El impactante debut homónimo de Placebo cumplió veinte años la pasada temporada. Fue allá por junio de 1996 cuando vio la luz un estreno personal y afilado, con el que el trío conseguía situarse bajo un foco de popularidad que ya nunca abandonaría.

El vocalista/guitarrista Brian Molko y el bajista Stefan Olsdal –miembros fundadores y supervivientes del grupo– decidieron celebrar tan señalado aniversario publicando el recopilatorio “A Place For Us To Dream” (Universal, 16) y el EP “Life’s What You Make It” (Universal, 16). Al mismo tiempo, el combo también anunció una gira especial en la que recuperarían temas clásicos y favoritos de los fans que llevaban tiempo sin tocar en directo.

Un tour que en breve llegará a los escenarios de nuestro país, concretamente en las siguientes fechas y ciudades: 27 de abril en Barcelona, 29 de abril en Madrid, 4 de mayo en Granada y 6 de mayo en Logroño. Con motivo de dicha gira, repasamos la carrera de la formación británica en forma de doce canciones válidas para entender la personalidad de la banda pero también su evolución artística.

1 – “Nancy Boy” de “Placebo” (Hut, 96)

El trío formado por el vocalista y guitarrista Brian Molko, el bajista Stefan Olsdal y el batería Robert Schultzberg (que dejaría la banda inmediatamente después dejando su puesto a Steve Hewitt) irrumpe en escena (y arrasa) con su debut homónimo “Placebo” (Hut, 96). El secreto: mucho glam urbano con el que cualquiera podía llegar a identificarse, descaro y una pretendida y marcada esencia andrógina con la que aumentar el morbo y completar la fórmula. Pero, ante todo, destaca la presencia de un álbum incontestable que dos décadas después mantiene intacta su fuerte personalidad en diez cortes (once en realidad si contamos el tema escondido) excepcionales. Hasta cinco singles llegaron a extraerse del disco, pero seguramente “Nancy Boy” quedó como el más icónico y representativo de todos ellos.

 

2 – “Every You Every Me” de “Without You I’m Nothing” (Hut, 98)

La continuación (y confirmación definitiva del éxito) llegó con “Without You I’m Nothing” (Hut, 98), que mantenía intacta la esencia del estreno, pero al mismo tiempo mostraba un sonido más cuidado, elaborado y elegante. Un logro basado en la depuración de todos los elementos ya manejados en su antecesor, que fluyeron con solvencia y una gran confianza en sus propias posibilidades. Eso, unido a otra fase compositiva especialmente inspirada (doce temas y otro escondido que mantenían el nivel), terminó por significar el que hasta ahora sigue siendo el disco más completo del combo. Hasta el mismísimo David Bowie (uno de los referentes más evidentes del grupo) grabó junto a estos una histórica versión del tema que daba a título a la referencia. De nuevo cinco sencillos llegaron a extraerse de la entrega, siendo este irresistible “Every You Every Me” el tercer elegido.

 

3 – “Taste In Men” de “Black Market Music” (Hut, 00)

Ya consolidados como una banda tremendamente popular y respetada llegó el turno de “Black Market Music” (Hut, 00), para certificar así estatus y demostrar que el éxito (más o menos) masivo no estaba reñido con la calidad. El tercer disco de la formación británica presume de un intermitente aspecto industrial, pero al mismo tiempo bien podría ser el trabajo del trío más apto para el gran público. No en vano el álbum incluye piezas tan directas e inmediatas como “Special K”, “Black-Eyed” o “Slave To The Wage”, alternadas con medios tiempos deliciosos como “Commercial For Levi” o “Peeping Tom”. En conjunto, la entrega se sitúa medio peldaño por debajo de sus impresionantes predecesoras, pero continuaba rayando a un grandísimo nivel y convenció sin dificultad a cualquier fan del grupo, al tiempo de reclutar nuevos fieles para la causa gracias a canciones tan inquietantes como ese “Taste In Men” que inauguraba el elepé.

