Enter Shikari abría esta fría noche con un concierto seguro que dejó un buen sabor de boca para muchos. Una buena actuación que seguramente valdrá para que dentro de nada dejen de ser teloneros y ellos mismos puedan cerrar las noches de muchos grandes clubs de Europa. En cambio Prodigy venían a rematar una faena elaborada durante más de diez años de temas enfermizos e igual de heterogéneos  que su público, que iba desde los ravers más cruzados, pasando por todas las tribus urbanas posibles.  Prodigiy despegaron con temas nuevos de su disco “Invaders must die” como “World’s on fire” pero pronto intercalaría uno tras otro sus grandes éxitos de “The Fat of land”: Una impresionante versión dub de “Breathe”, “Poison” y  un “Firestarter” poderoso hizo danzar a todos los que estaban en la carpa habilitada para el evento. Los saltos disco festivos se intercalaban con bailes más sinuosos al fondo del recinto donde el nivel de alcohol y otras substancias se notaba en gran parte del público. Tanto Liam como Keith Flint llevan el show completamente estudiado y saben cómo hacer que la gente se mueva y descargue adrenalina. Temas sampleados constantemente en medio de sus canciones ya sean de Depeche Mode o bien  cogiendo samples de riffs más metaleros a lo Ministry ayudados por un guitarrista en directo hacen que la gente alucine y se quede completamente en trance con las melodías. El único punto un poco flojo después de escuchar temazos como “Smack my bitch up”  y “Their Law” fue su manera de finalizar el show abruptamente, algo que dejó a todo el público frio pero con ganas de continuar la fiesta en otros locales de la ciudad condal.