Woodstock 50 se celebrará del 16 al 18 de agosto en Watkins Glen, Nueva York, y según su director pondrá un peso especial en el activismo social.

Cuando se cumple medio siglo de uno de los festivales de música más icónicos de la cultura pop, el Woodstock Music & Art Fair, uno de sus promotores originales, Michael Lang, ha decidido revivir ese momento histórico. El fin de semana del 16 al 18 de agosto, en un pueblo del estado de Nueva York, Watkins Glen, se celebrará Woodstock 50. Lang lo ha definido como “un fin de semana de camping a gran escala que combina música con programación de películas, charlas y colaboración con empresas como Head Count, que registra a votantes jóvenes”. El objetivo es mezclar la cultura pop con el activismo social, que el festival tenga este “plus” que no tienen otros megafestivales como Lollapalooza o Bonnaroo y que les hacen competencia directa.

Respecto el cartel Lang afirma estar todavía cerrándolo, pero espera conseguir una mezcla de bandas legendarias, pop actual, estrellas del rap y algunas colaboraciones nuevas. Habrá tres escenarios principales que serán complementados con tres “barrios” más pequeños con su propio funcionamiento (comida, bebida, etc. propios). Las entradas se limitarán a 100.000 abonos de tres días.

El éxito de esta edición será un misterio hasta el mismo día del evento. Woodstock compite con otros macrofestivales en Estados Unidos que tienen su propio branding y que son muy exitosos, como Coachella. Además la última edición del festival que se celebró, en 1999, fue marcada por incendios, altercados y acusaciones de agresiones sexuales. Aunque partan de esta situación, esperan conseguir más de 100 millones de dólares de la venta de productos oficiales del festival.

En febrero conoceremos los primeros nombres del cartel y se pondrán a la venta las entradas.