 

4 – “Special Needs” de “Sleeping With Ghosts” (Hut, 03)

“Sleeping With Ghosts” (Hut, 03) fue considerado, en su momento, el primer bajón sensible de calidad dentro del grupo, y si bien es cierto que en comparativa palidece con respecto al trío de ases inicial, no es menos plausible que las críticas (muchas malintencionadas por parte de quienes ansiaban que llegase ese momento) fueron desproporcionadas. El tiempo se ha encargado de poner al álbum en su sitio, señalándolo como un conjunto de canciones coherente y equilibrado que, aunque eléctrico y agresivo, comienza al mismo tiempo a insinuar cierta madurez dentro de la banda. Un giro que no todo el mundo supo entender o asimilar. Finalmente varias de sus canciones han quedado como clásicas dentro del cancionero del grupo, mientras que sus compañeras de reparto defienden posición con solvencia. Para refrendar la valía de la entrega quedan las pegadizas “The Bitter End” y “This Picture”, además de la insinuante “Protect Me from What I Want” o la deliciosa “Special Needs”.

 

5 – “Running Up That Hill” de “Covers” (Virgin, 03)

Placebo siempre han disfrutado llevando su terreno canciones de otros autores, afición que con el paso del tiempo se ha convertido en una deliciosa tradición para los propios seguidores de la banda. A lo largo de los años, Molko y compañía han acometido temas de artistas de diferentes pelajes, generalmente aprovechando las caras B de los singles para facturar este tipo de regalo. Una práctica extendida hasta la actualidad, con el grupo versionando el “Life’s What You Make It” de Talk Talk en su último EP. En 2003, estas revisiones se agruparon bajo el explicito título de “Covers” (Virgin, 03), incluyendo apropiaciones de Pixies, The Smiths, Boney M., Depeche Mode, T.Rex o Robert Palmer. Pero una de las versiones de las que el grupo se siente más orgulloso es sin duda el “Running Up That Hill” de Kate Bush, que ralentizaron conscientemente para otorgar mayor protagonismo a la letra.

 

6 – “Song To Say Goodbye” de “Meds” (Virgin, 06)

Si hay un primer tropiezo más o menos evidente en la carrera de Placebo, ese es sin duda “Meds” (Virgin, 06). El quinto álbum de estudio del grupo no es ni mucho menos desechable, pero carece del nervio necesario como para mantener la intensidad a lo largo de toda su duración y convencer así sobradamente. A favor puntúan las acertadas colaboraciones de Michael Stipe (de R.E.M.) en “Broken Promise” y, sobre todo, de Allison Mosshart (de The Kills) en la turbadora “Meds”, mientras que un exceso de piezas anecdóticas restaba en la valoración global del producto. Un disco con puntuales momentos suculentos y en cualquier caso disfrutable para los más fans, pero quizá prescindible (al menos en su mayor parte) para el resto. Sea como fuere, la inspiración se veía recuperada en un cierre melancólico tan logrado como fue “Song To Say Goodbye”.

 

7 – “Special K” de “Live At Le Cigale” (Virgin, 06)

La banda siempre fue un seguro de fiabilidad en directo, y ha evolucionado sobre las tablas para pasar de una actitud visceral, explícita y agresiva hasta sus actuales ejecuciones, más técnicas y precisas que años atrás. Un cambio que puede apreciarse a través de los diferentes documentos que el grupo ha ido ofreciendo en distintos formatos y a lo largo de los años. Unas referencias éstas que, de paso, han evidenciado la especial relación que el grupo mantiene con la ciudad de París, plasmada primero en el DVD “Soulmates Never Die (Live in Paris 2003)” (Hut, 04) y luego en el disco “Live At Le Cigale” (Virgin, 06) donde, entre otras, dejaron esta acelerada versión de “Special K”.

