“Me apasiona la idea de que las canciones están vivas, que no están estancadas”
Entrevistas / The Wooden Sky

“Me apasiona la idea de que las canciones están vivas, que no están estancadas”

Joana Serrat — 26-11-2015
Fotógrafo — Archivo

Por Joana Serrat.

Estuve realmente enganchada a “Every Child a Daughter, Every Moon a Sun” (Loose Music, 12), el tercer disco de los canadienses The Wooden Sky. Aquel álbum ofrecía un paisaje pleno de texturas y ambientes. Sus letras crípticas perfilaban a un protagonista en el camino de la búsqueda hacia la salvación. Aquel disco me llevó a Howard Bilerman (ex Arcade Fire), su productor y, cerrando el círculo, el propio Howard me condujo hasta Gavin Gardiner, líder de la formación. Con ellos dos trabajé en mi Dear Great Canyon (El Segell del primavera, 14) y, con ellos, he vuelto a repetir en el nuevo disco que acabo de grabar.

En “Let’s Be Ready” (Nevado Records, 15), los de Toronto enmarcan sus canciones en la ciudad, los ambientes y las sutilezas sonoras se retiran, como si de niebla matutina se tratara, para dar paso a un sonido lleno de garra, electricidad, luminosidad y optimismo. El protagonista ya no huye hacia las montañas para sanarse, sino que salta al asfalto urbano y planta cara a la vida, desafiando al destino. A veces sexy y descarado, estamos ante un canto a vivir con y para lo que se ama.

Gavin (Gardiner) leí que, en esta ocasión, antes de entrar a grabar las canciones, las tocasteis en muchos de vuestros conciertos para ver cómo funcionaban. ¿Por qué habéis seguido este camino?
Creo que después de haber terminado de grabar cada disco he deseado poder volver a empezarlo de nuevo, armado con las lecciones que he aprendido durante su proceso. ¡Supongo que es por eso que uno va grabando nuevos discos! Enfocamos este último trabajo con la idea de tocar las canciones previamente en vivo, sobre todo, porque no lo habíamos hecho antes. Soy de los que piensa que el proceso afecta en gran medida al producto final. En el pasado, habíamos hecho muchísimos arreglos en el estudio, a medida que íbamos grabando las canciones. Y me encanta hacer discos siguiendo esta metodología pero ya habíamos grabado tres así, y era el momento de hacer algo nuevo. Con los años, durante las giras de los discos anteriores, veía como las canciones iban creciendo y cambiando a medida que las íbamos tocando. Me apasiona la idea de que las canciones están vivas, que no están estancadas, así que pensamos “¿ por qué no las capturamos en un momento más tardío? ¿durante su ciclo vital?”. Ahora que tengo mi propio estudio, teníamos la posibilidad de entrar a grabar las demos para luego analizar nuestras canciones. En cierto sentido, nos dio la posibilidad de construir a partir de nuestros errores.

En 2013 os pasasteis un total de cuatro meses en la carretera, girando por Canadá y por Europa. ¿Te gustan las giras? ¿Cómo ha afectado eso a tus canciones?
Ir de gira es algo con lo que me divierto, de no ser así, no lo haría, a pesar de sus desafíos. En lo que de escribir canciones se trata, lo puedes mirar de dos maneras. Es fácil dejar de escribir cuando estás en la carretera. Hay días que mantenerte cuerdo extrae toda tu energía. La otra cara de esto es que, cuando le dedicas tanto tiempo a tocar, girar se convierte en la realidad que conoces y no puedes hacer más que encontrarte con tus pensamientos y a veces, incluso con tus canciones. Mientras te respondo, nos hemos parado en una curva (10 horas de carretera después de algunos días libres en casa) y estamos observando el magnífico y extenso Lake Superior abriéndose ante nosotros. Es difícil no encontrar inspiración aquí. La gente suele bromear sobre los cantautores canadienses porque escriben sobre árboles, paisajes, naturaleza en general, pero yo retaría a esas personas a que vinieran aquí ¡y no se sintieran inspirados!.

“La gente suele bromear sobre los cantautores canadienses porque escriben sobre árboles, paisajes, naturaleza en general, pero yo retaría a esas personas a que vinieran aquí ¡y no se sintieran inspirados!”.

