Madeleine Peyroux comenzó su actuación en el Festival Jazz de Zaragoza disculpándose por el resultado de las recientes elecciones en Estados Unidos, provocando la sonrisa de la mayoría del público presente. La franco-americana ha logrado alejarse de la sombra de iconos como Bessie Smith y Billie Holiday con quienes ha sido comparada continuamente, forjándose un carácter propio que ha entramado la constante evolución en que desemboca su último álbum “Secular Hymns”. El espectacular registro vocal de Peyroux se presentaba esta vez en formato trío; junto al contrabajista israelí Barak Mori y la infinita guitarra de Jon Herington. Así, sentada en todo momento y con la habitual simpatía de la que Madame Madeleine hace gala, nos fue regalando gemas propias y excelsos estándares como “Hard Times Come Again No More”, “Shout Sister Shout”, la incitadora “Everything I Do Gonh Be Funky (From Now On)”, esa canción para beber (así la describió ella misma) titulada “If The Sea Was Whisky” o “More time”, entre otras, donde empuñó el ukelele demostrando que su corazón tiene ambición “happy” (Peyroux dixit). Como no, hubo momento para esa reinterpretación siempre alabada del ”Dance Me to the End of Love” firmada por Leonard Cohen del cual también rescató “Bird On The Wire”, la imprescindible “Don’t Wait Too Long” o “This Is Heaven To Me” con la cual se despidió terminando de sumergir la Multiusos en un ambiente de “bien-être” y ganas de más.

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