Dos sillas, un micro, tres guitarras y un montón de pedales. Estas son las herramientas de esos artesanos de la canción que son Maria Arnal y Marcel Bagés que con solo un disco, el notable “45 cerebros y un corazón”, consiguieron ellos solos una media entrada larga en un Kafe Antzoki Bilbaíno en el que la lluvia hizo de componente emocional extra en esta noche.

Abrieron la velada con la canción que da nombre al disco, María tritura en su batidora emocional la canción catalana con el flamenco y el fado, mientras Marcel se contorsiona en la silla sacando chispas a su guitarra acústica o eléctrica y varios loops que utiliza a lo largo del concierto. Se pegan de hostias la experimentación y la canción tradicional, y el resultado convence a la audiencia que aplaude a rabiar en cada canción, y escucha con atención los discursos de María sobre historias antiguas en tiempos en los que imperaba el fascismo de Franco.

Se cascaron una gran versión del cantautor Alicantino Ovidi Montllor que arrancó chillidos varios a la audiencia. Hicieron la canción “Canço de Marina Ginestá” de su EP “Verbena” y contaron su historia y los paralelismos con su vida presente.

La segunda mitad del concierto dejaron a un lado las sillas y subieron un poco el volumen para, entre otras, tocar uno de sus hits “Tu que vienes a rondarme”. Molo mucho como en uno de los temas, “La Gent”, Marcel manipulaba la voz de María y, lanzándola rítmicamente mientras ella cantaba por encima de todo eso, consiguieron otro de los momentazos de la noche.

Y tras un bis muy aplaudido terminaron el bolo con el respetable de pie y brindándoles un gran aplauso.

Gran triunfo de estos chicos que toman el testigo de aquel proyectazo que fué el “Granada” de Silvia Pérez Cruz y Refree y lo hacen vigente ahondando en sus maneras y buscándole la arísta de la canción protesta.