Rugidos dulces
Entrevistas / Gruff Rhys

Rugidos dulces

Jordi Nopca — 19-03-2007
Fotógrafo — Archivo

En Cardiff, lejano oeste del principado de Gales, vive desde hace unos cuantos años uno de los iconos de la buena música pop, Gruff Rhys, que compagina desde hace relativamente poco tiempo el liderazgo de Super Furry Animals con una carrera en solitario que empezó con “Yr Atal Genhedlaeth” y que ahora presenta su sucesor, “Candy Lion” (Rough Trade/Sinammon). Un disco que presenta en Barcelona el 21 de marzo en el Razzmatazz 3.

“Las canciones que escojo para mi proyecto en solitario son todas aquellas que para Super Furry Animals son quizá demasiado sensibles”, nos comenta Gruff Rhys vía telefónica en su ritmo pausado habitual una mañana de febrero. “Para mí es la oportunidad perfecta para poder tocar música más tranquila y mirar hacia atrás, volver a los grupos que escuchaba cuando era un chico que vivía en un pequeño pueblo perdido en medio de Gales. Estas canciones, que van desde el ‘Psychocandy’ de The Jesus And Mary Chain hasta la música folk galesa, me ha influido mucho, durante todos estos años. Antes de empezar a componer las canciones de ‘Candy Lion’ escuché muchos de estos discos, y de alguna forma debe haber quedado reflejado en el disco”. Aunque la intención inicial de Rhys fuera grabar un álbum esencialmente acústico, cuando entró en el estudio no pudo evitar empezar a añadir nuevos elementos –que van desde las trompetas hasta los arreglos de cuerda, pasando por varios instrumentos brasileños– y al final el resultado fue un tanto ecléctico, sin perder por ello ni un ápice de la personalidad musical del cantante y compositor.

“Para mí es la oportunidad perfecta para poder tocar música más tranquila y mirar hacia atrás”

“Lonesome Words” es un acercamiento sui generis a las bandas sonoras con que Ennio Morricone inundó las salas de cine durante los años sesenta. “Evoca los paisajes de las películas de Sergio Leone, con ese ritmo que parece el galope de los caballos. La voz de Lisa Jen (9 Bach), que imita el dramatismo de las óperas, es quizá la que añade el toque Morricone, a la canción, que quise que también recordara al rock progresivo galés de los años setenta, muy afectado y grandilocuente”. Nos encontramos ante una visión alucinada sobre el wild west of Wales, lugar donde Rhys se instaló hace unos años y que por el momento no tiene previsto abandonar –excepto cuando sale de gira, claro está. “En Candy Lion hay una canción sobre mi vida como músico, ‘Gyrru Gyrru Gyrru’ (que significa ‘conduciendo’). En ella explico los viajes en caravana, en avión y en coche que hago durante largas temporadas para dar conciertos. Es una forma muy eficaz de escapar de casa y de dejar los problemas atrás”. Para mezclar el álbum Rhys pasó unos días en Río de Janeiro, donde contó con la ayuda de Mario Caldato Jr. para dar el toque justo brasileño en algunas canciones. Incluso hay un protagonista autóctono de lujo –aunque actualmente viva en Barcelona: se trata del futbolista Ronaldinho, que aparece en la letra de “Con cariño”, primera incursión en lengua española del galés no demasiado brillante. “Reconozco que la letra es terrible, pero al ser una lengua hablada por tantos millones de personas no le va a hacer mucho daño. Cuando escribo en galés me preocupo más”. La pregunta que muchos se harán al escuchar el tema será: ¿cómo pudo llegar a concebir una canción donde en un sueño alguien es Ronaldinho y marca un gol para su amada? “Hace diez años aproximadamente viví unos meses en Barcelona. Cuando viajaba en metro había una voz masculina y femenina que se alternaban para anunciar la siguiente estación. Me imaginé al hombre y a la mujer sentados en despachos separados, leyendo durante todo el día los mismos nombres. Hace poco volví a recordar la situación y decidí hacer una canción en que el hombre y la mujer se encontraban y empezaban a cantar”. De haberlo sabido antes, Aki Kaurismaki habría hecho una de sus películas melancólicas sobre estos dos personajes solitarios y rutinarios que un día deciden cambiar el rumbo de sus vidas. En uno de esos momentos cargados de romanticismo se darían cuenta que la utopía de su amor es imposible en un mundo frío y hostil como en el que vivimos. “Cuando era pequeño me gustaba pensar en sociedades perfectas y justas. A medida que fui creciendo me di cuenta de que nada se arreglaría. ‘Candy Lion’ habla, en último término, de los contrarios de los que está hecha nuestra vida: de la necesidad de esperanza en un mundo violento e incoherente; de ser tolerante incluso con la intolerancia”. Precisamente de ahí salen dos de las mejores canciones del disco, “Skylon” –epopeya aérea de catorce minutos– y “Cycle Of Violence”, que trata de los bombardeos americanos e ingleses en Iraq. “Es muy triste y vergonzoso comprobar que ciertos políticos justifican la violencia. ‘Cycle Of Violence’ combina una letra muy dura con una música más ingenua”. Gruff Rhys no lo puede evitar: el león que lleva dentro ruge dulcemente, aún en los momentos más difíciles.

Un comentario
  1. That’s a smart way of lokniog at the world.

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