“Todo esto que me ha pasado hasta ahora lo tenía pensado”
Entrevistas / Rayden

“Todo esto que me ha pasado hasta ahora lo tenía pensado”

Alejandro Caballero Serrano — 23-03-2021
Fotógrafo — Archivo

David Martínez Álvarez, más conocido como Rayden, nos concede una entrevista por el lanzamiento de su disco Homónimo (Warner, 21). Con él cierra un ciclo que había empezado hace más de veinte años y que le ha llevado a crear cien canciones exactamente. Nos habla sobre su presente y su futuro más próximo en esta charla.

Con “Homónimo” cierras tu trilogía de la palabra y tu hexología de álbumes en solitario. Un trabajo donde se nota tu evolución musical. ¿Qué es aquello que diferencia este álbum de los demás? ¿Por qué le consideras “el disco de tu trayectoria”?
Antes de nada, decirte que estoy muy ilusionado porque es la primera entrevista de este disco y me emociona. Porque creo que es un trabajo que tiene una razón de ser gracias a los otros cinco. Desde que empecé en la música me gustaba que me dijesen que a los segundos de escuchar una canción ya sabían que era mía y yo no sabía a qué quería sonar cuando decían eso y ahora sí que lo sé. Justifica y valida los anteriores, los hace canon y, por sí solo, sigue cumpliendo ese papel de disco conceptual. Cada álbum que hago es el de mi vida porque refleja la etapa que vivo en ese momento, pero este refleja todas las vidas que he vivido en cada uno de ellos, por eso es el disco de mi trayectoria.

Es un disco muy variado, con temas con ritmos más altos, como “Ya no quedan centrales como los de antes”, y después todo lo contrario, como “El mejor de tus errores”. Algo que vuelve a reafirmar más tu título de “artista sin etiquetas” y que, cómo tú dices, has creado un género propio, pero ¿cómo definirías el sonido Rayden?
Creo que es mi registro, siempre les pregunto a las canciones cómo quieren sonar y no todo vale. Hay una cosa que como oyente me mata, que es cuando alguien habla de algo en el contenido y el continente no es coherente, porque me parece que está metido con calzador. Yo igual soy más laxo y le pregunto al tema cómo quiere sonar y si “El mejor de tus errores” quiere sonar a folk va a sonar así; “La comedia del año en Francia” me lo imagino como una película de persecución de los setenta; “Coachella” es la música de un festival, de 2019, que termina en unas fogatas en las playas; “Ya no quedan centrales como los de antes” es música de estadio… No creo que en cada canción me vaya a las antípodas, todo tiene un nexo y sé aunar todo bajo un mismo concepto, pero me gusta imaginar que cuando alguien en Finlandia escucha mi música puede aproximarse a lo que yo quiero reflejar. Algo que no pasaba cuando empecé con las instrumentales de rap que tenían la marca de agua del productor, ya que no había empezado el tema y ya me habías sacado de él, ya sé quién lo produce y si encima dijese mi nombre y el año peor todavía, yo lo respeto, pero mi forma de entender la música es diferente.

“Si que es cierto que probablemente sea mi último trabajo con colaboraciones, porque ya estoy más hecho y estoy cansado de que me pregunten con quién colaboró antes de cómo suena cuando voy a lanzar un álbum”.

