Cada vez que vienen por aquí, Nada Surf están en casa. No es ningún secreto: el ahora cuarteto hace mucho tiempo que se ha ganado a la parroquia local, independientemente de lo inspirado que esté a nivel discográfico. La conexión con el bajista Daniel Lorca, las exquisitas melodías vocales de Matthew Caws y el muy estimable corpus de canciones que han acumulado en más de dos décadas, les hacen salir ganadores nada más subir al escenario, como sucedió en esta nueva visita a Madrid.

El concierto, como no podía ser de otra manera, fue un generoso repaso de “canciones nuevas y viejas”, en palabras de Caws: recuperaron cortes de cuando eran promesa del indiepower-pop guitarrero (demoledora “Deeper Well”, “Popular” no se me hace rara a estas alturas), y las casi dos horas pasaron volando. El guitarrista Doug Gillard, ya miembro oficial de la banda con su reciente “You Know Who You Are”, aporta clase, matices y vigor eléctrico, y llegaban engrasados al inicio de su gira española. Aprovechando la complicidad del respetable, se sobrepusieron al sonido de frialdad clínica (qué daño están haciendo las mesas digitales) y cavernoso de un recinto que, sin llenarse, registró una buena entrada. Entre los momentos más destacados, la sutileza majestuosa del arpegio de “Believe You´re Mine” -de lo mejor de su nuevo disco-, o la fuerza melancólica de hits como “Hyperspace”, “Weightless” o “Jules And Jim”, que condensan una manera de entender el pop en la que energía y sensibilidad melódica van de la mano, y que han hecho suya.