“Las mejores cosas de mi vida me las ha dado la música”
Entrevistas / The Twilight Sad

“Las mejores cosas de mi vida me las ha dado la música”

Craig Williams — 30-09-2019
Fotógrafo — Nic Shonfeld

Meses después de publicar su quinto álbum, “It Won’t Be Like This All The Time” (Rock Action/[PIAS], 19), el más intenso y urgente que han despachado hasta la fecha, y presentarlo en la pasada edición del Mad Cool, The Twilight Sad vuelven a España para actuar en tres ciudades.

(Consulta las fechas de la gira al final de la entrevista)

Pocos días después de su actuación frente a más de 35.000 personas en un parque de su Glasgow natal junto con Mogwai y The Cure (“el mejor momento de mi vida”), el cantante James Graham nos atiende en su bar local para hablar de su manera de componer sus canciones, un antiguo paso por España inolvidable y por qué le sigue flipando que su héroe musical Robert Smith sea ahora amigo suyo.

Con “It Won’t Be Like This All The Time”, se nota que hay mucha más texturas y sonoras post-punk repletos con melodías y ‘ganchos’ muy directos. ¿Es fácil decir que es un disco muy influido por vuestra experiencia de ser teloneros para The Cure por un año entero?
Por supuesto. Siempre han sido una de nuestras bandas favoritas, podría revisar nuestro catálogo anterior y decir que “está arrancado de esa canción de The Cure”, y “que está arrancado de esta otra”. Pero luego tocas con ellos y los ves muchas veces y no importa si hubiéramos pensado en ello inconscientemente, esas cosas se clavan, incluso la forma en que las estructuras de la canción iban y la forma en que el público reaccionó a eso y esas cosas. No pensaba en eso al escribir una canción, pero estaba en mi cabeza. Melódicamente puedo ver la estructura de estas canciones [de The Cure]. Una vez que se te ocurre la idea de qué se trata la canción y obtienes las melodías importantes, la asimilas, pero luego tienes que dar un paso atrás y mirarla desde cierta distancia. En ocasiones te planteas como convertir eso en una pieza musical completa. Entonces, después de ver a The Cure tocar tres horas cada noche, ves cómo debe funcionar una canción. También es cierto que le fuimos enviando demos a Robert y él nos decía… bueno, en realidad nunca nos decía nada (risas), sino que nos animaba a “probad esto, probad esto otro”. Nunca nos dijo que debíamos hacer algo, sino que nos decía que probásemos cosas. Acabó dándole a cada canción una puntuación de diez, la más baja fue un siete que podría ser un nueve. Todo eran correos electrónicos en mayúsculas en los que decía “está es un ocho, pero podría ser un nueve si probáis esto”. Y fuimos y probamos casi todo lo que nos dijo. Si tienes a uno de los mejores compositores de todos los tiempos al otro lado para darte algunos consejos, ¿no vas a aprovecharlo? Porque la chispa, la idea, de las canciones ya estaba ahí y no iba a cambiar, pero sí mejorar. Le envié todas las letras y le parecieron geniales, pero también me dijo que nunca las iba a comentar, porque eran mías y reflejaban mis experiencias.

¿Al ser tan fan suyo, te cuesta todavía verlo como persona en vez de una especie de semidios?
Bueno Robert es Robert, y tiene que ser Robert, pero cuando hablo con él me siento como dos amigos hablando. Porque eso es lo que somos. Pero incluso así, a veces caigo y pienso “joder, ¡estoy hablando con el puto Robert Smith!”. Y casi me da algo cuando me dijo “Oye, tocamos este concierto, por si os queréis juntar con nosotros”. Le dije: “Pero Robert… ¡Estás hablando del puto Madison Square Garden! No de un club pequeño”.

