódica de guitarras y voces, lo convertirá en la carta de presentación del largo entero. En “California Hills” reluce el reconocible Ty Segall de las baladas densas que se acercan al stoner como en temas de álbumes pasados al estilo de “Finger” o “Thank God for the sinners”. Algunos cortes sacan a relucir riffs potentes y baterías duras que remiten al Ty Segall más hairy en “Diversion” o “Candy Sam”, ambas canciones sucias, frenéticas y sin duda carne de directo. Sin ir más lejos, “Candy Sam” fue la canción elegida por Ty Segall para presentar el disco, en forma de anticipo unos meses antes del streaming de “Emotional Mugger” al completo. La oscuridad más pesada se repite en canciones como “Breakfast Eggs”, “Squealer two”, la homónima “Emotional Mugger/Leopard Priestess” O “Baby Big Man (I Want A Mommy)”. El estilo bailable y tarareable al que nos tiene acostumbrados Ty Segall reluce en las líneas pegadizas de “Mandy Cream”. El álbum lo cierra el corte final, “Magazine”, que con un tono tenebrista e hipnótico sella el final de “Emotional Mugger”, confirmándolo como un disco oscuro.

Es inevitable la comparación con su anterior trabajo, “Manipulator”, que catapultó a Ty Segall a las esferas de lo mainstream y dio tanto de que hablar. Poniendo a ambas piezas sobre la mesa, hay que decir que Ty Segall ha dejado de lado ese lado más pop y grunge que enseñó en “Manipulator”  y ha recuperado el sonido primitivo y negro que siempre ha rodeado a sus trabajos desde que orbitaba los círculos del garaje hasta que con “Twins” empezó a trastear con la distorsión dura de la que nacería Fuzz. “Emotional Mugger” es, en ese sentido, una vuelta al Ty Segall más underground.

Y no son pocos los que esperaban una segunda parte o continuación de “Manipulator”. Los que se engancharon a Ty Segall por su último disco llegaron en un momento crucial: la creación de Fuzz meses antes había liberado a la banda homónima de Ty Segall de las influencias más hard-rock y stoner, y la muerte de su padre marcaría la profundidad de “Manipulator”. De ahí salió el que hasta ahora ha sido su disco más comercial. Quizás consciente de los éxitos de Fuzz” y “Manipulator”, Ty Segall haya querido cuestionar el posible triplete con la frase que acompaña la portada de “Emotional Mugger”: No man is good three times” (Ningún hombre es bueno tres veces). Conjeturas aparte, la sensación es de que Ty Segall, consciente del peso de “Manipulator”, ha elegido no seguir ese camino. Que haya sido o no un acierto está en manos del oyente.
Los que siguen a Ty Segall desde sus inicios saben por experiencia que el músico californiano no ha mostrado una línea sucesoria regular en todos sus trabajos y esperaban lo que han encontrado: canciones sucias, machaconas, con baterías irregulares y muy pesadas, los coros agudos y los estribillos pegadizos: los signos de identidad de Ty Segall. Mismo enfoque, nuevo contenido. Para muchos este disco, aunque con indudable resaca de “Manipulator”, sabe más a la actitud primitiva y desenfadada de “Melted”.

Sin embargo, ciertos recursos a lo largo del álbum recuerdan al peculiar estilo de su vecino y ocasional compañero Tim Presley de White Fence. Ya convino en señalar NPR (y el que esto escribe piensa exactamente lo mismo) que la estructuración de algunos de los temas y los cambios de sentido de muchas canciones traen a la memoria la pieza que ambos dos músicos grabaron juntos, bajo el título de “Hair”. Ciertamente, en algunos momentos del álbum la sensación es de estar escuchando a los White Fence capitaneados por Ty Segall, especialmente en canciones señaladas como el popurrí que conforma “W.U.O.T.W.S.”.

Los que acceden a Ty Segall por Fuzz encontrarán en este álbum la ausencia de Charles Moothart, que dio aquel toque tan potente a las guitarras de “Manipulator” y que ha acompañado a la banda desde sus inicios hasta ahora. No obstante, la nueva formación con la que Ty Segall girará para presentar este trabajo contará con nuevos añadidos que ya despuntan en el disco: la oficialización del uso de teclados como instrumento integrado en la banda de directo, Kyle Thomas de King Tuff, el batería de Wand y su frontman, Cory, a la guitarra (cuyos arreglos “láser” en ciertas partes del disco con sus efectos remiten a “Golem” como seña de identidad); así como un habitual como Mikal Cronin al bajo.

En resumen, podría decirse que “Emotional Mugger” ha sido el disco de Ty Segall más esperado: después de que los medios pusieran sus ojos en él con “Manipulator”, y añadiendo el misterio con el que el californiano se ha dedicado a promocionar su último álbum (incluyendo episodios extravagantes como el envío de un VHS a Pitchfork o la creación de una página web promocional con el único vídeo de Ty Segall explicando lo que es el “emotional mugging” vestido de bata blanca y en un desconcertante ambiente de una clínica de ortodoncia), la expectación era máxima. Y el resultado ha sido un nuevo regate de Ty Segall para los que esperaban de él una línea sucesoria o una continuidad estilística. ¿La conclusión? “Emotional Mugger” es un nuevo ensayo del californiano sobre la distorsión.

MÁS SOBRE TY SEGALL

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies