Greame Thomson es uno de los mayores expertos en llevar al papel la vida de estrellas de la música. Tras narrar las biografías de nombres como George Harrison, Kate Bush, Elvis Costello o Johnny Cash, lecturas todas ellas más que recomendables, el crítico musical británico se ha interesado por el relato vital de Phil Lynott. El resultado es “Cowboy Song” (EsPop, 17), relato definitivo de una de las figuras más entrañables y carismáticas en la historia del rock.

Tras George Harrison, Kate Bush, Elvis Costello… ¿qué te impulsó a escribir una biografía de Phil Lynott?
Me sorprendió la disonancia existente entre la imagen clásica de Lynott: los pantalones de cuero, las muñequeras de tachuelas, esa mirada lasciva y su posado de macho alfa, en contraposición a la vulnerabilidad que se ocultaba tras su voz y muchas de sus canciones. Ese fue el punto de partida: ¿qué tipo de persona amagaba ambos extremos? ¿Qué clase de vida llevó? A partir de ahí, la sensación de que había mucho más por descubrir de lo que sabíamos fue creciendo. Llegó un momento en el que estaba obnuvilado, quería saber más y más sobre Phil Lynott.

Supongo que eres fan de Thin Lizzy.
Totalmente, aunque como expongo en el libro, hay partes de su catálogo que no me gustan mucho, especialmente sus últimos discos, mucho más orientados hacia el metal. También hay elementos de su imagen contra los que lucho, sobre todo cuando se mostraban con actitud machistas. Aun así, son una de las mejores bandas de rock de la historia. Su música es de un poder demoledor, pero al mismo tiempo siempre fueron muy versátiles. Y si nos centranos en Lynott, marcaba la diferencia con su voz, sus letras y su extrema sensibilidad melódica. Pero en el libro no me centro tanto en lo musical. Lo que realmente me interesaba era la vida de Lynott, sus motivaciones, su trabajo, dentro y fuera de Thin Lizzy. Que nadie se espere una biografía de Thin Lizzy.

No es la primera biografía escrita sobre Phil Lynott. ¿Qué diferencia “Cowboy Song” del resto de libros que se han publicado sobre su vida?
Para empezar, conté con la aprobación de la familia de Phil, incluyendo a su ex mujer Caroline y a sus dos hijas Sarah y Cathleen. Es la primera vez que han dado su consentimiento para una biografía. No quiero parecer petulante, pero ninguna otra biografía sobre Phil Lynott tiene la calidad y el alcance de las fuentes con las que he contado en “Cowboy Song”. Realizé más de sesenta entrevistas exclusivas, y se me concedió el permiso para citar, por primera vez, las letras y los poemas de Lynott. Tuve acceso a temas inéditos y a escritos que no han sido publicados jamás. Hay mucha información novedosa sobre el lado más privado de Lynott, incluyendo la primera entrevista con el hijo que tuvo en 1968 y que dio en adopción, y con la madre del niño (ahora ya un hombre). También saco a la luz mucho material desconocido sobre el padre de Phil. En el libro aparecen las primeras canciones que escribió, los motivos que le llevaron a caer en las drogas duras… El objetivo era conseguir un tratamiento más literario y profundo que las biografías anteriores, enfatizando su infinito instinto creativo. Quería devenir una especie de forense de sus influencias y rasgos de personalidad. Las biografías anteriores tendían a presentarnos a Lynott como el rockero prototípico o como una especie de héroe irlandés. Pero fue mucho más que todo eso. Yo he querido hacer un retrato más matizado, destacando todas sus virtudes pero sin ocultar sus defectos.

¿Fue complicado ganarse la confianza de la família de Phil?
Hablé largo y tendido con Caroline y ella hizo lo propio con Sarah y Cathleen, y también con su actual marido, David. Finalmente estuvieron de acuerdo en que, aunque hubiera capítulos dolorosos, este era un libro necesario y que yo era la persona apropiada para escribirlo. No fue una decisión fácil para ellos. Me gustaría destacar que no vetaron tema alguno (tampoco lo hubiera aceptado), por lo que trato temas que no se tocan en la mayoría de biografías sobre Phil Lynott. La etiqueta “biografía autorizada” no debe ser sinónimo de “biografía desinfectada”. También estoy muy agradecido a toda aquella gente que en un momento u otro formó parte de la vida de Phil y han compartido conmigo sus recuerdos. Especialmente, estoy en deuda con Dara Lambe, el hijo que dio en adopción, y su madre, Carole Stephen. Ambos me confiaron recuerdos y sentimientos muy personales. Su aportación ha enriquecido enormemente el libro. También me gustaría mencionar a uno de los mejores y más antiguos amigos de Phil, el gran Frank Murray, que tristemente falleció poco después de la publicación del libro.