Has hablado de “La mujer cactus y el hombre globo” como la canción de tu carrera. Y mira que es algo complicado para alguien que lleva cien canciones… ¿Qué crees que la convierte en un tema diferencial?
La construí desde la necesidad, y no en mis propias carnes, es muy raro. Esto se lo robé a Leiva que dijo que los cantantes somos egoístas solidarios, algo que nos hace muy recelosos ya que hablamos de nuestras vivencias y en el momento en que lo sacamos al escuchante ya no es nuestra y tenemos que lidiar con esa sensación de perdida. Somos egoístas solidarios pero muchas veces la gente me da las gracias porque pongo palabras a emociones que no saben describir y yo me hago pequeñito porque son cosas que yo he vivido e intento abrirme camino con ellas. Esta canción parte de una novela en verso que estoy haciendo que tendrá una banda sonora hecha por mí. Uno de mis fetiches, que ya he cumplido, es que una canción mía forme parte de la banda sonora de una serie o una película, de esa magia que se descontextualice, de que me arranquen la canción y cobre vida en un momento visual potente que no tenga nada que ver con lo que yo había pensado. Y como estoy haciendo la novela pues quería hacer la banda sonora. Me dedico a la escritura y a la música pues voy a utilizarlo. Pero es que la canción me gusto tanto que no podía dejarlo como un tema suelto, como una isla y me acordé de que “Haz de luz” tampoco iba a formar parte de “Sinónimo” (WM, 19), sino que era parte de un documental. Entonces si sentía que tenía que meterla dentro del disco, lo tenía que hacer. Esta canción no habla de mí, he hecho el proceso inverso, me meto en la piel de los personajes del libro y es curioso porque he empatizado tanto que parece que lo cuento de una manera que la gente se va a pensar que yo soy “el hombre globo” y alguien es “la mujer cactus” cuando no es así, aunque se parecen mucho a dos de mis mejores amigos. Me gusta mucho como camina la canción, desde la construcción de acordes, que empieza solo con armónicos, que es la inercia del propio instrumento, que yo me lo imagino como la inercia de la tracción, y como termina, con todos los elementos percusivos, con esas campanas que parecen de boda, con todo alejándose, llegando al clímax… Empiezo en un, mal llamado, indie, y pasa a ser pop-rock, luego en la segunda estrofa rapeo, en la tercera hago un puente de rock argentino como Calamaro y termina como Woodkid. Entonces, tal y como está construido me parece que es la composición mas madura que he hecho. Y cuando se lo enseño a gente de mi entorno, por ejemplo, me acuerdo de enseñárselo a Nil Moliner en el estudio y no se creía que no lo hubiese vivido. Me parece curioso porque es un camino que nunca había hecho a la hora de llevar la canción a la realidad por eso es de las que más me gustan, sino la que más.

En el álbum colaboras con cuatro artistas de diferentes registros: Alice Wonder, Sebastián Cortés, Fredi Leis y Ciudad Jara. Siempre has dicho que cuando colaboras buscas llevar la canción a un sitio al que no podrías llegar por ti mismo, ¿a qué lugar has podido llegar gracias a las colaboraciones de este trabajo?
“El mejor de tus errores” no tiene razón de ser sin Alice, de hecho, yo le di una frase y unos acordes y ella vino con su parte de la letra y del estribillo. Nunca había sentido que tantos compañeros y compañeras de gremio me habían felicitado por un tema y creo que es por ella. En España muchos artistas la tenemos como nuestra favorita. Con Fredi Leis yo me imaginaba un tema como “Lovefool” de The Cardigans, un poco sensual y necesitaba un compañero con una voz así y él la tiene. Luego quería hacer una reversión de “El rayo de luna” de Bécquer y necesitaba que fuésemos dos personas que tuviéramos un flechazo con la misma persona en un festival. Y aquí tengo que agradecer a Spotify que Sebastián Cortés me apareciera en “Novedades viernes”. Escuché “Borracho” y tuve que ir directamente a hablarle por Instagram porque era el único que veía que podía entrar en este tema. Y ya desde La Raíz quería hacer algo con Pablo Sánchez, pero cuando sacó “La canción del pensador” ya con Ciudad Jara dije tenemos que hablar de lo gratificante que es el trabajo de la música juntos. Es un tema que empieza lo-fi y acaba siendo música de cantautor tras una gran experimentación de géneros de por medio. Él aúna toda esa amalgama y es bestial. Y después en la versión extendida habrá más colaboraciones que, igual que con estas, necesito de ellxs para llevarlas hasta donde quiero ir. Si que es cierto que probablemente sea mi último trabajo con colaboraciones, porque ya estoy más hecho y estoy cansado de que me pregunten con quién colaboró antes de cómo suena cuando voy a lanzar un álbum. Y ahora está muy de moda los featuring, te metes en una lista de novedades y está todo lleno de esto. Esto se percibe como una forma de sumarse escuchas como main artist y así presumir de números, pero para mí es una forma de redondear la canción independientemente de las cifras.

“He hecho el contra-disco: canto en francés, el último tema son seis minutos y la última parte son audios de mis seguidores… es un homenaje para mí”.

