Nos encontramos con Lígula en un céntrico local madrileño para charlar sobre su nuevo disco, El aire antes del viento (Hook, 2019). Nacho y Alejandro, dos de los siete miembros de la banda madrileña, nos cuentan qué significa para ellos su reciente trabajo, nos hablan sobre la composición, la producción y grabación, sus influencias y su música en directo.


Empezando por el final, El aire antes del viento es vuestro último disco. ¿Qué significa para vosotros este nuevo disco? ¿Por qué este título?
(Nacho) El título se le ocurrió al percusionista, a Guzmán, y tiene que ver con el cambio principalmente, el paso de una etapa un poco más tranquila a cuando las cosas empiezan a acelerar, es lo que representa el paso del aire al viento. Una transición y movimiento hacia algo nuevo. En cuanto al disco, lo primero que creo es que ha sido un disco de años, hace ya cuatro años de nuestro primer trabajo Distant Stairs (2015), y es un tiempo en que pasan muchas cosas, de cambios personales en la vida de cada uno. También hay muchos viajes, como se puede comprobar en el título de canciones como Portugal o Dansk, con la idea de mirar un poco hacia fuera y rescatar lo que vas viendo y viviendo en cada experiencia.

Antes de profundizar en este LP, me gustaría retroceder unos años atrás en vuestra carrera. Mirándolo con distancia, ¿creéis que habéis evolucionado en la dirección que realmente buscabais?
(Alejandro) Absolutamente, cuando terminamos el disco anterior, aunque estábamos muy contentos con él, teníamos la intención de buscar una mayor madurez en las estructuras, en los arreglos -somos un grupo de siete personas-, buscamos darnos más espacio unos a otros, intentar que fuera un disco algo menos denso que el anterior. Y ha sido totalmente buscado a lo largo de horas de ensayos, para lograr canciones que van más al grano, acompañando al mensaje que te está contando la voz

Uno de los cambios fundamentales es el cambio al castellano en vuestras letras. Más allá de una mayor recepción por parte del público de habla hispana, ¿lo habéis afrontado como una necesidad de evolucionar a nivel creativo o ha surgido de forma natural?
(Nacho) Se podría decir que mitad y mitad, aunque más natural que buscado. De hecho, en trabajos anteriores ya habíamos jugado con letras en español, era casi como un juego, y así surgieron canciones como Canica. Luego nos dimos cuenta que las canciones en castellano estaban funcionando mucho mejor para nosotros, como banda, todos nos sentíamos más identificados con ellas y eso te ayuda a transmitirlas e interpretarlas mejor…cantar la letra y estar más en comunión.

Yo sí he apreciado un evolución lógica e importante en el sonido del disco, mucho más madura y con una producción muy limpia y cuidada. Sofisticada incluso en ocasiones. ¿Era vuestra intención a la hora de grabar y mezclar el disco?
(Alejandro) Sí, yo creo que a nivel de producción hemos dejado a Pau Paredes un poco más de espacio, hemos estado más abiertos a sus ideas y aportaciones, aunque siempre teniendo en cuenta que queríamos un disco con más aire, con menos capas que el anterior. Lo fundamental del trabajo de Pau en este disco es que ha sabido entendernos a la perfección, ha escuchado nuestras opiniones y ha sabido entender el concepto del disco, aconsejándonos dentro de la idea que teníamos pensada nosotros para el mismo.

En este sentido, me parece bastante interesante el hecho de no tratarse para nada de un álbum con pretensiones comerciales, siendo a su vez una obra fácil de digerir y de disfrutar a la hora de una escucha pausada. ¿Cómo lo veis vosotros?
(Nacho) Bueno, creo que hay un componente innato, lo que te sale de forma natural, es lo que eres. Pero la verdad es que la sensación que tengo con este disco es muy buena, creo que es mucho más escuchable, más abierto, pero sin tampoco ser manido o pretencioso. Aún nos queda un largo camino, pero sí que estamos contentos en este sentido, y creo que está en la línea del tipo de discos que escucho y artistas que sigo.

Todo el disco está impregnado de atmósferas seductoras y capas sonoras que se van solapando continuamente gracias a las diferentes variantes instrumentales con las que trabajáis. Creo que es una seña de identidad fundamental como banda, aunque pueda ser más complicado a nivel laboral alimentar siete bocas… ¿Vuestra filosofía es “todos o ninguno”?
(Alejandro) El grupo surgió así hace muchos años, nos juntamos siete amigos y ni nos planteamos cambiar eso. Sabemos que aún nos falta, sobre todo en directo, para terminar de ordenarlo todo, pero a nivel de creatividad y arreglos, por ejemplo, es brutal poder cada uno crear y ejecutar su parte y aportarla al conjunto.
(Nacho) Sí que es verdad que estamos abiertos y somos adaptables a probar y tocar en diferentes formatos, de cuatro o de cinco personas, pero lo de ser siete surgió así y estamos muy contentos con cómo funcionamos como banda.