«El objetivo que Phil Lynott tenía como compositor era crear nuevos mitos y leyendas irlandeses. Al final ha sido él quien se ha convertido en una figura mítica y legendaria»

Eres todo un experto en biografías sobre músicos. ¿Qué diferencia a Phil Lynott del resto de estrellas del rock sobre las que has investigado?
Casi todas las estrellas del rock sobre las que he escrito han logrado una realización vital más allá de la música. Su felicidad no dependía de tener fama y éxito. No es el caso de Phil Lynott. De alguna manera, fue una arquetípica estrella del rock enamorado del cliché que le tocó interpretar, por lo que pocas veces fue feliz con los aspectos más ordinarios de la vida real. Por ello, cuando su carrera empezó a decaer no supo lidiar con la situación. Muy probablemente esa fue su gran tragedia.

Pero es que Phil fue una estrella desde el día en que nació. Era un niño y los otros críos del barrio hacían cola para tocarle el pelo.
En la Irlanda de las décadas de los cincuenta y los sesenta casi no había personas de raza negra. En Dublín, una ciudad de más de medio millón de persona, sólo había cuatro niños negros. Desde que nació, Phil Lynott era un foco de atención. Paul Scully, compañero de colegio de Phil, explica una anécdota muy ilustrativa en el libro: «Recuerdo que Philip una tarde vino a casa y mi madre me preguntó susurrando si también bebía té. Ese muchacho larguirucho, delgado y de piel café, sin padre y de madre ausente, se convirtió en una celebridad simplemente por existir».

Hay una escena en la película “The Commitments” en la que el protagonista dice que los irlandeses son los negros de Europa y los dublineses los negros de Irlanda. Dando por válida la frase, no hubo nadie más irlandés que Phil Lynnot.
Su compleja identidad cultural es una de los aspectos más fascinantes de su biografía. En sus primeros años, pasando por diferentes ciudades de Inglaterra, la vida de Phil Lynott fue sumamente inestable y probablemente bastante perturbadora. No tenían estabilidad alguna. Cuando cumplió los siete, lo enviaron a vivir con sus abuelos, en el sur de Dublín. La familia Lynott estaba impregnada de irlandesidad, e Irlanda se volvió enormemente importante para él como un medio para dar forma y propósito a su propia identidad. Su negrura sólo servía para acentuar su irlandesidad. Como se veía tan diferente, tenía que ser más irlandés que todos los demás para encajar. Se sentía intensamente atraído por la mitología irlandesa, un país que resistía heroico a siglos de injusticia. La melodía, el lirismo y la melancolía subyacente de sus mejores canciones es puro folclore celta. Y si no, volved a escuchar temas como “Dublín”, “Wild One”, “Emerald”, “Eire”, “Black Rose” y, por supuesto, su versión de “Whisky In The Jar”.

¿Cuál es el recuerdo que perdura hoy en día de Phil Lynott en Irlanda?
Su objetivo como compositor era crear nuevos mitos y leyendas irlandeses. Al final ha sido él quien se ha convertido en una figura mítica y legendaria. No todo el mundo tiene una estatua en el centro de Dublín. En Irlanda se le ama como un héroe defectuoso, una figura grandiosa que ayudó a poner la música irlandesa en el mapa. En el resto del mundo, los fans de Thin Lizzy le siguen adorando, entre ellos figuras de la dimensión de Dave Grohl, Metallica, Megadeth, The Hold Steady o Bruce Springsteen.

Como explicabas, has escrito una biografía sobre la persona y no solo sobre el músico que puede resultar igual de interesante para el mayor fan de Thin Lizzy como para aquel que tan solo haya escuchado “The Boys Are Back in Town”.
Eso espero. Mi intención siempre fue escribir un libro sobre un hombre fascinante. La suya es una historia de interés humano. Lynott simboliza una Irlanda creciendo en el mundo moderno, y todos los desafíos y avances que eso conlleva.