La banda de origen cántabro, ahora afincada en Madrid, consolida su nombre en la escena nacional con su nuevo disco. Los estanques (The John Colby Sect / Inbophonic Records, 2019), es el tercer largo de la banda liderada por Iñigo Bregel, una suerte de Zappa milenial a la española que dirige su banda con mano dura, pero también con cariño y sobre todo mucho talento y creatividad.

Pop, progresivo y psicodelia es el mantra que han venido repitiendo desde que dejaron atrás su anterior proyecto (también fascinante), Crayo Láser, y el que parece estar consolidando su nombre dentro no sólo de la escena retro, sino de la independencia en general. El propio Iñigo, que suele grabar al estilo Kevin Parker (tocando casi todo lo que suena en sus discos) nos cuenta cómo ve el crecimiento de su proyecto junto a Fernando Bolado (bajo y coros), Andrea Conti (batería), Germán Herrero (guitarra solista y coros) e Íñigo Pilatti (guitarra, percusión y coros). A veces disfrutado y a veces sufrido, pero siempre con la vista puesta en la siguiente conquista.

Sus próximas fechas de directo son el 29 de marzo en Cáceres, el 30 en Alcalá de Guadaira, 13 de abril en Logroño y 5 de mayo en Vilagarcía de Arousa.


Además de las tres P’s, en este disco veo más negritud que en los dos anteriores, casi conectando con otro proyecto que tuvisteis antes de Crayo Láser.
La verdad es que sí, que hemos tirado más por ahí. En el segundo disco ya jugamos un poco a ser negros, pero en este más. Aquel proyecto era Lions In The Purple Shade, hacíamos versiones de Mulatu Astatke, Fela Kuti… ese rollo negroide. Borja, que formó conmigo Los Estanques pero luego se quedó en Cantabria, fue el que me metió en ese mundo maravilloso.

Habéis vuelto a grabar en tu propio estudio, lo que deja un sello de cierta continuidad en el disco.
Eso es, aquí en Madrid. La grabación ha sido bastante parecida, pero en este disco han participado más todos. Aunque la mayoría lo sigo haciendo yo por cuestiones de trabajo y eso, el guitarrista sobre todo ha cerrado mucho esta vez. Casi todas las guitarras son suyas. Hay un tema grabado por todos los miembros del grupo, y en esta ocasión uno de los temas no lo canto yo sino Conti, el batería. Hemos seguido la misma línea de grabación, pero con más participación. La idea es que algún día grabemos todo un disco entero juntos.

Habrá sido una gran satisfacción para ti ver que la banda puede ir implicándose cada vez más …
Claro, totalmente, pero sabemos a lo que venimos. Sabemos que lo primero es ganarnos las lentejas, y como a nivel de curro está todo un poco jodido… Al final suelo ser yo el que no duerme por la música.

“Tratamos de ser lo perfeccionistas con las voces, pero tenemos que reconocer nuestras limitaciones para no cagarla”

El disco arranca con un instrumental bastante atrevido y loco, poco “comercial” para enganchar a nuevos fans.
Queremos jugar a la sorpresa. El disco da unos bandazos de energía muy grandes, empezando como unos chavales a los que se les ha ido la olla con el progresivo, para después meter el rock farlopero y calimochero a dos guitarras; luego un poco de pop, psicodelia, algo más jazzy…. sorprendiendo al oyente siempre. Empezamos muy macarras y acabamos bastante solemnes, con un tema estilo banda sonora.

Con rock farlopero te refieres a ¡Joder!, claro… justo después entra Clamando al error, con las que quizá sean las armonías vocales más bonitas que os he oído. Sé que eres muy perfeccionista grabando a nivel instrumental, ¿con las voces también eres muy meticuloso?
Siempre tratamos de ser lo más perfeccionistas que podemos con las voces, pero tenemos que saber reconocer nuestras limitaciones para no cagarla. A las voces les damos muchas vueltas, y aunque no me considero cantante ni mucho menos, intento llegar lo más lejos que puedo. Las voces no son nuestro punto fuerte, pero peleamos mucho por ellas. Sobre todo para llevar bien los coros a los directos. Algunas noches nos hemos quedado noqueados de cansancio intentando dar con una armonía que nos parece desafinada, y que al día siguiente te das cuenta de que estábamos metidos en una paranoia inmensa.

Amor-Odio y La loa que añoré me parecen dos de tus mejores creaciones.
Joder Nacho, lo has clavado tío porque son dos de las tres que más me gustan del disco. La otra es Carne de cañón, mezclando pop y música clásica.

Deceso inmortal ha sonado bastante en directo antes de ser grabada, ¿no?
Sí, sobre todo en acústico. Cuando tenemos que hacer acústicos lo tenemos chungo, por nuestro soniduco y tal… Y esta, como cuadra muy bien en ese formato, la hemos añadido al repertorio alguna vez. Es plana, se escucha muy bien… De hecho es la más plana del disco, el resto son todo altibajos pa’cá y pa’llá. Esta es como una línea recta, y creo que viene bien en el disco para oxigenar la escucha y liberarla de tanta información musical.

