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Turn Out The Lights, el segundo álbum de la cantante y guitarrista de Memphis (Tennessee) Julian Baker es un trabajo extraordinariamente personal. Autoproducido y grabado en los legendarios Ardent Studios (donde han trabajado desde Bob Dylan hasta The White Stripes, pasando por Big Star), es uno de los discos más catárticos del año. En el transcurso de 45 minutos, Baker expone temas tan complejos como el abuso de sustancias, la falta de autoestima, la salud mental o las crisis de fe, explorando su dolor de forma empática y expandiendo su paleta musical mucho más allá de lo que encontramos en su meritorio debut Sprained Ankle (2015).   

Las canciones de Turn Out The Light son tan sutiles como desafiantes, herencia quizás de su pasado en bandas de punk DIY. Aunque la inclusión de toques orquestales (el violín de Camille Faulkner) y armonías de viento (el clarinete y saxo de Cameron Boucher de Sonority Noise) añaden elegancia a la ecuación, su fuerza reside en la propia ejecución de Baker al piano y la guitarra eléctrica y, sobretodo, en su desgarradora voz. Una voz que resuena como un eco en un espacio cavernoso incluso después de la escucha del disco. 

La instrumental Over abre el disco y establece el tono general: el sonido de una puerta que se abre (¿o se cierra?), algunos pasos y Baker sentándose a tocar el piano. A partir de ese momento la artista inicia un dialogo extenuante y sincero (¿consigo misma? ¿con Dios?) que invita a la reflexión tanto como al deleite. La fe de Baker, homosexual y cristiana, es fundamental para entender su música, marcada por composiciones dramáticas y entrega efusiva. Al fin y al cabo, comenzó a cantar en un coro eclesiástico. 

Prácticamente todas las canciones contienen frases devastadoras susceptibles de una doble lectura. Desde la tensión de Appointments al insomnio asfixiante de Everything To Help You Sleep; la segunda persona del singular a la que Baker canta podría ser tanto Dios como una pareja o amigo al que necesita tener cerca. En Hurt Less, Baker utiliza un cinturón de seguridad como metáfora de la autoprotección. Al principio no lo usa porque no quiere salvarse de un accidente. Al final, le pide a la persona que ama que siga conduciendo, ya que su presencia ayuda a disminuir su sufrimiento.

Pero, a pesar de toda esa oscuridad y desesperación, Baker abraza también el optimismo y la posibilidad de la esperanza. En Happy To Be Here, Baker fantasea con convertirse en electricista para arreglar su “circuito defectuoso”  Una tendencia que alcanza su mejor exponente precisamente en la canción que da título al disco. Basándose sólo en la voz y la guitarra de Baker, Turn Out The Lights (la canción), avanza lentamente hacia un crescendo expansivo, convirtiendo lo que comienza como una canción intimista en un grito poderoso y empoderador. Un recurso que vuelve a utilizar en la delicada Even y en la culminación del álbum: Claws in Your Back. El tema que cierra el disco parece también la  conclusión de sus diatribas: el momento en el que elige amarse a sí misma, con todos sus defectos. Ansiedades internas que bien se podrían enmarcar en el amplio contexto de la lucha por el alma eterna.

Turn Out The Lights es un disco inmenso, construido de forma bella y lleno de canciones radicales, emocionales y esperanzadoras que persistirán en el tiempo. Un trabajo rico y conmovedor que nos recuerda que, a veces, las pequeñas victorias son las más duraderas.

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