El pasado mes de diciembre la banda de metal gallega presentaba en Santiago de Compostela las canciones de su nuevo disco “Ata que o lume se apague”, séptimo trabajo discográfico de una trayectoria que comienza en 2005 para llegar hasta la actualidad con NAO convertidos en un referente sobre los escenarios.

Grabado a camino de Galicia y Euskadi, NAO regresaron a Andoain, a los Estudios Gárate como en su disco debut, y acompañados por el primer productor de la banda, Kaki Arkarazo, dieron forma a dos de los cortes de este disco. El resto del álbum decidieron grabarlo con el productor de sus tres anteriores trabajos: Iago Pico, en los Estudios PouLand en Ames. Once temas que innovan en su sonido característico y recuperan la fuerza de sus inicios bajo textos contundentes cómo “Franco resurrección”, Mazo Armado” y “Alba de Groria”,esta última con las colaboraciones de Nervo de Rebeliom do Imframundo y Eladio Santos , que ahora presentan en un videoclip realizado por Galunk.

Aprovechando la circunstancia, nos pusimos al habla con Jasper,  voz en NAO, para que nos diese más detalles sobre el presente y futuro del grupo.

Nao nunca podrá desaparecer”, como defiende Pablo Carracedo ‘Jasper’, guitarra y voz del grupo que se despide de los escenarios tras casi 15 años de trayectoria. Y es que la banda estradense “no se deshace ni se disuelve”. Lo que pasa es que “todo debe tener un comienzo y un fin”, incluso el compromiso y la coherencia militantes de Nao. “No queríamos defraudar, ni que el proyecto se desgastase”, argumenta Jasper, para explicar una decisión que califica de “valiente”. Por eso, su adiós va “completamente en serio” pero, además, lo están diciendo por todo lo alto, con una gira enorme que empezó tras la presentación a finales del año pasado de Ata que o lume se apague. El último es, según destaca, su mejor disco, “el más completo” y un legado que resume “todos los estilos” del grupo. “Hay canciones contundentes, mucha crítica social y también cantos a la esperanza”, resalta el líder de Nao.

Este álbum da cierre a una trilogía, Apocalípse Nao, que nació en 2016 con Soñar, primero, y Crear, después. En él sobresale el homenaje al discurso de Castelao con Alba de gloria y colaboraciones con Eladio Santos y Nervo (Rebeliom do Inframundo). Si se suman a tantas otras, como Tanxugueiras y SonDaRúa, demuestran en la práctica la teoría de Jasper: “Entre músicos tiene que haber una hermandad”. Con la convicción de que “la batalla hay que darla de por vida”, el cantante de Nao defiende el “mensaje ideológico muy potente” que siempre ha mandado la banda, que denuncia hipocresías y censura persecuciones. Confiesa que a sus padres no les hizo mucha gracia cuando, hace ya tiempo, les contó que era “independentista y de izquierdas”, a la vez que reivindica la música como “arma política”, que arenga a las masas y les hace gritar y emocionarse. Una herramienta, en suma, para “subir el autoestima” de todo un pueblo.

Ahora, Nao se marcha con la firme intención de “dejar paso” a músicos de una escena gallega “super rica y concienciada”. Tristes, eso sí, tras la muerte de su amigo Angelo ‘Sigaro’, líder de Banda Bassotti al que Jasper eleva a “padre musical” y referente “generoso” en un mundo en el que también hay gente “nauseabunda” que no saluda detrás de los focos. Con ese “ejemplo vital” de quien abrió escuelas en Palestina y llevó ayuda humanitaria a Donbass, Nao se van “desbordados” por el cariño de sus seguidores y miles de anécdotas imborrables que les ponen “la piel de gallina”. Es el caso del fan que apareció en un concierto en Euskadi con una de las primeras camisetas del grupo, ese otro que en Boiro les pidió que le firmaran todas sus maquetas o el menor de edad que, decidido, se subió al escenario para rapear junto a ellos. Entrega absoluta para empujar al navío en su último zarpazo.