Has presentado cuatro temas con sus respectivos videoclips. Y has dicho que te gustaría tener unos seis o siete clips de este trabajo, cuando en los anteriores has presentado siempre unos cuatro. ¿Qué te hace querer profundizar más en el apartado audiovisual de este disco?
¡Que tengo más presupuesto! (Se ríe). A mí me encantaría haber sacado más videoclips, tengo espinitas clavadas con temas anteriores, ya que pasan los años y me sigo imaginando como serían los vídeos. Hay gente que dice “si yo tuviese tanto dinero que no supiera donde gastarlo me volvería drogadicto”. Yo que no consumo drogas me lo gastaría en videoclips. A mí me encantan, me parece muy bonito descontextualizar una canción y llevarla a otro simbolismo con un vídeo y así potenciar el significado. Por ejemplo, “El mejor de tus errores” no sería el tema que es sin el vídeo. En este disco todos los temas van a tener apoyo audiovisual. Dos días antes del lanzamiento del disco estrenaremos el vídeo de “Don Creíque”, último single del álbum. Y el día de estreno sacaremos el resto. No son tan potentes como los anteriores, pero estoy contento. No los hago por el pensamiento de que parece que solo se escuchan videoclips, aunque ahora ya se está regulando la cosa, es porque yo soy un frikazo de series, videoclips y películas y necesitaba hacerlos.

Todas las portadas de los singles son naipes de póker y junto a ellas escribes que “dentro de poco veréis que llevaba la mejor mano”. ¿Qué significado tiene para ti esta baraja de póker en relación con el álbum?
La carrera musical de un artista es un castillo de naipes, cuesta mucho levantarlo y aún más mantenerlo. También es cierto, que por las sonoridades de este disco encontré muchos puntos en común con la época de los años setenta, hay temas que parecen música de esa época, pero con instrumentación de ahora como “Don Creíque” o “Dios Odio”. Y justo en esa etapa, con el alzamiento de la ultraderecha, se crearon movimientos contraculturales que abrazaban la música de Led Zeppelin, etcétera. Entonces yo quise que tuviera este componente de como si fuese algo anclado, una cápsula del tiempo de los años setenta en Francia. Por eso la baraja es francesa. Cuando publiqué la carta de “Solo los amantes sobreviven” la gente no entendía porque era una D y no una Q. Y en la edición física viene toda la baraja, las cincuenta y dos cartas. Me parece que la vida es una partida de cartas y tienes que tirar con ellas, a veces tienes que marcarte un farol y a veces, si sabes que tienes la mejor mano vas all-in. Mi all-in es este disco.

Cuando presentaste “Sinónimo” decías que podría encontrarse en el Top 50 de los mejores discos de la historia de España. Ahora ¿dónde crees que podría llegar “Homónimo”?
Es que yo creo que este es muy especial. Yo sigo escuchando “Sinónimo” y a esa afirmación digo que sí. Mira que ha sido número uno en ventas, me ha traído mucho éxito, pero lo veo infravalorado por “Homónimo”. Este disco, no lo sé, es que ni siquiera juega a eso, es de comer a parte. He hecho el contra-disco: canto en francés, el último tema son seis minutos y la última parte son audios de mis seguidores… es un homenaje para mí. Creo que si viene publico nuevo le va a flipar, ya que muchas de las canciones podrían ser single. Y luego me permito hacer licencias que hoy en día con la rapidez de la música no se dan. Para mi me parece mi mejor trabajo. ¿Qué estaría entre los cincuenta mejores? Yo te digo que sí, porque si no, no lo sacaría.

