El escenario no se comparte, en el escenario se compite. Es una ley no escrita en cualquier concierto desde el principio de los tiempos. Desde que Jo Jones tiró su plato a Charlie Parker, o desde que Bon Scott ponía mala cara a cualquier grupo que teloneaba. En la música el pez chico debe pelear por comerse al grande, y si no dedícate a otra cosa. Con esto en mente, Berri Txarrak, Refused y Rise Against han unido fuerzas para lanzar esporas, y en sus conciertos no han dejado de lanzarse halagos. Pero por muchas cervezas y buen rollo de estas bandas en el backstage, en la tarima los aficionamos ponemos cara al duelo: Refused fueron Clint Eastwood, los Berri Eli Wallach, y Rise Against Lee Van Cleef. El Bueno, el Feo y el Malo.

El power trio de Lekunberri no llenó el ring del Palacio de los Deportes de Madrid, así que, si estabais dentro y queréis llamar pringados a todos los que se quedaron fuera, estáis en vuestro derecho. Porque Gorka, Galder y David os dieron razones para afirmar que los que llegaron tarde la jodieron. Eran los feos de la película, como en la cinta de Leone, pero se lo pusieron bien difícil a los otros dos protagonistas. Un concierto sin pausa, con el botón del nitro pulsado, sin fallar ni en rectas ni en curvas, pilotos de nivel con camiseta de Misfits. Cuanto más se acercaba el final mejor sonaban, de “Folklore” a “Oreka”, con guiño al “Kids” de MGMT, hasta una traca final que comenzó con el cañón de “Bueltatzen” y atronó con “Denak ez du balio”. Esta canción fue a dúo con Tim McIlrath de Rise Against, lo mejor que cantó el de Chicago esta noche. Tal cual. “Esto va para el pueblo de Madrid, que ha aguantado mucha mierda”, lanzó Gorka antes de cerrar su show con “Zerbait asmatuko dugu” y “Oihu”. Después agarró un alicate, cortó varias cuerdas de su guitarra y soltó el riff de “Iron Man” de Black Sabbath, para dejarnos calientes y sudados. “La que han liado los Berri en Madrid” decían los de cresta y, ya os digo, que si le queréis tirar a alguien a la cara que son la mejor banda punk de la península, os van a sobrar argumentos.

Luces. Tocaba poner el culo en el suelo con un buen mini y esperar. Se juntaban cachorros y puretas. Un gustazo. Y cuando volvió la oscuridad, la todavía más negra puesta en escena de Refused le puso elegancia a la noche. Justo dos años después de echar abajo La Riviera y su puta palmera de cartón, los suecos volvieron a dar una clase magistral en Madrid. Precisos hasta la nausea, matemáticos, un master de punk de botines y camisa. Los temas de “Freedom” casan perfectamente con ese altar que es “The Shape Of Punk To Come”, y que lleva 18 años alumbrando y abrasando a quien osa tocarlo. Que sí, que suena grandilocuente, pero lo que hacen estos tíos con Dennis Lyxzén bailando sobre las cabezas de la gente no se puede imitar. “Elektra”, “Servants Of Death” o “Though Is Blood” son buenos nuevos disparos, pero es que “Dawkins Christ” es una metralleta: te pega hasta que te sangra la nariz. Si a las nuevas balas le sumas clásicos para aullar como “The Deadly Rhytm” o “Refuse Are Fucking Dead”, la masacre es total. Genios. Lo remataron, por supuesto, con “New Nois”e: una de las mejores cosas que te pueden pasar en un concierto. Y se fueron rizando la excelencia con “Tannhaüser/Derive”, esa locura experimental que cerraba su obra maestra, con la camisa abierta, luciendo tatuajes en el pecho y símbolos de victoria en los dedos. A Dennis le faltó tirar el micro al suelo y poner música de vídeo viral rollo Thug Life.

Llegaba el momento de las letras grandes del cartel: Rise Against. Plato fuerte, mayor parafernalia en el escenario y un público entregadísimo. Tanto que para el noventa por ciento del respetable no importó que algo tan obvio como un buen sonido fuese secundario. La banda de Chicago mostró energía a borbotones desde que arrancaron con temazos como “Satellite”, “Give It All” o “Re-Education”, pero la voz de Tim sonó de principio a fin como un graznido sin fuerza. Horrible. Ni pizca de gracia: un maullido tras otro. Y eso que por una lesión no podía tocar la guitarra y contaba con un músico que le sustituía a las cuerdas. La banda era una locomotora, Tim le ponía todas las ganas, pero el resultado era potencia sin control y gimoteos en el micro. Quizá fue cosa del técnico de sonido, porque incluso cuando Gorka de Berri Txarrak salió para acompañar en “Black Masks & Gasoline”, el resultado no varió mucho. Más cariño el público de Madrid no les pudo dar, parecía no importar que el cantante no diera la talla, y todos se lanzaron al pogo porque hacía varios años que los de Illinois no pasaban por los madriles. Cayeron todos los hits hasta aullar “Savior”, porque a estos tíos nadie les puede negar que les sobra buen repertorio, pero Rise Against salieron retratados.

“Great words won’t cover ugly actions” cantan Refused en su himno “New Noise”. Que se lo apunten Rise Against y se pongan las pilas para la próxima vez.