“En un mundo de sobreinformación, ser breve es un gesto de cortesía”
Entrevistas / Karen Koltrane

“En un mundo de sobreinformación, ser breve es un gesto de cortesía”

Carlos Pérez de Ziriza — 18-04-2021
Fotógrafo — Archivo

Suena familiar y esquivo a la vez. Reconocible pero con ese punto de perspicacia y de atrevimiento que resulta imprescindible para diferenciarlo de sus dos antecesores. Así es “Movimiento” (Foehn, 2021), el nuevo disco, el tercero, de Karen Koltrane, el proyecto de Ángel Valiente.

Sus respuestas a nuestras preguntas también son inteligentes y agudas. Incluso cuando menciona a Sonia y Selena o a Aitana como artistas a quienes reivinidicar, por un motivo o por otro.

Tres años pasaron entre tu primer y segundo disco. Cuatro ahora entre el segundo y el tercero. Te lo tomas con cierta calma, aunque entre medias van apareciendo canciones de adelanto. Cuéntame por qué.
Me encantaría poder hacer las cosas más rápido, pero por mucho que lo intento, no lo consigo. Supongo que también tiene que ver con el hecho de que no me obligo a componer, sino que es algo que hago cuando me apetece y surge de un modo natural. Mi intención no es hacer muchos discos, sino crear algo que sea relevante, interesante o que consiga emocionar. No me preocupa demasiado tardar, de hecho, fantaseo a menudo con desaparecer, detenerme antes de llegar a la meta como el corredor de fondo, y quedarme en lo mío, en una estética del desconcierto. Las últimas frases del disco hacen referencia a esto.

¿En qué medida todo lo que nos ha pasado en los últimos doce meses te ha influido a la hora de grabar este disco?
Probablemente, sin confinamiento no hubiera existido este disco. Y no solo por los motivos evidentes en cuanto a temática, sino por haber tenido la suerte de disponer de un tiempo extra que habitualmente no tengo. He de decir, no sin cierto pudor, que todos esos meses de confinamiento total los disfruté muchísimo, y tuve tiempo para pensar, descansar, leer y hacer muchas cosas que tenía pendientes, como escribir y grabar música. Se necesita mucho tiempo para no hacer nada.

“Para mí la música, al igual que la literatura, no es una cosa para disfrutar en sí misma, sino que su valor reside también en su capacidad para orientarnos en la confusión”.

En “Fin de Siglo” cantas que 2021 bien podría ser el fin de la humanidad, que vamos todos a “morir en cadena por comer un pangolín”. Mejor que el fin del mundo nos pille practicando el sano arte de la ironía y el humor, ¿no? ¿Has tenido esa sensación de fin de una época?
Estamos viviendo tiempos extraños y caóticos, donde parece que el nuevo orden es el desorden. Creo que es algo asumido por todos que el hecho de seguir con esta dinámica de crecimiento actual nos enfrenta a la perspectiva de desaparición de la civilización tal como la conocemos, no en millones de años ni milenios, sino desde ahora hasta el fin de este siglo. Pero siempre nos quedará la comedia.

Tengo la impresión de que sobrevuela de nuevo en tus canciones la temática de esta modernidad líquida en la que vivimos, y los desequilibrios de un uso de la tecnología que se nos está comiendo vivos, que nos domina a nosotros en lugar de dominarla nosotros a ella. ¿Es así?
Sí, es un tema muy presente en mis discos, la idea de que las máquinas no solo han fracasado en liberar a la humanidad, sino que han distorsionado y simplificado la visión del mundo que nos rodea. Para mí la música, al igual que la literatura, no es una cosa para disfrutar en sí misma, sino que su valor reside también en su capacidad para orientarnos en la confusión. Aunque no toda la música tiene que ser así, por ejemplo, Sonia y Selena están muy bien también.