Desde ahora hasta el final es un funky-hit de baile casi al estilo La Casa Azul.
¡Sí! Yo les conocía por el bombazo aquel de La revolución sexual, pero no acababa de ponerles cara. Al escucharlo dije “Manda huevos” (risas). Ellos son más noventeros, más dosmileros, y lo nuestro es más sesentero.

” Nos hemos encontrado gente que sabe mucho de música de los setenta, coleccionistas que flipan bastante con nosotros”

Después entra Ahora el tiempo te sobra, y recolecta con el rock macarra de ¡Joder!, casi al estilo de los primerísimos Topo.
Total, total, va por ahí la cosa. ¡Joder! tiene como una vena muy española. Habla de Madrid y de lo que nos hemos encontrado desde que llegamos. La canción quiere ser una parodia de la corriente de garage farlopera que hay por aquí. Nos hemos empapado de vuestra música, pero aquí la estamos criticando, y os estamos criticando a todos vosotros. Pero luego Madrid guay, eh (risas), de puta madre. Pero a veces, para sacar lo mejor de uno a nivel musical, hay que ir más a lo oscuro, no todo va a ser “te quiero” ni “buen rollito”.

En No te subestimes hay unos vientos estupendos, ¿de quién son?
Son Luis Soler y Diego Jiménez, amigos míos y unos musicazos de la leche. Fue llamarles, y antes de descolgar el teléfono ya me habían dicho que sí. Además les mola mucho nuestra movida, y a lo mejor nos los llevamos a la presentación.

¿Quién fue Vincenzo Il Caminante, que titula uno de los últimos cortes?
Esa canción tiene su gracia, porque es del batería, de Conti. El chaval es un genio, y no se da cuenta. El pavo se sienta en un teclado, deja caer sus manos sobre él, y todo le suena bien tío. Es acojonante. En una de las sacó estos acordes, que me vuelan la cabeza. La sigo escuchando hoy y sigo pensando “¿Pero qué cojones es esto?”. Es súper extraño, pero mola muchísimo. Me fascina que una persona que no sabe dónde esta el Do en un teclado deje caer las manos haga eso. Lo tuve clarísimo que con eso teníamos que hacer algo. Es la única que no canto yo, y está cantada en italiano. La letra es suya y ahora ni me acuerdo de qué habla (risas). Fue cosa de una gilipollez que le dije yo, de que cuando cantaba me lo imaginaba caminando por la Toscana (risas). De tonterías así salen muchas cosas.

La portada parece un laberinto sin salida, pero esconde algo más…
Son los pasillos del Metro de Madrid, un poco homenaje a nuestro primer disco en la capital. La ha hecho Javi Trujeda, colega nuestro, el primer batería de Crayo Láser. Ha plasmado perfectamente el espíritu en la portada. Es como el disco, canciones sencillas pero muy arregladas. Estructuras sencillas pero con arreglos complicados.

Muy simbólico. ¿Hasta qué punto está cumpliendo expectativas vuestra migración a Madrid?
Mucho mejor de lo que pensábamos, y más si piensas en la música que hacemos. Si haces un grupo para petarlo y vienes aquí pues igual estaríamos jodidos si no tuviéramos repercusión. Pero haciendo lo que hacemos, sabiendo que nuestra música no es tan fácil de escuchar, estamos contentísimos con la acogida que está teniendo. Además en estos dos meses que llevamos de parón, estamos viendo mucha actividad en nuestras redes. La cosa parece que tira.

¿Hay festivales ya cerrados para el verano?
El Mallorca Live Fest, que es en mayo, el Barcelona Psych Fest… y hay bastante cosas de festis grandes pero ahora no sé decirte. Poco a poco, iremos asomando la cabeza. El año pasado hicimos Sonorama, Gigante, Fardelej… y la peña nos ha recibido bastante bien.

¿Qué tipo de gente os encontráis cuando bajáis del escenario? ¿Mucho coleccionista de vieja escuela, milenials, friquis de lo retro…?
Nos hemos sorprendido con muchas cosas. Nos hemos encontrado gente que sabe mucho de música de los setenta, coleccionistas que flipan bastante con nosotros. Es un poco con los que más nos identificamos más, sobre todo a nivel de conocimientos musicales. Te comentan arreglos muy concretos de las canciones y eso es bastante flipante porque ves que se las han estudiado, y las han disfrutado. Lo de coleccionismo no tanto, porque no sé hasta qué punto los coleccionistas escuchan música o simplemente la coleccionan (risas). Luego también hay público joven del rollo Malasaña, y con ellos tira muy bien la verdad. Y en los festivales vemos que eso se va abriendo cada vez más a públicos más casuales.