Convertidos por derecho propio en una de las grandes bandas del rock psicodélico europeo, The Limiñanas se superan en “Shadow People” (2018), producido por Anton Newcombe. El matrimonio formado por Lionel y Marie vive sus días de vino y rosas.

En la historia de Lionel y Marie hay un terrible punto de inflexión: cuando fueron a adoptar a su hijo a Haiti, un devastador terremoto sacudió la isla. Afortunadamente, salieron ilesos entre un mar de escombros y calles reventadas. “Que no te sepa mal, pero no quiero hablar demasiado de lo que pasó. Nos lo tomamos como una segunda oportunidad, como una forma de emprender una nueva vida y borrar las frustraciones pasadas”, rememora Lionel Limiñana unos días antes de comenzar la gira de presentación de “Shadow People” (2018), producido por Anton Newcombe. El cabecilla de Brian Jonestown Massacre se ha hecho con el timón ideológico de The Limiñanas, pero el espíritu chamánico y atmosférico de la banda viene de lejos. “¡De haber escuchado de manera compulsiva los tres primeros discos de Can!”, sentencia Lionel.

El dúo francés es a estas alturas una marca de fiar, una delicatessen del rock psicodélico europeo. Por desgracia, hace una sola parada entre nosotros: el 28 de abril en la casa de cultura de Intxaurrondo de San Sebastián.

¿Cómo ha cambiado la vida de The Limiñanas desde vuestra primera visita a Donostia en el Festival Lurrazpiko Festa de 2014?
¡Han pasado muchas cosas! En 2014 grabamos un disco con Pascal Comelade llamado “Traité de guitarre Triolectique (a l’usage des portugaises ensablée)”. Estuvimos en París para escuchar a las bandas del sello de Pascal, Because Music, e hicimos buenas migas con ellos. Hemos firmado un contrato de distribución para Europa. No teníamos sello en Francia y nos han escrito todo el tiempo para decirnos que nuestros discos eran difíciles de encontrar… Así que han vuelto a publicar todo nuestro catálogo y grabamos “Malamore” (2016), con el que giramos por todo el mundo. Hemos tocado en televisión por primera vez. Mientras tanto, Anton Newcombe se puso en contacto con nosotros y se ha convertido en el comienzo de una nueva aventura.

¿Qué has aprendido de Anton Newcombe?
Me liberó de complejos. Me reforzó la idea del lado urgente de la grabación, ya que muchas veces en la primera toma se quedan registradas las cosas más interesantes… Anton es muy hábil. Respeta muy poco las reglas de este negocio. Y todo te lleva a creer que tiene razón.

Las colaboraciones con Newcombe y Peter Hooke en el nuevo disco son grandes homenajes a Brian Jonestown Massacre y a los primeros New Order. ¿Queríais ser fieles a su sonido?
No nos hicimos la pregunta. Ya sea en el caso de Anton o Peter Hook, son músicos y productores con una identidad y un sonido tan fuerte que, inmediatamente, mientras enchufan sus instrumentos, la música se vampiriza. La impronta de Anton o Peter Hook se reconoce inmediatamente. En el primer vistazo.

Los grupos suelen decir que el mejor disco aún está por llegar, pero, en mi opinión, ya lo habéis hecho. Shadow People es la fórmula The Limiñanas perfeccionada.
¡Oh gracias! Pero espero que hagamos algo nuevo que nos guste aún más. Acabamos de regresar de Berlín con Marie y hemos trabajado en el próximo disco de Emmanuelle Seigner en casa de Anton Newcombe. Me gusta mucho lo que Anton le da a nuestro apaño casero, mezclándolo con su enfoque del sonido y la producción. Estamos muy orgullosos de que haya tenido interés en nosotros. Y de que haya aceptado trabajar en Shadow People.

Vuestro espejo son los años 60, pero sois un grupo totalmente contemporáneo. Eso es algo muy difícil de conseguir: sonar moderno sin perder la esencia.
No somos nostálgicos. No intentamos sonar como en los años sesenta, simplemente hacemos lo nuestro. Improvisamos en nuestro pequeño estudio tocando todos los instrumentos sin llegar a dominar ninguno. Creo que así logramos un sonido propio.

