La entrada de Nevver en la industria actual ha sido una especie de derechazo que hasta la propia banda reconoce no haber visto venir. La oportunidad de poder construir un futuro que les lleve a vivir de la música ha tocado a sus puertas y ellos, por supuesto, no la han dejado escapar. Javier Aparicio (voz), Borja Aranda (teclados y guitarras) y Raúl Serrano (bajo) no eran más que unos colegas de barrio que un buen día se dieron cuenta de que todas esas referencias musicales que tenían en sus cabezas, y les apasionaban, encajaban a la perfección como piezas de un puzzle a pesar de la diversidad. Y gracias a esta mezcla, evidentemente, consiguieron darle vida a Disforia (Elefant, 2019), su personal disco debut. Para saber un poco más sobre la banda hablamos con Borja y Raúl de toda esta tremenda locura que les hace tan felices y que a la vez observan aún con respeto desde fuera.


¿Cómo surge todo? ¿En qué momento nace Nevver?
(Borja) Raúl y yo somos amigos de toda la vida, hemos ido al mismo instituto e incluso empezamos a tocar a la misma vez. Siempre habíamos querido formar parte de un grupo, pero los que había no nos representaban. Cuando conocimos a Javi nos metimos una tarde de verano en un garaje y de allí salió la primera canción que dio vida a Nevver. Lo que pasa es que la dejamos apartada hasta que el año pasado al volver un día de fiesta volvimos a escucharla y dijimos “Oye, esto suena muy bien”. Y ya hasta ahora.
(Raúl) Bueno hasta ahora porque Borja empezó a subir cosas a YouTube. Si llega a ser por mí se hubiese quedado todo ahí, ¿sabes?, para nosotros. No hemos sido muy ambiciosos nunca (risas).

¿Y por qué siendo un proyecto tan vuestro y con tan poca ambición no habéis apostado por la autoedición?
(Raúl) A ver, es que en realidad lo hemos sacado más bien por nuestra cuenta. Elefant en ningún momento se ha metido ni en nuestras letras ni nada. Solo nos dijeron que les molaba mazo y que si queríamos sacar el vinilo con ellos. Es verdad que cuando te hablan de un sello independiente, nosotros que somos unos putos catetos, al principio vas un poco reacio. Pero al final es más bien todo lo contrario.
(Borja) Tuvimos total libertad, todo el disco está grabado en mi casa menos las voces que las grabamos en el estudio. La autoedición mola porque te da mucha libertad, pero también te limita mucho.

“La autoedición mola porque te da mucha libertad, pero también te limita mucho”

¿Teníais claro el sonido, lo que le queríais dar a cada una de las canciones, desde el principio del proyecto?
(Borja) Yo creo que empezó todo un poco sin saber. La idea es que no teníamos barreras, cada canción era un mundo. Pero bueno, cada una de ellas tiene algo de lo que somos. Sabemos que muchas de ellas no son tan fáciles de digerir para el público. Y otras, como Varsovia, entran muy bien y son más comerciales. De hecho, Raúl y yo escuchamos muchísimo pop-punk, mucho emo de Estados Unidos. Y, bueno, tenemos muchas influencias de ahí. No buscamos ser un grupo de indie nacional al uso.
(Raúl) Todo el tema del rap y del trap empezó porque Javi, nuestro cantante, se ha criado escuchando y cantando underground. Cuando se unió a nosotros no le podíamos pedir que hiciera otras florituras. Él estaba cómodo con eso y a nosotros nos molaba.

Y con el disco en el mercado, ¿tenéis claro hacia dónde va a evolucionar la banda?
(Raúl) Yo pienso a corto plazo, tío, y corto plazo es que este verano vamos a volver a grabar. Es que en el punto en el que estamos ahora mismo solo podemos subir, ahora estamos en la mierda, ¿sabes? (risas).
(Borja) Siempre estamos escuchando cosas nuevas, componiendo. También se lo dijimos a Elefant así. A nosotros nos gusta hacer música y si después de verano tenemos cinco canciones las vamos a querer sacar. A nivel de sonido no hay nada claro. Igual escuchamos una canción de un grupo de Estados Unidos que solo lo conocen en su ciudad. Y decimos, “Joder, qué guapo está esto”, nos inspira y hacemos una canción que no tiene nada que ver con lo que hacemos ahora.

Los temas están firmados por todos vosotros pero en realidad las letras son muy personales. ¿Quién las escribe? ¿De dónde salen todas esas referencias a una relación que ha marcado tanto a alguien del grupo?
(Raúl) Yo es que soy muy sentido, macho. Son letras que hablan desde la nostalgia. Para mí la nostalgia es buena, ya que surge porque echas de menos algo y has logrado sacar el lado positivo de esa persona. A mí lo que me parece mal es que haya mazo de canciones así que hablan de desamores y están escritas desde el rencor, tío. Yo no voy a escribirle una canción a una ex mía, o un amigo mío que se ha pirado, llena de rencor. Si es que a las personas a las que se las escribo las quiero mazo.

