Hace un par de años Rufus T. Firefly publicaron “La historia secreta de nuestra obsolescencia programada”, un disco digno pero que aún estaba lejos de mostrar sus mejores bazas. Era cuestión de apretar los botones indicados en la producción y que encontrasen al hombre ideal que les marcase el camino a seguir y les separase del pelotón indie español. Al final ese guía resultó ser el muy solicitado Manuel Cabezalí (de Havalina) y gracias a “Ø” ya podemos hablar de un grupo serio con esperanzas de un buen futuro (aunque aún no se ha reconocido su valor como merece).

La base de su éxito: intrincadas guitarras, delicadas y también aflidas, que beben del “Ok Computer” de Radiohead, estructuras elaboradas, cierta tendencia a la épica y pose de banda alternativa. Y la buena noticia es que en directo suenan mucho más convincentes y creíbles, intentando evitar los tics en los que están cayendo muchos grupos de planteamientos similares (ese afán de trascendencia…). Además, sus letras y melodías tienen potencial de himnos. Sólo hay que ver cómo el público se deja llevar por la fuerza que despliega “Otras vidas”, el contagioso estribillo de “Incendiosuicida” o el momento preorgásmico de “El séptimo continente” (su “Paranoid android” particular). Como era de esperar, el repertorio se centró en su excelente último trabajo y rescatando del anterior tan solo el tema que le da título (ideal para la recta final de un show, con su último tramo instrumental) y una versión de My Morning Jacket que descolocó a más de uno.

Como ilustre telonero ejerció Álex Elias, cantante de Mister Hyde, que interpretó algunos de los temas de su banda, en acústico, desprovistos de su elaborada producción, y versiones que resumen bien su sonido: The Smiths vs Oasis.