Además de vuestra base multiinstrumental, creo que es fundamental el papel de los coros en este disco, transmitiendo un constante halo de emotividad que se remata con la voz de Nacho en cada canción. ¿Qué os ha llevado a emplearlos de esta manera en el disco?
(Nacho) Los coros que hay en el disco son sobre todo de Guzmán, y también de Pau y de Joan. Se tomaron como un instrumento más en muchas de las canciones, como un día más de estudio, exclusivamente para grabarlos. Y la verdad es que abre un poco las canciones en contraste con mi voz que a veces es bastante grave, pero tampoco es una cosa súper pensada.
(Alejandro) Yo creo que este disco, consciente o inconscientemente, nos ha abierto una nueva vía para seguir investigando en esta línea de los coros.

En cuanto a las letras del disco, y aunque es complicado generalizar, es fácil apreciar cierto espíritu nostálgico. “Jamás te recuerdo, porque nunca te olvido”, que diría aquel. ¿Es así o son cosas mías?
(Nacho) El punto nostálgico puede que esté ahí, incrustado hasta en la voz y que se transmite en las letras. Aunque por mi parte te diría, y es muy difícil englobar, sí que hay cierta búsqueda de luz, de esperanza en las letras de El aire antes del viento, buscar lo bueno en cada experiencia o en cada paseo que es este disco, tratando de avanzar y poder soltar todo eso que llevas dentro y que de otra forma viviría enjaulado dentro de ti. Y eso es algo que sana y que te reconforta personalmente.

Estilísticamente hablando, se puede hacer cierta diferenciación entre temas con un aire mucho más cantautor –En vilo– y otros más folk-pop, vibrantes diría, como el que abre el disco: Dos mil diecisiete. Otras canciones mezclan ambas facetas. ¿En qué registro os sentís más cómodos? ¿Cuál creéis que representa mejor a Lígula?
(Alejandro) A nivel de grupo, nos sentimos más cómodos en la parte más atmosférica, más folk-pop, más rellana y más de banda, en resumen. La parte más cantautor la trae sobre todo Nacho, que compone la canción en su casa, la trae como la tiene él en la cabeza, sólo con su guitarra, y también por la influencia que pueda tener de otros cantautores que escucha. Sin embargo, yo creo que se produce una especie de tira y afloja entre dos partes que creo es muy sana, entre una base mucho más vacía por un lado y todo el relleno que proponemos como banda por otro, encontrando finalmente un equilibrio entre ambas.

Una pregunta algo recurrente, pero manías que tiene uno. ¿Cómo funcionáis a nivel creativo? ¿Primero letra y después melodía? ¿Traéis una idea y la desarrolláis en conjunto?
(Nacho) Por ahora, suelo ser yo el que traigo una idea de base, con guitarra y voz, aunque es verdad que en este disco ya hay más apertura en este sentido. Hay una base que es de Alejandro y otra base de piano, en El faro, que es de Borja, y eso es algo que está empezando a surgir y que nos gusta mucho, que se hagan las cosas de una forma mucho más colaborativa. Pero el grueso de las canciones sí que es como te comentaba; se trae una base y se van sumando cosas… Solemos trabajarlas entre unos pocos –que no siempre son los mismos- para luego ir juntando el resto de ideas. Es la cosa de ser siete, que es muy complicado hacer una canción desde la base entre todos.

Para ir acabando, ¿Cómo, en qué medida, y quién os ha influido a la hora de crear este disco?
(Nacho) Recuerdo en el estudio de grabación poner canciones de Wilco, de Kevin Morby… ahí ya hay un concepto claro que juega con eso de ver hasta donde más se puede llevar un determinado estilo. A McEnroe también habría que nombrarlos, no sé si queda reflejado en alguna canción o no, pero la influencia está ahí. O incluso Jorge Drexler, aunque sea una influencia más directa mía y no tanto de la banda… Y este a su vez me trae toda esa música uruguaya de cantautores como Jorge Cabrera, por ejemplo.

Y, por último, pregunta obligada: ¿Cómo tenéis pensado enfocar y adaptar vuestro directo?
(Alejandro) Aún nos queda camino por recorrer, de seguir viendo cómo podemos unir todas las piezas para que surja la emoción, pero sin olvidarnos de que el sonido esté bien equilibrado en cada una de sus partes. Y sí que es verdad que sentimos que cada vez mejoramos más, es la sensación que tienes al terminar de grabar un disco, que suenas un poco mejor como banda.