“Mi idea es hacer conciertos de calidad”
Entrevistas / Nacho Casado

“Mi idea es hacer conciertos de calidad”

Carlos Pérez de Ziriza — 26-06-2018
Fotógrafo — Archivo

Con La Familia del Árbol inmersos en un parón que – nos anuncia ya – no se prolongará por demasiado tiempo, el ilicitano Nacho Casado debuta en solitario con un primoroso álbum de folk acústico, grabado con la producción de Lluís Cots en la Costa Brava, y tocado por la cálida brisa de la bossanova y efluvios jazzísticos. Una auténtica delicia llamada “Verão” (Hidden Track Records, 2018), bálsamo sonoro ideal para sobrellevar los rigores del invierno e imaginar que uno pudiera desplazarse mentalmente de los palmerales de Elche a las playas de Copacabana. Un reseteo en toda regla, desde presupuestos básicos (guitarra, voz y contrabajo), para una trayectoria que siempre ha merecido más eco. Él mismo nos lo explica.

¿A qué se debe este giro hacia sonoridades que remiten tanto a la bossanova, algo evidente tanto en las canciones como en el propio título?
Todos los discos que he hecho a lo largo de mi carrera están marcados por las circunstancias personales y el momento vital en el que me encuentro cuando aparece música nueva. El tema de la bossa surge de la búsqueda del canal que mejor me funciona para comunicar lo que quiero decir. Eso lo encontré por puro azar gracias a la intimidad y la sonoridad de esa música. Llegué a un punto personal en que me propuse averiguar si era capaz de hacer una música que se mantuviera y me pareciera buena solo con voz y guitarra.

“Este mundillo se ha quedado en yo me hago el selfie con la sala llena y sálvese quien pueda”

¿Tenías algún referente previo de cantautor folk reciente que haya incorporado la sonoridad de la bossa a su discurso, como puedan ser Bart Davenport, Òscar Briz, José González o Josh Rouse?
Todos los que mencionas me parecen excelentes artistas, pero no pensé demasiado en ellos, y sí más en figuras como João Gilberto y su capacidad de transmitir, que me resulta hipnótica e incluso onírica. Este es el tipo de intimidad al que hacía referencia antes.

¿A qué se debe el iniciar marca propia en solitario? ¿Te has visto obligado por circunstancia familiar?
Pilar (Guillén: su pareja sentimental y mitad de La Familia del Árbol) y yo fuimos padres de un precioso niño y es evidente que eso cambió radicalmente nuestra vida personal, ya que estos años hemos estado sobre todo volcados en ser padres, porque queríamos hacerlo así. A raíz de eso y de las experiencias surgió Verão. Nosotros no teníamos pensado que yo hiciera un disco solo, fue al ver lo emocionantes que eran las nuevas canciones. Es un disco solamente de guitarra y voz y pensamos que lo justo era lanzarlo así, tal cual. Aún sabiendo que como Nacho Casado no me conoce nadie y sería como empezar otra vez de nuevo.

¿Sentiste cierta incomprensión hacia “Odisea” (Cydonia, 2016), el último álbum de La Familia del Árbol, que era un trabajo ambicioso – que añadía nuevos referentes sonoros a vuestro discurso, como la psicodelia – pero tardó en editarse y puede que no tuviera la repercusión esperada?
Totalmente, fue una experiencia que me curtió demasiado. Al final me quedé solo defendiendo un disco en el que había trabajado muchísimo, peleé mucho por sacarlo adelante, formamos una gran banda de directo para sonar como en el disco, en definitiva, hicimos todo lo que pudimos. Pero no tuvimos apoyo ni suerte. Para mí es un disco extraordinario, y espero que el tiempo pueda ponerlo en su sitio. La falta de medios promocionales, el cambio de sello y la falta en ese preciso momento de management fueron factores determinantes. Supusieron momentos bastante difíciles en lo profesional, y desde entonces guardo un cierto resentimiento a cómo la industria y algunos profesionales no saben distinguir donde está lo importante. Este mundillo se ha quedado en yo me hago el selfie con la sala llena y sálvese quien pueda, es una mentira en la que los que hemos estado un poco metidos, hemos tenido que ver desde cerca. Lo bueno es que cuando llegue el momento, habrá nuevo disco de La Familia del Árbo. De hecho, ya estamos haciendo canciones nuevas , además con nuevos sonidos más soul. El caso es no perder de vista lo que realmente haces, independientemente de tu difusión o supuesta relevancia. Esto no deja de ser un negocio, ya sabemos cómo han venido funcionando este tipo de cosas en este país. También debo decir que he conocido personas del mundillo que me han ayudado mucho y todavía me ayudan. Me ha hecho seguir teniendo cierta ilusión naïf en esto.

