La intención de sacrificar a casi millones de gatos salvajes por parte del gobierno australiano encendió de mala manera a Morrissey. El líder de los Smiths criticó duramente el plan de Australia, diciendo que era algo comparado con la muerte del león Cecil den Sudáfrica. Llegó a decir que el gobierno de Australia estaba liderado por un comité de pastores de ovejas y que les interesaba bien poco el bienestar de los animales.
Ante tales palabras, Gregory Andrews, parte del gobierno australiano, escribió al líder de los Smiths y a Brigitte Bardot para hacerles saber que "nosotros no odiamos a los gatos pero no tenemos otra opción. Lo haremos lo más humanamente posible y reduciremos el número de animales que sufren en Australia".
¿Será esto suficiente para hacer calmar a Morrissey?
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