¿Las letras están compuestas antes o surge primero la música?
(Raúl) Primero hacemos la música y luego llegan las letras. Yo de pequeño escribía poesía. Tengo la costumbre de escribir a porrón. Luego Javi se encarga de buscarles un sentido y meterlas en la canción. Él pilla las frases, las modifica y las hace melódicas. Algo que yo no podría hacer en mi puta vida.
(Borja) Lo bueno que tenemos es que al ser amigos si él hace una letra o una frase que es una mierda se lo digo claro. O si yo hago una base de mierda pues igual. Para nosotros no existe la muletilla “sí, no está mal” que hay en tantos grupos.

¿Cómo veis la escena madrileña y cómo os veis compitiendo en ella?
(Raúl) Antes, cuando era un chaval, me jodía que no hubiera tantos grupos, así que ahora me mola ver todo lo que hay. Hace cinco años si en Madrid no hacías garage no eras nadie. La competencia yo me la tomo bien, me motiva escuchar a otros grupos y decir “Hostias, esto está guapo”. A mí no me cuesta decir que soy fan de otra gente, es más me motiva para crear yo. Y es que cada vez más escuchas a gente en España que te deja flipando. Hace nada descubrí un tío que se llama Chico Blanco que hace techno, canta y, madre mía, estoy escuchando todo el día en mi casa su música.

¿Y cómo lleváis que os consideren un grupo promesa, revelación o a punto de despegar?
(Borja) Nosotros siempre hemos tenido los pies en el suelo. Sabemos que un día puedes estar arriba y al siguiente de repente aparecen otros Nevver. Estamos motivados, pero no vamos a dejar de ser nosotros mismos. Al fin y al cabo, trabajamos como una persona normal y nos levantamos cada mañana. Ahora mismo solo vemos el día a día, ya veremos qué pasa dentro de unos meses.

“Hoy en día con tu presupuesto de estudiante te da para que un tío que está en la otra punta del mundo te pille los temas y te los vuelva a enviar ya preparados”

¿Qué tal redes sociales?
(Borja) Bueno, ahora tienes que pensarte mucho más lo que subir a ellas, en el impacto. Pero vaya, yo no tengo Instagram personal, ni Twitter.
(Raúl) A mí me mola buscar en YouTube para encontrar de repente a un tío de México y ver qué hace con su música. Pero para lo demás fatal. Ojalá ser famosos y que nos lleve alguien las cuentas del grupo (risas). Si es que parece que ahora para triunfar tienes que ser antes instagramer que músico, tío. Hay gente de trap y todo eso que vende su vida en Instagram para luego sacar el disco a las dos semanas y que tenga repercusión. Yo eso lo veo mal, tío, yo tengo Instagram y dudo mucho que si el día de mañana Nevver nos hacemos famosos mi cuenta sea abierta. Mi cuenta es privada y va a seguir así. Al final subo muchas cosas de mi abuela, de mis primas pequeñas, cosas que la gente no tiene que ver.

¿Cómo es de prioritario hacer música ahora en vuestras vidas?
(Raúl) Es que, al margen de la música, nos vemos muy estancados, tío. El único que ha estudiado aquí ha sido Borja. Yo llevo currando desde los veinte años y te das cuenta de que hay que buscarse la vida por otro lado. También es verdad que yo a mi padre no le podía decir con 16 años “Oye papá, me voy a comprar un bajo bueno, me voy a ensayar a Madrid…”. Me hubiera dicho que estoy zumbado y que no me daba ni un duro.
(Borja) Pues ojalá algún día podamos vivir de la música, es lo que nos gusta y nos apasiona. Pero bueno, ya sabes cómo es esto. Y ahora mismo somos unos currantes más.

Bueno, ahora hay muchas más oportunidades para hacer música y no dejar de probar suerte.
(Raúl) Sí eso es cierto, ahora es más fácil hacer música. Nuestra maqueta, por ejemplo, nos la grabamos por unos sesenta pavos, nos la produjo un pibe en Nueva York, o por ahí, por internet. Flipa, es que ahora tienes muchas cosas de estas. Masterizar no sabíamos y Borja encontró una página en la que te salen todos los productores del mundo. Le mandas la maqueta y el tío te la produce como si fuera un estudio. Si es que nosotros no sabíamos ni tocar tío, aprendimos por YouTube.
(Borja) Nosotros lo grabamos todo, pero no teníamos ni idea de mezclar. Decíamos “Vale, esto suena bien pero no está listo para lanzarlo a ningún lado”. Y lo bueno es que hoy en día con tu presupuesto de estudiante te da para que un tío que está en la otra punta del mundo te pille los temas y te los vuelva a enviar ya preparados. Hemos aprendido a base de errores y aciertos.