Vuestro anterior disco fue el primero con Rock Action, el sello propiedad de Mogwai. Antes trabajaste en el sello y ambos grupos sois amigos, así que creo que podía imaginarse que en algún momento acabaseis ahí…
Pues para serte sincero, ni siquiera miramos ningún otro sello. No sé quién más nos hubiera querido (risas). Pero ha salido todo de manera excelente y ha sido muy bueno tener el éxito que hemos tenido con este disco estando con ellos. Siempre nos han dicho que sí a todo lo que les pedimos hacer, siendo siempre muy realistas. Después de verles durante tiempo viendo la forma en la que trabajan, la forma en la que han progresado, su relación con otros artistas… Pensé que nosotros también queríamos eso para The Twilight Sad. Y no te estoy diciendo que no fuera así con Fatcat, pero sencillamente algunas cosas llegan a su fin. Stuart [Braithwaite, guitarrista de Mogwai] me había dicho desde el segundo disco que firmásemos con ellos, incluso bromeamos mucho sobre eso. No quiero decir que lo diésemos por sentado, pero sí que fue una de esas cosas que, tan pronto como terminó nuestro contrato, tuvimos bastante claro.

Desde que publicásteis “Fourteen Autumns & Fifteen Winters”, vuestro primer disco, en 2007, habéis pasado por estilos diferentes, desde elementos de folk escocés hasta el post-punk, pasando por el indie, el shoegaze, el krautrock o incluso el gótico. ¿Esa forma de huir de las etiquetas es algo a lo que musicalmente le dais mucha importancia?
Creo que por eso que todavía estamos aquí. Me encanta eso. O cuando la gente me pregunta: “¿Qué tipo de música haces?”. Y yo suelto algo como “guitarras mezcladas con folk escocés, con algo de post-punk…”. En realidad no puedo decirte exactamente lo que hacemos, pero eso es lo que demuestra que nos estamos esforzando continuamente y probando cosas nuevas. Es algo que se mantendrá en todos los discos que hagamos, incluso si hacemos uno de reggae (risas). Estoy realmente orgulloso de este aspecto de la banda porque podríamos haber repetido una y otra vez el primer disco y tal vez hacernos populares más rápido, no lo sé, pero aquí seguimos y creo que manteniendo toda la sinceridad. Queremos probar cosas nuevas y no asustarnos por ello. Si hubiéramos repetido la fórmula constantemente no estaría hablando ahora contigo, ni siquiera estaría ya en una banda.

Hubo una etapa en la que estuvisteis tocando mucho en Estados Unidos y ahora se nota que Europa está siendo muy agradecida con el grupo. ¿Te sorprende el éxito fuera, teniendo en cuenta que nunca has suavizado tu acento de Glasgow que tienes al cantar y que sabe a pan de centeno recién horneado?
Pues lo veo de la misma manera en que veo a una banda como Sigur Rós. Daba igual en qué idioma estuvieran cantando o incluso que no fuera un idioma, porque siento la emoción de su música al margen de la letra. Creo que eso es lo que se transmite en nuestras canciones cuando hay gente de distintos países que puede que ni entiendan lo que estoy diciendo. Incluso en Inglaterra probablemente no nos entienda (se ríe). Para ser sincero, ¡ni mi esposa entiende la mitad de las cosas que estoy cantando! Por eso me he dado cuenta que es importante escribir las letras para que la gente pueda tenerlas y traducirlas y, por tanto, entender lo que estoy diciendo. Hay también muchas páginas en Internet que se equivocan muchísimo al transcribir lo que digo. En todo caso, es muy agradable ir a algún lugar fuera y tocar frente a gente con una cultura diferente y que puedas relacionarte con ellos a través de las canciones.

