Nachín tras la barra

“Nacho Vegas trabajó una temporada de camarero, justo después de dejar Manta Ray. Aún le debo un par de horas extras. Tengo pesadillas con él, llegando con su ukelele a cobrármelas. Una vez desperté delirando entre sudores, ¡¡¡esa noche venía con el Coro también!!!
Desde finales de los 90 hasta el 2003, 2004, hubo bastante electrónica, psicodelia emparentada con drogas, pastillas, amanecidas, cerrar tarde y seguir de marcha hasta las dos de la tarde, y no dormir y abrir de nuevo el bar… Fue la época más salvaje, una época hedonista en España, ¡ladrillos y farlopa! ‘España (y La Plaza) va bien’”


Hubo una época en la que veía así de borroso el bar, y el resto de mi vida

“1998-2003. Realmente, estas fotos traducen muy bien la visión que tenía yo en el bar, y de la vida, así, tan borrosa, movida… Esa euforia, ese hedonismo, esa ausencia de realidad se nota en la decoración con lámparas surrealistas, y ese techo… Llamé a un grafitero para que me pintara el bar entero, y convertí el bar en un tugurio de psicodelia. En el Esperanza de Manta Ray hay un tema que se llama Nacht Frost, noche de bruma, que Frank lo quiso nombrar así porque era como él veía las noches en La Plaza…”


CD killed the vinyl. Wifi killed the music…

“La Plaza abrió con platos y vinilos al mismo tiempo que los CDs irrumpían en los bares. Ahora ya ni pinchamos con CDs, pinchamos con el wifi de un vecino del segundo, Donkey Boy, ¡jajajaja!! Dani, esta semana llamo a Pepephone, te lo prometo…”


Nacho, Scattini y Nick Cave, los tres cabeza abajo. 1999

“Íbamos a Madrid a grabar durante 20 días, el Pequeñas puertas, el de Corcobado, y me tiraba un mes en Madrid… ¿Quién sustentaba el bar en esa época? ¿Quién tenía los pies en la tierra? Scattini, que fue realmente quien tenía el control. De no ser por él, el bar se habría hundido. Yo estaba más pendiente de Manta Ray, eso era lo que siempre había deseado, un grupo como Manta Ray. Íbamos a tocar a Benicàssim para 20 mil personas, al día siguiente a otro lado, y a otro…, económicamente me iba bastante bien porque el bar daba dinero y la banda también daba algo de pasta, y no había preocupaciones.
Scattini fue la mejor compañía que pude encontrar por aquel entonces, llevamos más de 20 años juntos, todavía me abronca habitualmente: ‘Choz, ¡trae cambio! ¡Baja la música!’. ¡¡¡Me esconde la botella de Black Label!!! Siempre cuidó mucho del bar y de la gente que va por allí, pero lo más importante ye cómo cuidó la música todos estos años. ¡Sabe mucho! Y ye un gran bajista, por cierto”


José Carlos, de los Mockingbirds, en el bar

“Nunca hubo grandes broncas en el bar. Hubo mucho desfase al principio, porque en los 90 había mucha gente de tripi, y teníamos que sacar del bar a mucha gente… Recuerdo a un tipo, un pijo engominado, al que pillé meando en la barra. Lo saqué a hostias, y sus amigos me dieron de hostias a mí. Yo siempre fui como el perrín pequeñín, que es el más fiero… Luego venía Scattini a separarnos y poner orden. Pero nunca fue un bar bronco”


Undershakers y Cova (Nosoträsh), aburridas. Año 2005

“A partir de 2003, acabé muy saturado de tantos años locos, tanta droga, tanta música y la decoración barroca. Así, mandé a mi amigo Ramón Isidoro que me ayudara a redecorar el bar. Me hizo un trabajo muy chulo, casi de diseño, casi elegante, casi sin querer… Recuerdo que entró Natalia, de Nosoträsh y viéndolo tan limpio, comentó… ‘¡Ay! Qué guapo está, si parece un bar de Barcelona…’. Fue un piropo muy sincero que me prestó mucho. Ramón Isidoro desintoxicó el bar con un poco de pintura, una luz aquí y otra allá… El bar, a partir de ahí, fue como más serio. Dentro de la seriedad que pueda darse en La Plaza”


Óscar Mulero a los platos

“Óscar Mulero pinchó electrónica en esta sesión. El bar se petó de gente siendo domingo. La gente corrió la voz mandándose SMS. Óscar pincharía cinco, seis veces en La Plaza. Tiene un gusto exquisito por la música. Un gran tipo”


Fiesta de FIUM

“Hubo una temporada, durante la época más fiestera del bar, que podíamos estar poniendo música electrónica y, de pronto, pinchábamos el Suspicious Minds y triunfábamos… Encontrábamos lo alternativo sin proponérnoslo”

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