Mientras que “Every Child a Daughter, Every Moon a Sun” me evocaba a la naturaleza, al escuchar “Let’s Be Ready” tengo la sensación de estar caminando por una ciudad llena de luces. Al mismo tiempo, con su sonido tan fresco y poderoso, me sugiere un significado para el disco: “No te preocupes demasiado por lo que aún tiene que llegar, intenta mantenerte en pie, y lucha por lo que quieres. Y si pierdes, hay un mundo entero que se abre ante ti en el cual puedes buscar tu sitio”. Siento que “Let’s Be Ready” es pragmático y realista. ¿Es así?
Me encanta la idea de que un disco es una instantánea de un período concreto de tiempo, y creo que eso se cumple en nuestros cuatro discos. Diría que cuando empecé a escribir este álbum estaba en un estado muy distinto de cuando compuse “Every Child A Daughter, Every Moon a Sun”. En el período intermedio entre “If I don’t come home, you’ll know I’m gone” (Black Box Recordings, 09) y “Every Child…” nos pasamos mucho tiempo en la carretera. Esa circunstancia se cobró su peaje en todos nosotros, en todas y cada una de nuestras relaciones. Por aquel entonces estaba decidido a seguir escribiendo en la carretera, a no dejarme caer víctima del “agujero negro de las giras”. Quizá venga de aquí ese tono “salvaje”, de “naturaleza”, que encuentras escuchando el disco. En gira, algunos días pueden ser pura rutina, en otros te puedes sentir como un pirata navegando a lo largo de la carretera, con toda la naturaleza abriéndose ante ti. “Let’s Be Ready” viene de un sitio muy distinto, un lugar en el cual he empezado a entender que cada decisión que he tomado era importante, pero que no era necesariamente para siempre. Estemos preparados para saltar con los dos pies, estemos preparados para ser felices, estemos preparados para ver qué nos trae el mañana.



¿Cómo os afectó tener que decir adiós a un miembro original de la banda como Andrew Wyatt (el bajista)?
Sobre todo me forzó a mí mismo a replantearme y reevaluarme lo que estoy haciendo. Cuando trabajas tan intensamente y durante tanto tiempo, desarrollas hábitos tanto malos como buenos. Que Wyatt haya dejado la banda nos dio la oportunidad de reconfigurar nuestra manera de hacer las cosas. Como he dicho, la música y las canciones son el resultado del lugar en el cual nos encontrábamos cuando estábamos haciendo el disco. Lo viví como un punto de inflexión, de ahogarse o nadar. Supimos que la única forma de tirar adelante era la de ponernos manos a la obra y trabajar duro entre todos. Nos encerramos en mi estudio durante el invierno, trabajando de 3 a 4 días a la semana, 8 horas al día, haciendo y rehaciendo las canciones, explorando sus diversas posibilidades.

 “Let’s Be Ready viene de un sitio muy distinto, un lugar en el cual he empezado a entender que cada decisión que he tomado era importante, pero que no era necesariamente para siempre”.

Ahondando en las letras del nuevo disco, parece que hay un sentimiento permanente de incertidumbre flotando en el aire. Tengo la sensación de que habláis de relaciones perdidas y de la exigencia que suponen las relaciones sentimentales. Diría que hay en ellas una dura lucha por mantener lo que se ama. ¿Es así?
No me senté a escribir específicamente sobre la idea de “lucha por lo que amas”, pero es cierto que ese elemento está ahí. Pienso que para ser feliz tienes que trabajártelo, creértelo y luchar con uñas y dientes para ello. Es fácil sorprenderte haciendo lo contrario de lo que quieres hacer con tu tiempo, aunque sea por buenos motivos, puedes perder rápidamente la noción de lo que es importante para ti. Escribir canciones siempre me ha supuesto una forma de mirar atrás con una perspectiva distinta. Me permite ir a sitios a los que normalmente no iría, o no me sentiría muy cómodo yendo. Con suerte, cuando regreso he adquirido algo de experiencia. No es más que un ejercicio de auto-conocimiento.

Después de haber trabajado con Howard Bilerman como productor, ahora habéis hecho lo propio con Chris Stringer (Timber Timbre, Barzin). ¿Por qué habéis decidido trabajar con él?
Respecto a Chris, estuvimos esperando durante mucho tiempo la ocasión de poder grabar juntos y nos pareció que este era el momento ideal para ello. Es un músico extraordinario y fue de mucha ayuda tener a alguien tan apasionado con el proyecto. Dicho esto, creo que siempre hemos tenido el control de nuestro sonido, para bien o para mal. De hecho, recuerdo un momento en el que estábamos mezclando con Howard, se giró hacia mí y me dijo: “Estáis todos locos. Lo sabéis ¿no?”

The Wooden Sky están de gira por nuestro país. El 29 de noviembre actuarán junto a Joana Serrat y Marta Delmont en la sala Sidecar (Barcelona), el día 1 de diciembre, junto a Ameba y sus compatriotas Yukon Blonde en el Wurlitzer Ballroom (Madrid) y, finalmente, el 3 de diciembre en La Red (Mallorca) junto a Zest.

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