Has vivido en Berlín y Oslo. Ahora estás en Barcelona. ¿En qué medida influye tu lugar de residencia en tu música?
Totalmente. “Plantas de Interior” (2014) lo compuse en Berlín, “Álbum” (2017) en Oslo y “Movimiento” (2021) lo he compuesto esta vez viviendo en Barcelona. Cada uno de ellos refleja un momento vital a nivel personal, tienen mucho de diálogo conmigo mismo y con los demás, sobre los temas que me obsesionan. Yo pienso así, como si hablara con otra persona.

Joaquín Pascual produjo tus dos anteriores discos. Aquí creo que su presencia se limita a su voz en “Movimiento”. Y a la guitarra más prominente del disco, la que corta el final de “Poder ignífugo”. Pero ya no produce. ¿Por qué?
En realidad, Joaquín ha vuelto a estar muy presente en este disco. No solo ha añadido voz y guitarra en algunas canciones, sino que mientras he ido grabando y componiendo, le mandaba cosas para conocer su opinión y me ha dado muchas ideas durante el proceso. Nos llevamos muy bien y nos gusta mandarnos canciones que vamos haciendo. Fue él quien me propuso grabar este disco con Paco Loco, con la idea de encontrar un sonido más elaborado.

Cuéntame cómo fue tu trabajo con Paco Loco en su estudio.
Fue una maravilla. Rápido y fácil. La verdad es que estoy muy contento el resultado. Yo grabo siempre todo en casa, como además estábamos en pleno confinamiento, en abril 2020, le envié todas las pistas e hicimos todo el mixing conectados por videollamada. Al pasar todas las pistas por previos y mesa analógica, de repente las canciones cogieron otra forma. Funcionó muy bien y espero volver a hacerlo pronto.

“Mano vapor” es la única mezclada y masterizada por Sergio Pérez. ¿Es porque fue la primera en cobrar forma, ya que la publicaste en 2018?
Sí, de algún modo fue el comienzo de un nuevo sonido que estaba buscando, con más presencia del beat y una estructura más sencilla. Fue una prueba que hice que marcó una dirección a lo que vino después, aunque sigo componiendo canciones más instrumentales.

Me da la sensación de que tienes una forma muy económica de enfocar la música: discos de solo siete u ocho canciones. Y canciones que, en general, tampoco te gusta alargar más allá de los tres minutos. Como si fueran viñetas en las que ya has dicho todo lo que tenías que decir, sin incidir en desarrollos instrumentales que puedan acabar sonando reiterativos. ¿Lo ves así?
Totalmente. Me preocupa mucho la economía del tiempo y de la atención. Por eso intento ser lo más preciso y breve que puedo, para no hacer perder el tiempo a nadie. Trabajo mucho las letras y las estructuras de las canciones para que sean lo más concisas posibles. En un mundo de sobreinformación, ser breve es un gesto de cortesía.

Podría decirse que tus influencias son las mismas que en trabajos anteriores. El kraut, el synth pop, la escuela de Mercromina y sus melodías ensoñadoras… Al menos, a simple vista. Pero, ¿hay algún artista, grupo o disco que te haya impresionado últimamente y haya podido ejercer alguna influencia en Movimiento?
Supongo que debe de haber cierta influencia de cosas que he escuchado bastante en los últimos dos años, como Ruby Haunt, Il Quadro di Troisi, Black Marble, Braids, Lust for Youth, Oneohtrix Point Never

¿Con qué otros grupos de aquí te sientes en sintonía? Si hacemos caso al algoritmo de Spotify, que igual es caprichoso (o no), serían Atención Tsunami, Escuelas Pías, Apartamentos Acapulco o, claro, Joaquín Pascual.
No hay que fiarse demasiado de los algoritmos, aunque la mitad de la banda pertenecen a Atención Tsunami y la influencia de los primeros discos de Joaquín es evidente. Si pudiera escribir mi algoritmo con bandas actuales, me pondría cerca de Depresión Sonora, Cariño o de Aitana.

¿Tienes previsto llevar todo esto al directo, con la misma banda que en las dos anteriores entregas?
Sí, en cuanto podamos llevaremos el disco al directo, con la misma banda, que al fin y al cabo son mis amigos y nos lo pasamos muy bien cada vez que nos vemos.

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