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Tener por compañeros de grupo a dos tipos como Thom Yorke o Jonny Greenwood es una putada. Y no solo porque el público tiende a identificarlos como el motor creativo de Radiohead, sino también porque su actividad más allá de la banda es constante y ampliamente reconocida. Al batería Philip Selway esto no le ha impedido construir una carrera en solitario con un par de álbumes, aunque se ha tenido que conformar con quedarse un poco a la sombra. Y es que su debut “Familial” (Bella Union, 2010) y su predecesor “Weatherhouse” (Bella Union, 2014), a pesar de ser dos trabajos de folk casero, indie y pop barroco bastante estimulantes, evidencian que el batería de los de Oxford se mueve por derroteros más convencionales que Yorke o Greenwood. Por eso, la oferta de componer la banda sonora del film “Let Me Go” se podía entender como una oportunidad de oro para que Philip Selway madurara su estilo y pusiera su nombre en el mapa con letras bien grandes.

Quienes hayan disfrutado de los dos álbumes que Philip Selway ha publicado hasta ahora encontrarán en los temas de “Let Me Go” una extensión de la sonoridad que el músico ha cultivado en los últimos años. Pero también hay una sensación de poco riesgo alrededor de todo un conjunto que, a pesar de funcionar bien como telón de fondo emocional para el film de Polly Steele, nos deja a algunos esperando un poco más. Selway propone un soundtrack que solamente se moja un poco los pies pero no llega a tirarse de cabeza, un trabajo en ocasiones demasiado tímido en el que no logra alejarse del sonido de su faceta como cantautor. Siendo Radiohead la banda madre y tomando como ejemplo las arriesgadas composiciones que Jonny Greenwood ha hecho para los films de Paul Thomas Anderson, era lógico esperar un gesto ligeramente más radical.

Este carácter hace que en los catorce cortes que conforman la banda sonora haya espacio tanto para la originalidad como para la indecisión. Si “Helga’s Theme”, logrado tema incial, parece atreverse a marcar un tono lírico y oscuro, Selway rápidamente vuelve a terrenos conocidos con “Wide Open”, donde se atreve a cantar – recurso totalmente innecesario tratándose de una banda sonora – por encima de unas guitarras a lo Cat Stevens. Hay intenciones sinceras de aproximarse a compositores del clásico contemporáneo como Max Richter, aunque a la larga los recursos de Selway resultan evidentes y demasiado melodramáticos. El peso de Radiohead también se deja ver en algunos temas – la guitarra de “Walk” bien podría ser parte de algún descarte de “Hail To The Thief” (Parlophone, 2003) -, evidenciando la necesidad en ocasiones del autor de refugiarse en lo ya explorado.

Dicho esto, hay que remarcar que la banda sonora de “Let Me Go” está muy lejos de ser un desastre y que en general favorece a la película. La acertada paleta instrumental y las bellas orquestaciones son, sin duda, elementos a tener en cuenta. Además, no todo es un simple trabajo de reciclaje: temas cortos y simples como “Mine”, “Snakecharmer” y “Helga Saw” tienen un carácter innovador que es de agradecer. Visto lo visto, este nuevo trabajo de Philip Selway se puede entender como un pequeño paso en el sonido que ha encontrado en solitario y, si bien es evidente que aún le queda un largo camino para desarrollar un estilo realmente original en del mundo de la banda sonora, “Let Me Go” es un notable conjunto de temas que cumple con su función. Lástima que la cosa se quede ahí.

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