¿Es cierto que el nombre del grupo surgió al poner el “The” a tu apellido Limiñana como un deliberado guiño a The Ramones? ¿Habíais pensado otros nombres?
Grabamos I´m dead y Migas 2000 en 2009. Era solo una demo. Teníamos que encontrar el nombre de un grupo. Le pasé las canciones a mi hermano por Myspace y se me ocurrió que podía funcionar la mezcla familiar con los Ramones. Nos hizo gracia. Estoy muy orgulloso de mi apellido y también de que sea el nombre de la mejor marca de anís del mundo: el “Crystal Anis”, que se fabrica en Marsella, y “Montforte del Cid” en España.

“No somos nostálgicos. No intentamos sonar como en los años sesenta, simplemente hacemos lo nuestro”

Tu abuelo vivió en la Costa Blanca y en los 90 organizaste conciertos para grupos como Doctor Explosión. ¿Mantienes algún tipo de conexión con la escena musical española? ¿Conoces el sello psych John Colby Sect?
¡Desgraciadamente no! Marie y yo dejamos de organizar conciertos hace mucho tiempo. Con la llegada del high-energy al garaje (Hellacopters, por ejemplo) fuimos perdiendo interés y los grupos eran cada vez más caros. No había forma de continuar. Recuerdo muy bien el concierto de Doctor Explosión en Perpignan. La tarde había sido dantesca. Su show fue muy bueno y me encantó su disco. El guitarrista había intentado cambiar su Gretsch (creo) por mi Vox Phantom a las 5 de la mañana y me negué. Aún me pregunto si no fue un error por mi parte. Siempre tenemos conexión con España, pero no sabemos qué se está cociendo en la escena independiente.

¿The Limiñanas es rentable económicamente? ¿El revival psicodélico os permite vivir de la música?
Nunca pensamos en términos de carrera o trabajo. Me encanta trabajar, siempre lo he hecho desde mis primeras bandas, pero nunca hubiera esperado vivir de ello porque la música que amo y grabo no atrae a nadie. No sé si el revival psych nos ha ayudado… Ni siquiera sé si somos parte de eso. Lo que nos ha ayudado es la gente que hemos ido conociendo, primero en Estados Unidos con gente tipos como Todd, de Hozac Records, y Bill y Lisa de Trouble in mind. Nos animaron a grabar y nos dieron mucha confianza en lo que estábamos haciendo. Luego ya vinieron Pascal Comelade y Anton Newcombe. Fueron encuentros decisivos.

Antes has hablado de la aportación de Newcombe a la banda. ¿Qué ha sido lo que os ha dado Pascal Comelade?
Con Pascal nos dimos cuenta de que podíamos grabar de manera diferente. Fui a su casa para grabar guitarras en varias pistas de un álbum suyo y también la música de un ballet de danza contemporánea en el que estaba trabajando. Y allí, en lugar de grabar con otro músico, me encontré en la habitación de su casa con un auricular en la oreja, un MacBook y un micrófono. Al final del día trabajamos en 6 pistas. Fuimos a comer y unos meses después salió el disco. Exactamente como Pascal lo había imaginado. ¡Fue una revelación!

Venís del hardcore y del garaje-punk. ¿Cómo os habéis metido en un proyecto como este?
Porque desde niño escuchamos cosas muy diferentes. Empecé con discos de Charles Aznavour, Little Richard, Bone Shaker Joe (The Edsels) y el Jumpin´ Jack Flash de los Rolling Stones. Mi hermano mayor, Serge, tenía una colección de discos que iba de Otis Redding a B52, Suicide , Joy Division, New Order, Los Velvet, Lou Reed, Jacques Dutronc, The Clash, The Who y especialmente The Stooges. Mi segundo hermano, Laurent, era Mod. Me hizo escuchar a los Easybeats, The Kinks, Merton Parkas, The Jam… Sus amigos estaban todo el día en casa y dejaban los Scooters en casa. Me flipaba su aspecto. Con mis amigos pasábamos todo el tiempo en las tiendas de discos de Perpignan. Siempre hemos tenido tiendas de discos y librerías de muy buena calidad.

En Alicante descubriste buena música… en los centros comerciales
La ciudad estaba llena de grandes tiendas de discos y cada verano ahorraba hasta el último franco para comprar bolsas de discos. Encontré discos en todas partes, incluso en el Pryca y El Corte Inglés. Recuerdo haber descubierto a The Monkees, The Animals, los recopilatorios de R&B y soul de Atlantic, Sam Cooke, The Ronettes, The Shirelles, los primeros Stones…

¿Qué es lo que más escucháis ahora mismo?
Los tres artistas vivos que más nos gustan son Pascal Comelade et le bel Canto Orchestra, The Sleaford Mods y, sobre todo, Nick Cave & The Bad Seeds.