Soy yo, Ángel. Soy el chico con el que quisiste cantar el primer single de tu último trabajo Antigua y Barbuda. Bajaste del escenario y te dirigiste directamente hacía mí a cantar una “Mátame camión” cuya letra no me sabía. Yo te lo advertí al oído pero a pesar de todo insististe en seguir ahí. En acabar el tema en el suelo. En levantarte y darme un abrazo a pesar del chocante momento que habíamos vivido. Tú dejándote la piel en los últimos minutos que te regalaba ese directo de Radio 3 en colaboración con la SGAE. Y yo, pues yo ahí, haciendo lo que podía ante la atenta mirada de mis amigos.

Creo que es buen símil de lo que es tu música, o al menos lo que ha supuesto para mí. No soy fan pero reconozco en ti cierto magnetismo envolvente que te lleva a empezar con una “Cosecha” que parece más un cierre que el inicio de un concierto. Pero esta calma que nos regalaste duró lo poco que tardaste en darle caña al asunto con una “Escupe Fuego” de la que no hay que sonrojarse si se dice que recuerda a los mejores Pereza o Quique González. Es sincero, no me imagino mejor banda sonora para una tasca de bar a punto de echar el cierre. Continuaste tu directo desplegando el nuevo disco por medio de canciones como “Un día épico”, “Galicia calidade” o una “Hula hula” que me demostraron que sí, que tienes una buena legión de fans que, a pesar del rechazo que te produjo la gratuidad del concierto de ayer, te hubieran acompañado igualmente en la noche pamplonesa si se hubiera dado otra situación. Se iba acabando el tiempo de tu directo radiofónico y decidiste sacar la artillería con esa “Mezcalito” de riff pegajoso, y una “Señor tosco”, dedicada al periodismo más rancio de este país, que esperemos que no sea este. Una “Carbura” bien coreada. Y una “Mátame camión” cuyo final ya conocemos los dos.

Nos desconectamos de la radio y se te vio más suelto, más tranquilo y más cercano. Diste buena cuenta de ello entremezclando temas nuevos y antiguos como “Camino ácido”, “Más se perdió en Cuba”, “Casa Dios” o una “Le tour ‘95” frenética y extremadamente adictiva. Lo reconozco, soy de baile escaso pero me moví un poco. Yo creía que estaba todo el pescado vendido, pero te habías guardado el as del rock and roll para el final con “Mojo” y esa “Metralleta joe” en la que medio Zentral invocó al carnicero del género fresco. No sé, Ángel, me comenta un buen amigo periodista que no le tienes mucho cariño a la prensa (“¿Qué dirá la prensa, si no haces entrevistas que digan lo que quieran?, ¿Acaso hay un motivo por el que deba retratarme de este amor tan repentino por inmolarme?”), pero te aseguro que a veces los prejuicios se le derrumban a uno cuando hay cariño, calidad y ganas. A mí me sucedió ayer en un concierto.