VENDIENDO COMO CHURROS
Entrevistas / Dover

VENDIENDO COMO CHURROS

Joan S. Luna — 08-10-2001
Fotógrafo — Archivo

Pues eso. Cristina Llanos, Amparo Llanos, Alvaro ´Tripi´ Diez y Jesús Antúnez se fueron a grabar el disco a Los Angeles, concretamente en los estudios Grand Master, pero nos citamos en New York. Aquella ciudad les trae malos recuerdos, ésta parece gustarles. Será porque aquí no sienten la presión mediática española (tres medios, todos plumillas sin mala leche), porque pueden tocar los temas que les salga de las narices en el Watcha sin tener que acudir a los éxitos que todo el mundo espera escuchar, porque alguno hasta liga, porque pueden comer en un restaurante oriental sin que la camarera les comente lo mucho que le gusta su primer disco, “Devil Came To Me” –ya saben, el anterior fue otro cantar-, o porque sí. En todo caso, el motivo de nuestra cita está claro. Chrysalis ha publicado “I Was Dead For 7 Weeks In The City Of Angels” y Dover tienen que promocionarlo. Tampoco les molesta demasiado. Primero porque saben que han grabado su disco más completo y más variado, segundo porque sus fans esperan leer entrevistas al respecto, tercero porque son ya unos profesionales y cuarto porque, teniendo en cuenta lo simpáticos que somos algunos periodistas patrios, más que una entrevista lo nuestro suelen ser distendidas conversaciones.

