Tras finalizar su gira por tierras andaluzas, Ramón Rodríguez presentaba en Valladolid las canciones incluidas en su último trabajo “Tinieblas, por fin(Marxophone, 12), álbum con incuestionables momentos álgidos pero en conjunto alejado ligeramente de la enorme pegada de anteriores entregas. Canciones que sin embargo se revuelven hasta crecer descomunales sobre el escenario antes de impactar directamente en el espectador, con los sevillanos Maga brillando al completo como lujosa banda de acompañamiento. La siempre acongojante capacidad interpretativa del barcelonés, amparada en esta ocasión por el encanto de un viejo teatro tan acogedor como decadente, completaron lo satisfactorio y por momentos emocionante de la velada.

Un concierto de inmutable intensidad que comenzó con la ya clásica (y siempre espectacular) apropiación del “Te debo un baile” de Nueva Vulcano, con la que el cuarteto alcanzó un sonido impecable que ya jamás abandonaría, manejando el directo con esa seguridad que aportan altas dosis de confianza y veteranía. Canciones recientes como “La Ofensa”, la salvaje “Marathon Man”, “Risas enlatadas” o la propia “Tinieblas, por fin”, y recuperaciones como “Consciente hiperconsciente”, “Soñar la muerte”, “Tú Garfunkel” o “Lo bello y lo bestia” fueron intercaladas con los monólogos del vocalista, especialmente locuaz y afilado en sus narraciones.

Un espectáculo completado con una sobrecogedora versión acústica de “El Verdugo” y la deferencia de incluir en el repertorio un par de composiciones de los propios Maga, “Astrolabios” y “Diecinueve”, ésta última cedida en exclusiva a la interpretación vocal de Miguel Rivera, en lo que significaba el cierre de un evento ciertamente convincente y apetecible.