 

8 – “For What It’s Worth” de “Battle For The Sun” (PIAS, 09)

A día de hoy, la entrega más evidentemente floja de Placebo continúa siendo “Battle For The Sun” (PIAS, 09). Se trata de un disco excesivamente largo tras incluir un total de trece temas y en el que, por momentos, el grupo incluso logra parecer una caricatura de sí mismo. Tras la marcha del batería Steve Hewitt (presente en los cuatro discos anteriores del grupo) es el joven Steve Forrest quién se une a Molko y Olsdal para completar la plantilla. A pesar de la destreza del músico, el grupo suena más inofensivo y prefabricado que nunca, perdiendo así parte de esa fuerza que hasta entonces le era inherente. Dentro de un disco demasiado plano destacaba “For What It’s Worth”, primer sencillo extraído del mismo y de los pocos cortes que mantenía la esencia del grupo tras soltar una descarga eléctrica y creíble para el oyente.

 

9 – “Hare Krishna” de “B-Sides (1996-2006)” (EMI/Virgin, 11)

En una época de bonanza para la industria musical en donde el formato de single se vendía bastante bien, Placebo solían aprovechar sus caras B para incluir remezclas de temas propios (a veces a cargo de otros artistas), meras demos, o las mencionadas versiones de canciones ajenas. Aunque también hubo ocasiones en las que regalaron a sus fans temas propios e inéditos (el propio Stefan Olsdal confensó en una entrevista ofrecida a esta misma revista que “Pure Morning” estaba originalmente destinada a ser una cara B). En la práctica, estos últimos solían ser experimentaciones y rarezas, muchas veces poco trascendentes y tirando a anecdóticas, como sucede con este “Hare Krishna” que acompañó al sencillo “36 Degrees” (Virgin, 96) en la primera época del grupo.

 

10 – “Loud Like Love” de “Loud Like Love” (Universal, 13)

Cuatro años después de publicar una obra definitivamente menor dentro de su discografía, y seguramente contra todo pronóstico, Placebo regresaron con un trabajo tan bien medido como fue “Loud Like Love” (Universal, 13). De hecho el disco es su mejor entrega en una década, con la banda mostrándose vigente dentro del entorno vigente, a la vez que asumiendo una madurez artística que le favorece. Un decálogo más reflexivo y realista de lo habitual, alejada del libertinaje, la agitación e inmediatez latente en aquellos trabajos firmados por la formación en la década de los noventa. La referencia incluye canciones tan convincentes como “Too Many Friends”, “Robe The Bank” o la propia “Loud Like Love”, donde la voz de Molko resuena convencida y directa.

 

11 – “36 Degrees” de “MTV Unplugged” (Universal, 15)

Placebo grabaron un concierto para la MTV el verano de 2014, en el que adaptaron sus canciones a ese formato otrora popularizado por la cadena en su mítica serie “Unplugged”. Aunque no fue una actuación estrictamente acústica, la banda desnudó igualmente sus composiciones cediendo aún más protagonismo a la aguda (e inconfundible) ejecución vocal de Brian Molko. Es precisamente la firme interpretación del cantante la que soporta el peso de la actuación, presumiendo de registro y arrasadora personalidad. Una maniobra capaz de motivar sensaciones épicas o emotivas con igual acierto, remarcando en ambos casos la elegancia de las propias canciones. El fascinante (y emocionante) momento de una reconstruida “36 Degrees” es buena prueba de ello.

 

12 – “Jesus’ Son” de “A Place For Us To Dream” (Universal, 16)

Hasta la fecha Placebo han publicado dos recopilatorios al uso. El primero fue “Once More With Feeling: Singles 1996–2004” (Virgin, 04), en el que se incluyeron tres temas inéditos: “I Do”, “Twenty Years” y “Protège-Moi”. Ya el año pasado, y precisamente para celebrar sus veinte años en el mundo de la música, la formación lanzó el doble compacto “A Place For Us To Dream” (Elevator Lady, 16) con un total de treinta y seis temas. En él, además de incluirse los temas clásicos del grupo, se añadían “36 Degrees” en una nueva versión y la absolutamente inédita (y atractiva) “Jesus’ Son”.