No hay nada como los hypes para levantar polvareda en este mundo tan controvertido del rock. En el primer concierto de estos jovencitos de Melbourne estuvo todo Dios. Desde esos rockeros cuarentones con los que han conectado gracias a sus referentes hasta chicas de carnes prietas entusiasmadas al poder cantar “Look What You´ve Done” a grito pelado, demostrándole a todo el mundo que ellas y no otras son auténticas fans del grupo, pasando por periodistas con la pluma afilada -no lo entiendan en ningún sentido figurado-, promotores desconcertados, capitostes de su sello discográfico en nuestro país, etcétera. No estaban, eso sí, todos aquellos rockeros de verdad que sufren alucinaciones masturbatorias en cada uno de los conciertos de formaciones afiliadas a In The Red, Sympathy, Get Hip y demás sellos con actitud. Y lo entiendo. Más que nada porque lo que hubiesen visto en la sala Apolo palidecería frente a la actuación de, por ejemplo, unos Paybacks. Es decir, Jet saben como hacerlo pasar bien. Sus armas para conseguirlo son riffs mangoneados a AC/DC, los Stones o incluso Iggy Pop (“Are You Gonna Be My Girl”, sin duda), estribillos que funcionan por su sencillez sin pretender esconderlo en ningún momento (“Rollover Dj”), baladas dignas de Oasis que harían avergonzar a cualquier otro grupo actual con vocación rockera (la ya citada “Look…”). Vamos, como los Stones de los setenta, pero sin demasiada sangre. En todo caso, aún debemos perdonárselo -a su edad-. Entiendan que salir al escenario con pose desgarbada y pitillo en los labios entre Keith Richards y Lucky Luke debe ser lo que ellos entienden por actitud. Pero permítanme ahora romper una lanza en su favor, que todo lo anterior ya lo leerán en otras publicaciones o lo escucharán en boca de sus amigos más integristas. Permítanme, digo, decirles que al menos Jet cuentan con cuatro o cinco hits que atrapan, que parecen pasárselo bien y que, aunque les cueste incluso clavar esas guitarras básicas a la Malcom Young, le ponen más ganas al asunto que Kings Of Leon, los Strokes o esos discípulos de los Byrds y Teenage Fanclub que resultaron ser The Stands. Además, cosa que no parecen recordar muchos otros, demuestran sí haber escuchado a los clásicos o, por lo menos, no les molesta que cualquiera pueda comparar sus canciones a ese “That´s All Right Mama” (el tema de Arthur Cudrup que popularizó Elvis en la segunda mitad de los cincuenta) que marcó el único bis de la noche. ¿Qué más puedo contarles? Que si esperaban mucho más los cutreras son ustedes, no estos chicos inocentes que veremos cuánto tiempo están por aquí. Y no lo interpreten como una falta de respeto, Dios me libre.