No cabe duda de que es en el pulso del directo donde Franz Ferdinand se sitúan con ventaja por delante de sus compañeros de generación. Efectivos, directos y contundentes, combinan con espontánea sabiduría las dosis justas de pop, rock, electrónica, medios tiempos y piezas bailables sin perder un ápice de energía en un trayecto que se extiende hasta prácticamente la hora y cuarenta minutos. Ahora, sumando ya tres discos, el repertorio del cuarteto escocés no tiene desperdicio. No hay minutos de relleno, no haydecepciones. No son necesarios demasiados esfuerzos para redondear un set list en el que se combinan sus clásicos (“Take Me Out”, “Do You Want To”, “Walk Away”, “Michael”, “The Dark Side Of The Matinee”…) con los mejores momentos de su tercer largo (“Can’t Stop Feeling”, “Ulysses”, “No You Girls”, “What She Came For”). Y ahí estamos nosotros, cantando sin parar y sintiéndonos parte de una fiesta colectiva en la que ni siquiera las proyecciones están por encima del resto. Alex Kapranos no debe preocuparse por nada porque sus compañeros le respaldan con seguridad y sin luchas de ego. Franz Ferdinand son, aunque suene a tópico, una maquinaria en la que cada pieza es fundamental para rendir al máximo. Nick McCarthy baila y se desmelena sin fallar nunca el tiro, mientras Bob Hardy cumple con su papel, ganando peso en los momentos en los que la banda de deja llevar por cierta improvisación (como durante los seis minutos largos de “This Fire”). Excelentes movimientos también los que dejaron para el final de su actuación, desde su fresca y vital relectura del “All My Friends” de LCD Soundsystem hasta el despiporre electrónico de “Lucid Dreams”, con la que se despidieron y en la que Paul Thomson tomó aún más protagonismo que en su fugaz solo de batería media hora atrás. Y no nos olvidemos de su ya habitual batucada, en la que parecen pasárselo tan en grande como quienes estamos frente al escenario. Y claro, tras la demostración de fuerza de los escoceses, apenas nadie recordaba ya lo poco que habían conseguido dos horas antes los estadounidenses The Phenomenal Handclap Band.