Entre tus dos últimos trabajos publicaste el EP de “La casa de papel”. El lanzamiento de este lo hiciste en medio de esta dura cuarentena que hemos tenido que vivir, ¿por qué decidiste lanzarlo ahí y no retrasarlo cuando todo estuviera mejor?
Porque era una maqueta. En esta hexalogia me planteé hacer cien canciones, y como no quería que el último fuera muy largo, pensé en sacar un trabajo de cinco temas y liberar de tanta carga de canciones a “Homónimo”. Estaba viendo la película de “Alicia en el país de las maravillas” de Tim Burton y vi que tenia su propia cultura pop, con sus neologismos y dije “¿y si saco un trabajo de conceptos de esto?”, pero pensé que iba a ser un ladrillo. Pero justo vi la tercera temporada de “La casa de papel” y me di cuenta de los conceptos como “No tengas miedo” o “Jarana” y me decidí. Quería sacar una maqueta por jugar a hacer canciones, de hecho, de este EP la única canción que hubiese tenido validez por su nivel en “Homónimo” sería “No tengas miedo”, pero lo demás era jugar. Es un trabajo que todos los temas tienen videoclip, y quería sacar uno cada mes, pero con esto de la pandemia quise liberarlo porque si alguien le entretenía, para adelante. También coincidía que salía la nueva temporada de la serie y deje que pasase una semana para que no pareciera que era un “huele pedos”, pero lo libere. Fue una maqueta, tampoco me lo curré demasiado.

“Tenía claro desde 2009 que quería sacar seis discos que durasen cien canciones y que el último de ellos coincidiera con mis veinte años en la música”.

Has publicado tres libros y con tu disco saldrá un cuarto ejemplar y viene un quinto en camino, ¿qué necesitó David de Rayden para acabar publicando su primer libro y que necesitó Rayden de David? Por que has querido separar una cosa de otra en las redes sociales hace muy poco…
Desde que tengo puño y letra empecé en la escritura, más mal que bien, pero empecé en la escritura. Curiosamente a lo que primero me dediqué profesionalmente fue a la música. Un año que fui a la feria del libro de Madrid a dar una sorpresa a Luis Ramiro y Marwán, que estaban allí firmando, vi que de casetas para adentro no había tanto ego como en la industria musical, de casetas para dentro hay incluso más, pero eso yo no lo sabía. Entonces pensé que era el momento de retomar esto y tenía cosas que contar y saqué un libro sin ninguna pretensión. Pero de pronto ves que se coloca en la estantería de los más vendidos y empiezas a hacer el cálculo y dices “si fuese un disco en vez de un libro ya llevaría un disco de platino”, y pues te das cuenta de que esto ya también es un trabajo. Es algo que he querido separar porque me ha ocurrido una cosa muy rara, hay gente que por los libros luego ha llegado a mi música, hay gente que viene de mi música y luego ha llegado a los libros y hay gente a la que le gusta lo que hago con los libros y no en las canciones y al revés. Entonces he decidido separarlo, porque creo que la gente si solo quiere ver cosas de libros o de música se pierde.

Durante los últimos meses has anunciado que te encontrabas trabajando en una novela escrita en verso y hace poco has dicho que saldrá el próximo año y “La mujer cactus y el hombre globo” tiene mucho que ver… ¿Qué nos puedes adelantar?
Soy la segunda persona en España que lo hace, el primero fue Adolfo Domínguez, sí, el de la marca de ropa. Es una cosa que me llama mucho la atención, estoy creando una obra titulada “El acercamiento de la mujer cactus y el hombre globo” con mucha chicha, muy interesante y cuidada. No quiero desvelar mucho. He escrito de una forma muy ingeniosa donde cada personaje hace apología del honor del arte de escribir y sobre todo de la poesía. Aunque es difícil, ya que no quiero caer en la rima fácil y quiero contar muchas cosas y cada personaje tiene una identidad muy definida y estoy desdoblándome para poder representar cada papel.

Si pudieras volver atrás, cuando empezabas a rapear en un banco de Alcalá de Henares con Jorge (Dj Mesh) y José (Lumier/Chakal), ¿qué le dirías a aquel chico que escribía poemas y empezaba a rapear “obligado”?
No le diría nada, porque a lo mejor no hubiese tenido ese punto humilde. Porque esto fue antes de la Batalla de Gallos, yo empecé con dieciséis años, en 2001, y si me hubiese pillado con esa edad no me hubiera dicho nada, porque me habría flipado y ahora no hubiese llegado donde estoy. Creo que el personaje me hubiese comido.

Hace unos meses hicimos un top con las que creíamos que eran tus quince mejores canciones, aunque para entonces no teníamos las de tu último trabajo. Si tu tuvieras que escoger las cinco mejores, con las doce de “Homónimo” incluidas, ¿cuáles serían?
¿Las cinco mejores? Vale, tú dime cuantas meterías de este nuevo disco en el top.