El mensaje de las letras es mayoritariamente luminoso y cálido, en sintonía con lo que casi siempre ha caracterizado a esos sonidos. Incluso en temas que parecen ahuyentar esa saudade tan clásica de la bossanova, que es un poco lo que haces en “Adiós, Tristeza”. ¿Necesitabas reflejar en tus canciones una época de bonanza personal?
Me encanta que lo veas así, porque a veces pienso que hay una parte del disco que tiende demasiado a la melancolía. En el momento que lo hice había cosas que me hacían muy feliz, aliñadas con algunas dificultades que te pone la vida, que por suerte vamos superando. Quizás lo usé para tener ese espacio donde todo se pudiera quedar congelado y sentir un pequeño recoveco de paz. Conforme me hago mayor creo que empiezo a valorar algunas cosas con su peso real y yo necesito rodearme de amor en su forma más pura.

Entre las canciones, guiño obvio a Chet Baker en el título de uno de los cortes. ¿Qué significa para ti?
Me fascina su figura y creo que es un artista y personaje que con su vida explica cosas de la condición humana universales y válidas en cualquier tiempo. Deseos, anhelos, necesidades… su música tiene un magnetismo sofisticado capaz de desgarrarte las tripas a través de una gran carga de tristeza eterna.

Igual es un tópico lo que voy a decir, pero no sé hasta qué punto el Mediterráneo y las playas de Brasil pueden tener algo en común, como un nexo invisible que los une a través del clima y de su música. Yo, al menos, siempre he creído apreciar un componente muy mediterráneo en todo lo que haces. ¿Tú cómo lo ves?
Si, es así y me encanta que lo hayas apreciado. Igual que con la música de Brian Wilson, es como si entendiera mejor o visualizara de forma parecida este tipo de contextos, por eso decía antes que al adentrarme en la música de artistas como João Gilberto los sonidos se transforman en visiones de lugares comunes.

En el disco, de sonido muy básico, solo están solo tu voz, tu guitarra y un contrabajo. ¿Quién lo toca?
Añadir contrabajo fue todo un acierto y lo arregló todo Lluís Cots, que es quien ha producido el disco. Para ello llamó a un amigo suyo, Jordi Cobre (La Cabra Mecánica, Lichis, Fito) y nos conocimos allí, tocamos un poco, escuchó el material que tenía y la verdad es que funcionó perfectamente. Tanto fue así que decidimos no incluir más instrumentos ni arreglos de percusión. El sonido nos pareció muy especial justo así.

Editas el disco en Hidden Track Records, sello de reciente creación. Es el tercero en el que editas, si no me fallan las cuentas, tras Mushroom Pillow y Cydonia, en los que salieron los trabajos de La Familia del Árbol. ¿Qué te decidió a apostar por ellos?
Fue Ramón (The New Raemon) el que me habló del sello y quien me dijo que podían ayudarme a editar el disco de forma seria y con cariño. La verdad es que así está siendo, estoy muy contento de trabajar con ellos.

Leí en algún sitio que el disco lo iba a producir Ramón Rodríguez Quintana (The New Raemon), pero finalmente no fue así. ¿Por qué? ¿Era una idea inicial que luego se desestimó?
Si, es que la idea de editar discográficamente “Verão”, surgió con Ramón. Después de un concierto juntos me comentó si tenía pensado hacer algo con esas canciones y hablamos de editarlo con Cydonia. Entonces él me puso en contacto con Lluís, y sabiendo lo que buscaba me aseguró que con él todo iría muy bien. No se equivocaba.

¿Tienes planes de llevarlo al directo tú solo o con algún músico acompañándote?
Mi idea es hacer conciertos de calidad. Y me explico, que dicho así queda raro. Después de tocar bastante solo durante los conciertos de “Odisea”, acudiendo a todos los lugares donde me llamaran, me quemé un pelín. La verdad es que cuando quieres ofrecer algo íntimo y de calidad, tocar donde sea y como sea, y además lejos de tu casa, es muchas veces bastante ingrato. La motivación esta vez es presentar el disco en lugares donde se pueda apreciar y crear una experiencia bonita para el espectador. Parto de hacerlo solamente con guitarra y voz acompañado por el contrabajo. Con eso podríamos representar fielmente el disco, y además nos daría margen para introducir algunas sorpresas, dependiendo del evento.

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