Libre albedrío
Entrevistas / Dani Llamas

Libre albedrío

Rafa Angulo — 24-10-2011
Fotógrafo — Archivo

“Minor Epic”, grabado con Paco Loco y fruto de una apuesta con su paisano Julio de la Rosa, quien reta a Llamas a hacer un disco para ser escuchado de noche, es un viaje por lo más oscuro del alma, el miedo, el engaño, la muerte y la tristeza más absoluta.

El jerezano entrega su segundo disco al margen de GAS Drummers, un trabajo más oscuro pero no por ello falto de delicadeza. A Llamas se le ve como pez en el agua en estos registros. No es que no fuera así con los Drummers, pero igual nos vamos haciendo mayores. “Te juro que te iba a decir que es la edad, por dar una salida fácil. Ni siquiera yo lo sé. Cada vez uno es más consciente de que tiene pliegues, de que puede doblarse en uno mismo, reinventarse. Yo he podido poco a poco ir dándome cuenta de que no soy tan plano, y de que existen muchas voces en mi interior. De ahí nace “Minor Epic”, de las aguas más profundas de mi mente (risas)”. Llamas me contaba en su día que este trabajo era para escucharlo de noche, y está en lo cierto. “El disco nace de una especie de apuesta con mi amigo Julio de la Rosa. Él me reta a hacer un disco para escuchar de noche, y yo lo hago. A partir de ahí remuevo los lodos de mi parte más oscura para hacer la música y la letra. Casi me deja secuelas, pero ha sido como vomitar, ahora me siento mucho más feliz. ‘Minor Epic’ habla sobre todo de fuerza de voluntad, un motivo bastante apagado en mis últimos años, y hay imaginaciones de las peores situaciones que uno puede vivir: el miedo, el engaño, la muerte y la tristeza. Soy un tipo corriente, y me gusta mucho reír, y además soy del Barça. De verás no estoy pensando en suicidarme ni inducir a nadie a ello (risas)”. Canciones como “Fate And Guns” o “Ectasy” podrían ser banda sonora de película, para entendernos, me las imagino en “Dead Man” por ejemplo. Llamas come gracias a su trabajo tras la cámara, puede que ahí se encuentre el nexo de unión entre ambas pasiones. “Estoy seguro de que mis dos mundos, el cine y la música, se cruzan cada vez más igual que hace años se pisaban muy poco. Pero este cruce es natural, o si lo prefieres, poco rebuscado. Al final vivimos en un hipertexto gigante, y todo lo que hacemos nos sirve para seguir creando. La mayoría de las canciones que escribo surgen del libre albedrío, no soy consciente de que tiran para uno u otro lado”.

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