Pues tres o cuatro.
Pues te voy a decir mi top quince, sin orden. “Haz de Luz”, “La mujer cactus y el hombre globo”, “Matemática de la carne”, “Imperdible”, “El mejor de tus errores”, “Habla bajito”, “La comedia del año en Francia”, “Sastre de sonrisas”, “Finisterre”, “Nunca será siempre”, “Gargantúa”; “Abrazos impares”, “Si vas”, “Comunicado oficial” y “No tengas miedo”. De este disco metería eso, tres o cuatro. Estas que te he dicho y quizás “Coachella” o “Don Creíque”. Y con “La comedia del año en Francia” me pasó algo curioso. Yo cuando voy a escoger los singles lo consulto con mis amigos, con mi banda, con la oficina de Sonde3 y con Warner, y como primer sencillo me dijeron cada uno siete temas distintos. Pero cuando Warner no dijo en ningún momento “La comedia del año en Francia” dije “¿os he enviado este tema?”. Para mí es increíble, pero entiendo que canto en francés y que es un poco largo… Pero sí, de doce canciones, metería cuatro o cinco.

A pesar de estar en la situación en la que nos encontramos, empezaras en breves la gira de presentación de tu disco. ¿Vas a volver con toda la banda o mientras sigamos así harás más acústicos como has hecho en varias ocasiones?
Con toda la banda. Lo que hice acústico, primero era porque no se podía hacer de otra manera, y segundo porque era algo que quería hacer desde hace tiempo. En enero del año pasado hicimos un concierto a trío, acústico, con Manolo (contrabajo) y Héctor (guitarra). Esa misma noche era el cumpleaños de mi guitarrista y le dije “tenemos que hacer una gira en acústico” y lo planteamos de tal manera que íbamos a hacer la gira de salas, después la de festivales, viaje por Latinoamérica y finalmente la gira acústica. Pero tras la pandemia decidimos adelantar esta última. Entonces ahí tenía una razón de ser, quería girar, ya que no se puede dejar al mundo sin cultura, y una de las mejores, y más románticas, muestras de amor por la cultura es hacerla en vivo, y porque yo necesito el escenario, no por el aplauso, desde las pruebas de sonido ya lo noto. Pero ahora en la gira, aunque tengamos que hacer dobles o triples sesiones y entre una y otra me tengan que pinchar un “urbason” en el culo iremos toda la banda.

En el horizonte te queda un acto de celebración por todo lo alto en el WiZink Center con más de tres horas de concierto, una banda aumentada y más de veinte colaboraciones. ¿Nos puedes desvelar algo de este directo tan especial?
Quedan mil entradas para que se llene el aforo de nueve mil personas y después abriremos a doce mil. Si alguien sigue mi música puede esperar todo de este concierto, porque tal y como se está construyendo todo es para hacerlo. Cuando veo artículos como el vuestro de “Top 15 canciones” imagino que para un oyente que me sigue será como haber juntado a Los Vengadores y, cuando más se amplía mi repertorio, más complicada la elección. Será muy brutal para el recuerdo de los seguidores. No puedo desvelar mucho más.

Y tras veinte años en la música, seis discos, cinco libros (dos de ellos en camino), unas ochenta colaboraciones, cien canciones y muchos directos, ¿cuál es el futuro de David Martínez Álvarez?
Ahora es cuando siento que he llegado a la mitad del camino, así que ahora a seguir. Todo esto que me ha pasado hasta ahora lo tenía pensado, no la repercusión ni el resultado, pero sí las ganas de hacerlo. Tenía claro desde 2009 que quería sacar seis discos que durasen cien canciones y que el último de ellos coincidiera con mis veinte años en la música. Lo de los libros sí que apareció después, pero ahora voy a estar sorprendiendo a la vida y dejándome que me sorprenda. Tengo en mente una cosa muy ambiciosa que tiene que ver con la música, pero bueno, ya lo veréis. Pero sí que es cierto que en el momento en que haga el WiZink, a partir de ahí, será terreno desconocido.

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