LOS QUE VENDEN

No nos engañemos. Por aquel entonces, un par de careos con “I Was Dead For 7 Weeks In The City Of Angels” no me habían permitido descubrir todos sus matices, aunque sí su variedad. Inicialmente, el cuarto disco de Dover suena a los Dover de siempre con pinceladas Hellacopters, con un punto punk, con medios tiempos, pero a Dover a fin de cuentas. Después, brindándole mayor atención y más escuchas, sigue sonando igual, pero se disfruta mejor. Su gran disco, vamos. Algo que, en el momento de llevar a cabo la entrevista no tenía tan claro. De todas formas, me lo callo, puta que es uno. “Pues me alegro de que te guste”, comenta una de las hermanas, a quien no puedo identificar en mi cinta de cassette TDK 60. Aunque es Amparo quien entra al trapo. Las cosas no anduvieron demasiado bien en Los Angeles y eso es algo que, tanto el título como los textos del disco, dejan pero que muy claro. “Nos costó mucho completar el disco, muchos meses en Los Angeles. Nos imaginábamos que aquello sería diferente, incluso producir el disco con Barrett fue muy distinto esta vez. Con el disco anterior todo fue mucho más fácil; esta vez traíamos muchas ideas y mucho trabajo hecho. Tuvimos que adaptarlo con él, porque tiene una manera de trabajar distinta, como más espontánea, y nosotros teníamos todo bastante claro… Lo que hicimos fue trabajar muchísimo durante dos meses, no hicimos nada más durante ese tiempo, nos divertimos poco y trabajamos mucho. Creo que el hecho de que no nos divirtiésemos en la ciudad y de que todo fuera más complicado de lo que esperábamos se nota en el disco, cuando lo escucho me doy cuenta, pero al final ha quedado como nosotros queríamos y se nota que lo hemos producido mucho más que los anteriores”. A estas alturas sabrán ya –bien porque lo acaban de leer, bien porque son uno de los, hasta la fecha, ciento veinticinco mil compradores del disco- que la producción ha corrido nuevamente a cargo de Barrett Jones. Solo que si “Late At Night” sonaba más mal que bien, esta vez todo está en regla y “My Secret People”, “King George”, “Love Is A Bitch” o cualquiera de los doce temas restantes suenan con fuerza, cuerpo y claridad. (Amparo) “Tuvimos cuatro semanas y era la primera vez que contábamos con cuatro semanas para meternos con Barrett a extraer sonidos, podíamos tirarnos dos días hasta encontrar lo que queríamos. Habíamos hecho algunas maquetas, que escuchó en España, y cambió dos o tres estructuras, aunque de todas cambió alguna cosa. Eso es lo que nos ha gustado de él, que sabe lo que sobra en las canciones, si lo que repites suena bien o no. Nos fiábamos mucho de su opinión y lo cierto es que realmente conseguía que las canciones fuesen más fáciles de escuchar”. (Jesús) “Tuvimos una discusión que duró meses con respecto a lo de Barrett, porque en el grupo había distintas opiniones sobre con quien debíamos trabajar. Se barajaron muchos nombres, pero lo que teníamos claro es que queríamos que lo mezclase un mezclador profesional, alguien que se dedicara exclusivamente a mezclar. ´Late…´ lo mezcló Barrett y el anterior nosotros, así que ahora preferíamos trabajar con él a nivel de producción, en una faceta más creativa y artística, y yo creo que acabamos trabajando con él por lo que iba a dejarnos hacer… o por lo que pensábamos que nos iba a dejar hacer (risas). Por otro lado, “I Was Dead...” no suena tan duro como “Late At Night”, cuentan ellos que porque andaban bastante más relajados y más abiertos. En todo caso, esa variedad es un logro, algo fundamental para que el cansancio no empezase a hacer mella entre sus seguidores. (Jesús) “Cuando hacemos una canción, lo que siempre le pedimos es que, sea como sea, tenga un estribillo, una melodía que nos guste y que nos emocione mientras la estamos tocando o cuando la escuchamos. Eso es lo fundamental, lo contrario sería un rollo. Por mucho que experimentemos lo que no queremos ser nunca es un rollo”. De todos modos, tan importante es eso como el crispado ambiente general de los textos. (Cristina) “La música la traíamos hecha desde España, pero muchos textos salieron en Los Angeles. Teniendo en cuenta la situación en la que estuvimos allí, que tampoco era un drama, sino que no estábamos a gusto, pues salieron duras, incluso el título del disco lo es. Algunas canciones sí hablan de amor/ficción, pero para mí hay mucho de amistad, decepciones relacionadas con amigos. No trata sobre el amor entre mi novio y yo, sino de cosas que le pasan a todo el mundo. Captamos el lado oscuro de Los Angeles. A esa ciudad se le suponen muchas cosas y no es lo que parece. Es una ciudad impersonal al otro lado del océano, la punta más extrema de los Estados Unidos. Habíamos estado antes casi de vacaciones para hablar con compañías y todo eso, relajados y con esa idea. Cuando volvimos para grabar el disco no nos gustó. Solamente llegar me constipé, estuve tres semanas metida en el hotel sin salir, tres semanas con el pijama viendo la tele. Claro, luego decía ¡odio LA con toda mi alma!... el equipo llegó tarde, luego con Barrett fue todo difícil, hubo una tensión extraña... son matices, pero teníamos muchas cosas en la cabeza y las queríamos hacer. No esperábamos tenernos que pelear con él casi todos los días, ni mucho menos tener que aburrirnos como monas”.

LOS QUE COMPRAN

Aunque su actual discográfica les deja manga ancha a la hora de grabar sus discos, no cabe ninguna duda de que son las suculentas ventas de sus álbumes las que permiten a Dover poder seguir evolucionando en público o grabando sus canciones en mejores condiciones, es decir que son sus fans quienes les van a mantener en el podio. (Amparo) “Después de “Devil Came To Me” nos ayudó descubrir que habíamos hecho otro disco del que estábamos muy orgullosos, que a nuestros fans también les había gustado, que habíamos girado un año y pico y había sido genial, que la gente que nos venía a ver era porque le gustábamos de verdad. Fue eso lo que hizo que, en este disco, hiciésemos lo que nos apetecía, el saber que teníamos a nuestros fans ahí”. Podemos augurar, eso sí, que si tragaron con “Late At Night” van a disfrutar de lo lindo con –repito- la variedad, dentro de las posibilidades que da el rock directo y de estribillo, de “I Was Dead…”. Y digo ´si tragaron´, porque aquel era un disco que no solamente sonaba algo mal, sino que era el conjunto de canciones más duras que podía esperarse de los madrileños. (Cristina) “Sí, sabíamos que habíamos hecho un disco muy duro y la gente lo había aceptado bien, así que con éste teníamos que esforzarnos para hacer el mejor disco posible para nuestros fans. Es un toma y da

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