Nuestras vidas son los rios

Del pop al rock, doce meses después. The Kleejoss Band, además de prolíficos, se lo curran a la hora de cuidar el sonido; este tercer disco en tres años confirma definitivamente su ascenso a la primera división del rock nacional. No se trata de una categorización económica, ni alude a impacto masivo: tiene que ver con el respeto que infunden en sus pares, y el entusiasmo de públicos por toda la Península Ibérica. En la lista de este año emergen varios nombres nuevos en estas lides, y confirman su progresión otros que llevaban años buscando el salto de calidad registrado en el año que acaba de concluir. El año del trumpetazo, el desgobierno ibérico y otras mascaradas, la música de la tierra ejerce una vez más de bálsamo y/o válvula de escape. Deseo de año nuevo: que la cantera siga dando frutos. Ah, el disco de Kase.O no aparece aquí porque va en el recuento nacional. No nos hemos olvidado de monsieur Ibarra.

 

kleejos

Lo mejor del 2016 en Aragón para Mondo Sonoro

 

  1. The Kleejoss band. ‘River Sound Unleashed’. Se han superado. La energía ya estaba allí, la presencia de las guitarras, la solidez en la sección rítmica, pero en este disco hay un plus. De acierto, de factura, de bravura de voz. Debe ser la madurez. Y eso que el orden (algún oyente aún lo sigue) no es el ideal. Muchos momentos de luz. Robinsons, Grohl, tenéis casa en Aragón.
  2. Bigott. ‘My friends are dead’. Un tema dedicado a la contentura de un flan, otro a la chica manzana (así se llama una hija de Gwyneth y Chris); luego asoma una luna peluda. Borja Laúdo sigue fiel a su credo: ser infiel a todos los demás credos. Jeremy Jay vuelve a manejar los resortes, y las ocho canciones enriquecen aún más los espléndidos directos del grupo. Así de simple.
  3. Victorious fleet commanders. ‘Ay Carmela’. La banda demoscópica de 2016 para Mondosonoro Aragón lanzó este EP que encabeza la canción homónima, un himno; se foguean en distintos escenarios sonoros: desde el ruidismo de ‘Baby boys coming’ o ‘Catch my breath’ a la delicada instrumentación de ‘La tartine jaune’. Presente ilusionante… y mucho futuro.
  4. One Dimensional band. ‘Plastic Age’. El sorpresón del año para los curiosos de corazón. Como si Poison Ivy y Lux Interior hubieran cambiado el -billy del psychobilly por el noise y el trote arrastrado de notas al por menor, manteniendo al mismo tiempo su aura inquietante. Además, hay momentos de chaladura genuina, como el final de ‘I’m Alone’. Tremendos.
  5. Rapsusklei. ‘Origami’. El ‘madalenero’ afincado en Barcelona vuelca en su octavo disco todas las inquietudes que le han convertido en un culo inquieto el último cuarto de siglo. Se ha marcado un trabajo alimenticio como pocos: ’60 voces por minuto’ es desde ya un clásico instantáneo. Un disco orgánico con el que girará a pelo, como en los viejos tiempos.
  6. 13 Krauss. ‘The End Is Nigh’. Es cosa sabida que, licores y primos hermanos aparte, el desbarre de una fiesta lo marca el calor la música. Y si la cosa suena a la faz más jovial de Irlanda, es imposible estarse quieto. Esta banda es de aquí cerca, pero lea adorarían en la verde Erin. Además, han sabido trasladar a la grabación el torrente sonoro de sus directos. Que siga la fiesta.
  7. Picore. ‘Si no olvido bien’. Nuestros Shellac se hicieron de rogar. La banda más inclasificable del patio local no decepcionó: de nuevo emergen esas canciones inquietantes, cosidas en pespunte, talladas a mordiscos con el bajo robusto y las guitarras saliendo y entrando del camino. ‘Deus ex chapuza’ o ‘Dolores y cálculos’ son dos muestras del todo: el oremus sigue perdido.
  8. Kiev cuando nieva. ‘Los bienes’. La música de los oscenses es intemporal. Ventajas e inconvenientes de tal condición: ninguna. Hacen lo que quieren (discos hermosos) y como quieren (con calor artesano). En Athens o Chapel Hill hubieran estado entre amigos allá por los 90, pero andan aquí, en las autovías ibéricas, con poesías como ‘Palacio’ gobernando su coche de línea.
  9. Toro. ‘Bros’. Yoin y Guille, hermanos en el ritmo y la sangre, son una andanada de voltaje descomunal. Bajo, larga pedalera, batería y voces ululantes que aúllan con rabia. Lo demás es silencio: cuando se suben al tándem y empiezan a pedalear, no los para nadie. ‘No hay beso sin amor’ es el tema bandera: ‘Swag’, el llenapistas que puede llevarles lejos.
  10. Daniel Garuz. ‘Época’. Lleva veinte años dando mal, haciendo música de rara belleza. ¿Tuvo a los Stone Roses o los Monkees de vecinos de local, o quizá compartió guateque alguna vez con Syd Barret, Ravi Shankar, Gainsbourg, George Harrison y Sergio Algora en el Bacharach, a persiana echada? La salud de su caudal creativo es un lujo para esta tierra.
  11. Gabriel y Vencerás. ‘Juegos mediterráneos’. Deslocalizados y felices, Jorge P. Zaera y sus compinches han vuelto a conquistar corazones despistados con la mínima impedimenta, siempre teñida de colores. El espíritu de El Niño Gusano se deja sentir entre líneas en un disco que lleva la huella de Carasueño en los mejores modos posibles: matiz de bocetos y remachador intachable.
  12. Mia Route. ‘Sirius’. El cónclave anual de esta tierra persigue la próxima gran voz femenina con ADN local. Este año, el título recae (guitarra incluida, por cierto) en Paloma Gacías: orgullosa de su ilustre apellido musical, ha tenido el detalle de usar un alias para dejar que sea la música quien acapare la atención. Épica, carretera, claroscuros, fuerza y corazón, que diría El Momo.
  13. Valparadiso. ‘Valparadiso’. Enmudecieron las almas. Borrón, cuenta nueva, corrección al alza en el octanaje por la vía del rock y el power pop, actitud, cuidado de los detalles… tienen todas las herramientas para llegar a donde les dejen. Simón, Alberto, David y Pedro buscan su sitio y, en el camino, van dejando pistas del criterio que sigue su hoja de ruta. El ‘paradiso’ espera.
  14. Himura. ‘Exterminio’. A la cabeza del grindcore local, con diez años de trayectoria, el grupo ha acendrado su espíritu crítico en una obra que apisona conciencias: temas cortos y contundentes en cascada, concebidos para sacudir el alma. Preservan como un tesoro la facultad decisoria acerca del cómo y el cuando, por no hablar del dónde: la carretera aguarda nuevas descargas.
  15. Jesús Viñas. ‘Siempre hacia delante’. Jovencisimo veterano de la escena local, tipo inquieto aficionado a experimentar sonoridades y expresiones diversas, llevaba tiempo enfrascado en la tarea de seleccionar temas para este segundo álbum en solitario. El tema homónimo de este trabajo recuerda un poco a Eduardo Zubiaur: hacía falta otro vate con ese dulce desubique.

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