Coincidiendo con el lanzamiento de Mismo sitio, distinto lugar, el esperado cuarto trabajo de Vetusta Morla con el que ocupan nuestra portada del número de de noviembre, publicamos este track by track en el el grupo madrileño comenta cada canción para hacer de la escucha del álbum una experiencia más personal y acercarnos así al proceso creativo de uno de los grupos referentes del panorama nacional.


01.- Deséame suerte
Deséame Suerte es un retrato sin maquillaje sobre una cinta de meta convertida en kilómetro cero. La rienda de un futuro de rabiosas sacudidas que aun no ha sido domado. Todo lo que nos trajo hasta aquí, ya fue. Y ahora solo queda despedirlo con honores y encomendarnos a la fortuna antes de ascender la cima más alta, la que nos lleva, sin excusas, a los pies de nosotros mismos.

02.- El discurso del Rey
¿Qué pasaría si en Nochebuena, cuando todos esperan que el Rey se dirija a la nación, sólo encontráramos niebla en el televisor? ¿Y si en Nochevieja no sonaran las campanadas? Esta canción se sitúa en esa realidad alternativa en que algo que damos por seguro nunca llega a suceder, propiciando la aparición del desconcierto total, pero también de la oportunidad de hacer las cosas de un modo diferente al que se suponía. En ese escenario, la cuesta de enero bien pude convertirse en nuestra rampa de lanzamiento.

03.- Palmeras en La Mancha
Esta canción se armó en 15 minutos. Ese es el tiempo que hizo falta para construir el ritmo, la estructura armónica y melodía. Y desde el primer momento nos encantó y evocó nuestra época universitaria con sus aires noventeros. Luego la convertimos en una sátira con unos protagonistas que mandan todo a la mierda por empezar una nueva vida. La guinda la pusieron El Mundo Today y su boletín en el sitio donde debería haber un solo.

04.- Consejo de sabios
Consejo de sabios es la primera canción a la que nos enfrentamos cuando nos juntamos en el local de ensayo para preparar el disco. Se escucha la necesidad de cambio que nos agitaba. Queríamos probar, jugar con los ambientes y ritmos. Estructuralmente rompemos la canción en dos, igual que se rompe en la historia. Una historia que se desarrolla junto a la música de una forma muy visual y desgarradora.

05.- 23 de junio
Este tema es un vals retrofuturista cargado a partes iguales de folclore y manipulación sonora, conviviendo en armonía. Tiene un aroma de canción popular, de ritual de luna llena, pero arrojado a un terreno despiadadamente inapropiado. Ese contraste es lo que hace de él una invitación a dejar en la orilla equipajes demasiado voluminosos que nos impidan nadar en el río, corriente arriba si es preciso.

06.- Guerra Civil
Es una canción en la que rápidamente llama la atención ese juego de contraste de sensaciones, un espacio que genera multitud de emociones para explicar un momento convulso. Es un tema en el que hemos conseguido asociar perfectamente sonido, arreglos, armonía y letra en una misma dirección, trabajando esa sensación de “calma chicha” y rabia contenida. La canción transita por momentos muy oníricos, rotos después por sonidos turbulentos que desembocan en una guerra abierta que remata la canción con un contraste emocional muy fuerte en el que el agobio que produce este contraste emocional final tan fuerte genera, en el momento que acaba la canción, una calma real y profunda.

07.- Te lo digo a ti
Te lo digo a ti es un combate cuerpo a cuerpo con un rival ausente. Alguien que ha vencido, que se ha apropiado de todo lo que te rodea pero al que ni siquiera puedes llegar a responder físicamente porque te sientes como un ciego buscando a palos la piñata. Por eso tratas de gritarle, de provocarle para que se manifieste, aún a sabiendas que la comunicación es imposible. La instrumentación y el tratamiento de sonido le dotan a esa agresividad latente de un recipiente perfecto, afilado, sintético y que, si se pudiera tocar, rasparía la piel.

08.- Punto sin retorno
Este tema retrata un momento muy concreto que muchos hemos vivido alguna vez: cuando nos damos cuenta que cierto camino que hemos iniciado ya no tiene vuelta atrás y que debemos agarrar de la mano a quien tengamos al lado en esa senda para continuar hacia delante sin remedio. Aun a sabiendas que el combustible no nos alcanzará para dar la vuelta, seguimos el sedal de nuestra propia intuición, arrastrados por la inercia de una emoción más poderosa que la voluntad, que no sabe de mapas, pero tiene una brújula infalible que siempre nos lleva más allá de nuestro propio horizonte.

09.- La vieja escuela
Viajar a Berlín y grabar en los míticos Hansa Studios formaba parte de un pequeño juego que quizás tenía que ver con rendir tributo a toda una generación de músicos que han sido responsables de nuestra educación musical y emocional  y que, desgraciadamente, comienzan a desaparecer. Bowie, Cohen, Lou Reed… Nuestras carpetas forradas con las fotos de nuestras bandas favoritas, los fetiches. Las personas y los personajes, la ficción; la cultura pop en definitiva. La vieja escuela habla de todo eso arropada por una de las estructuras musicales y sónicas más interesantes de todo el álbum, dividida en tres actos como si de un libreto dramático se tratase. Como dato mitómano; el sintetizador de cuerdas Arp Solina que usamos para esta canción es el mismo que utilizó Bowie en el disco Heroes.

10.- Mismo sitio, distinto lugar
Es el cierre del disco. Posiblemente la canción que más metamorfosis sufrió en el estudio, en donde llegamos a grabar más de veinte versiones distintas. La teníamos acabada y volvimos a empezarla de cero en el mismo estudio. El proceso de búsqueda que seguimos en esta canción define muy bien el de todo el álbum: probar, fiarnos de la intuición, descartar y quedarnos con lo esencial. La letra y la forma en la que Pucho la canta es muy emocionante. Está escrita a una segunda persona pero en realidad habla de nosotros mismos, como banda pero también como compañeros. De un pasado en paz y de una decisión clara de encarar el futuro que, curiosamente, engancha con Deséame Suerte, la primera canción del disco. Un dato para fanáticos de las casualidades: el disco termina con el mismo acorde con el que empieza, en bucle, como buen carrusel.