Fabra i Coats pone en duda su continuidad como espacio musical
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Fabra i Coats pone en duda su continuidad como espacio musical

Redacción — hace 1 semana
Fotógrafo — Ajuntament de Barcelona

Según un reportaje de Nando Cruz publicado hoy, “Fabra i Coats peligra como epicentro musical de Barcelona” (el Periódico), el emblemático espacio de Sant Andreu dejaría de acoger los principales festivales independientes de la ciudad por la llegada de nuevos vecinos al recinto.

Festivales como MIRA, AMFest, Say It Loud y Bis han empezado a buscar un nuevo emplazamiento para sus ediciones de 2020. El Cara B, uno de los festivales referentes de la escena musical independiente, que se celebra este fin de semana, finalmente va a poder llevar a cabo su sexta edición en la antigua fábrica textil gracias a la mediación del Icub y los responsables técnicos del espacio.

La incertidumbre sobre la continuidad de la Fabra i Coats como espacio musical ha reabierto el debate sobre la falta de espacios públicos destinados a festivales y otras iniciativas culturales en Barcelona. Las voces institucionales comparten que estos eventos traen beneficios para la comunidad, pero delegan la responsabilidad de haber encontrado una mediación entre vecinos y festivales a la poca planificación de la anterior administración.

El Say It Loud ha decidido publicar un comunicado en el que desarrolla los comentarios apuntados en el artículo de El Periódico, explicando además que la gestión de la situación –“poco previsora y cuidadosa”– ha puesto en peligro su continuidad. Para el festival, “desarrollar proyectos desde la óptica no comercial sigue siendo una misión casi imposible en una ciudad como Barcelona, donde la lógica público-privada ha impedido la creación de espacios públicos de medio formato en cuarenta años”.

“La realidad de la ciudad en el año 2020”, continúan, “es que los conciertos, fiestas o festivales con aforos superiores a las 800 personas no cuentan con ningún espacio profesional para construir proyectos que no dependan de la lógica mercandil para desarrollarse […] La cultura musical en los barrios vive asediada por las denuncias y la falta de reconocimiento de los locales y escenarios de proximidad o sobrevive en la calle y en las plazas gracias a un tejido asociativo que muchas veces está limitado por normativas estrictas. Los festivales y las programaciones de ciudad de carácter independiente tienen un techo de cristal y se ven obligadas a acabar pagando los peajes de los patrocinios privados o los espacios comerciales si quieren sobrevivir, en un modelo pensado únicamente para los grandes promotores”.

La falta de equipamientos públicos para el desarrollo de la cultura independiente barcelonesa ha encontrado en los últimos años una respuesta dentro de los modelos de autogestión de los Centros Cívicos y en espacios como Can Batlló, que el año pasado conseguía la concesión del recinto por parte del Ayuntamiento, o el Ateneu Popular de Nou Barris, un centro con más de cuarenta años de historia financiado en parte por la administración pública.

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