La banda londinense de garage surf The Dustaphonics se presentaba en el Satélite T celebrando su décimo aniversario. El combo londinense, liderado por el frances Yvan Serrano , defiende una propuesta estilística muy variada aunque quizas naufragan parcialmente en su ejecucion que peca de lineal sobre todo desde la machacona base ritmica.

Abrieron enérgicos y reverberados con surf instrumental (“Branded”) en formato de trio (Guitarra, bajo y batería) y con su cantante Hayley Red a la pandereta. Repartieron trallazos de garage (“Love Jinx”) , rockabilly punzante (“Dont Let the Devil”) , bugalú galáctico (“Rockin Bogaloo”) , bosa nova acelerada con sabor a western (“Cachaça”), punk rabioso (” You Dont Love Me”) , flamenco-twang (“Showman Twang”) o Power Pop enérgico (“London Down”). También tributaron al rockabilly de la Sun Sonny Burguess y a su pelirroja cantante con “Red Headed Women”.

Encadenando sin descanso la veintena larga de temas ejercieron con sonido monolítico salvo por los escarceos solistas de Yvan Serrano y los ataques vocales de Hayley, baja en la mezcla tapada por la contundencia de sus compañeros. Y eso que la cantante con rajo guerrero fue lo que mas nos convenció sobre todo en sus acercamientos a la Irlandesa Imelda May (“Ride On”, “Back to Mono”) y que nos encandilo en temas como “Tura Santana”.

Espaciaron los temas cantados con instrumentales espoleados por la guitarra de Yvan (“Louie Goes Surfin'”, “Googoo Muck”) y algún tema cantado por el lider (“Sally Lou”,” Johnny & Bo”) quizás buscando romper lo lineal de su propuesta.

También fue evidente que ejecutaban resacosos y sudorosos , vaciando sus botellines de agua , reconocieron haber dormido “solo una hora” después de su bolo en Hell Dorado, lo cual no pareció importar a la entregada y animada parroquia que se encendió en temas como su pegadizo “Party Girls”. Y tampoco afectó a su generosa propuesta en extension de set list.

Nos dejaron con sensaciones encontradas. Quizás no era tampoco nuestro día. Pero es que estas bandas que basan su atractivo en determinados elementos rompedores en las distancias cortas de un show en directo en una pequeña sala: cantantes volcánicas, contundencia sonora, velocidad de ejecución , ritmos exóticos….. suelen ir perdiendo en las sucesivas repeticiones. Y todo lo que resulta excepcional en el primer show que presencias , lamentablemente pierde parte del encanto cuando se repite y se evidencia quizás la falta de canciones con un mayor peso para sujetar la propuesta. Aunque no negaremos lo evidente, hasta un domingo al mediodía y de resaca son capaces de llevar al paroxismo al respetable que viene a verlos. Que sigan así por otros tantos años.