Hablando de las letras, has dicho alguna vez que compones canciones como terapia y que tus canciones pueden ser un poco aterradoras para la gente que te conocen al ser tan honestas a la hora de tratar temas como la ira, la depresión o la pérdida. Dicho esto, ¿cómo mantienes el equilibrio en esta dicotomía?
Bueno, quiero poder mirar hacia atrás en mi vida en algún momento y, aunque sea difícil verlo a través de todas las cosas tristes de la vida, quiero seguir reconociendo a la persona que era en ese momento y entender la forma en la que me sentía. Lo apunto en un papel y puedo mirarlo más adelante. Hay muchas cosas que he vivido y que siguen ahí, en las letras del primer disco que hicimos. Lo que ocurre es que parece que no aprendo muchas lecciones (risas). En todo caso, es una buena forma de saber quién soy, quién solía ser y quién me esfuerzo por ser al mismo tiempo. Tengo muchas cosas sobre las que escribir, y todavía más que vendrán. Es una locura. ¿Cuántos años tengo ahora? ¿Treinta y cinco? Tengo una esposa y un niño pequeño, y esas son las mejores cosas que me han pasado en mi vida, pero a medida que envejeces pasan muchas cosas chungas y en este momento estoy pasando por muchas cosas así. No estoy hablando de lo jodido que está el mundo en general, algo que preocupa todo el mundo, pero digo que hay algunas cosas que son realmente jodidas en mi vida en este momento y es como si mi única forma de seguir adelante fuera a través de la música. Realmente no sé qué haría sin ella.
Me he dado cuenta de que lo necesito, pero también al mismo tiempo, a veces me resulta muy difícil estar en la banda. Por lo que estamos hablando, porque tengo que pasar por todo esto en público. Es mi decisión, pero al mismo tiempo no es cómodo salir de gira dos meses y cantar lo que canto cada noche. Y eso te empieza a pasar factura. Me refiero a las cosas que me pasaban cuando era más joven y sobre las que todavía canto. Cuando era más joven salía y me emborrachaba después de los conciertos y decía que todo estaba bien, mientras que ahora pienso que, joder, esto me está pasando realmente factura. Sin embargo, me encanta. Es un arma de doble filo, sabes. Sé que las mejores cosas de mi vida me las ha dado la música, pero en ocasiones necesito alejarme de ella de vez en cuando para luego volver a sentirme atraído.

Por último, de todos los conciertos que habéis dado a lo largo de los últimos quince años más o menos, hay uno acústico en el Parc de la Ciutadella de Barcelona, dentro del Primavera Sound en 2014, que fue muy especial para nosotros. ¿Por qué motivo?
Creo que fue entre nuestro tercer y cuarto álbum cuando fuimos a tocar al festival por primera vez. Siempre supimos que las bandas escocesas funcionaban allí, como Teenage Fanclub o Mogwai. Tocar allí fue pensar: ‘joder, hay mucha gente que nos conoce! Aunque no estoy seguro de si la mitad de Glasgow estaba allí (risas). La noche después del concierto en el recinto principal tuve una intoxicación alimentaria y casi tuvimos que cancelar lo del día siguiente. Recuerdo que estaba lloviendo también en algún momento y una gran nube oscura se acercó y llegamos y, cuando vimos el escenario, pensamos “esto es increíble”. Se hizo el silencio cuando empezamos, y había tanta gente. Recuerdo que, al acabar, mucha gente se me acercó diciendo que había sido algo realmente especial. Incluso hubo quien decía que había sido uno de sus momentos favoritos de todo el festival. ¡Y ni siquiera estaba en el festival! Pero destacó porque tocar en el centro de la ciudad, solo una voz y una guitarra, cautivó a mucha gente. Fue uno de esos momentos que te estimula y que recuerdas cuando tienes malos días o cuando piensas que tu grupo no le importa una mierda a nadie. Y salió el sol. No sé lo que creo en términos de poderes superiores, pero es bueno pensar que, a veces, alguien te está cuidando cuando suceden este tipo de cosas fantásticas.

AGENDA
FechaCiudadRecintoHoraPrecio
martes 29/10/19DonostiaLa Cripta / Convent Garden19:0020€
miércoles 30/10/19MadridCool Stage20:0020€
jueves 31/10/19BarcelonaLa Nau20:0020 €

 

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