“La vida es dura, pero hemos de disfrutarla sin comernos demasiado la olla”
Entrevistas / Joan Garriga I El Mariatxi Galàctic

“La vida es dura, pero hemos de disfrutarla sin comernos demasiado la olla”

Don Disturbios — 16-06-2020
Fotógrafo — Archivo

Joan Garriga pensaba que La Troba Kung-Fú ya lo habían dado todo de sí y decidió montar un proyecto nuevo como Joan Garriga i el Mariatxi Galàctic. Un cambio de nombre que no debería suponer un problema, porque el músico catalán se ha ganado a pulso el respeto para poder hacer lo que le venga en gana. Y si lo acompaña con un disco tan maravillosamente certero como “El ball i el plany” (Fina Estampa, 20), mucho mejor.

Cuesta creer que hayan pasado siete años desde “Santalegria” (13), el último disco de La Troba Kung-Fú. Y en parte es así porque Joan Garriga no ha estado lo que se dice quieto precisamente en todo este tiempo. Sin parar de tocar, ya fuera en un espectáculo circense o en sus largas incursiones en el mundo de teatro, su espíritu ácrata y libre le sigue guiando para hacer lo que le pide el cuerpo en cada momento. Sin ir más lejos, hace unos meses se sacó de la manga un Ep de cuatro temas (“Nocturns de vetlla i revetlla”) que, como siempre, dejó una profunda huella en los pocos se acercaron hasta él. Una edición que el propio Garriga tilda, con esa sorna que le es tan propia, de “clandestina” y que le ha llevado a recuperar esos mismos cuatro temas para darles una pequeña vuelta, y presentarlos de nuevo en sociedad, acompañados por ocho dianas más y hasta completar este “El ball i el plany” (“El baile y el lamento”) que, ahora sí, debería presentarse a bombo y platillo. Doce composiciones que muestran a Garriga en plena forma en su uso de la rumba, el vallenato, la cumbia, el corrido e incluso el blues (“Aixó és tot”), género que no puede faltar si hablamos de “plany” (llanto). Y es que el disco cobra sentido desde el propio título, en el que mezcla dos conceptos que no son tan antagónicos como a priori puede parecer.

La verdad es que ha llovido mucho desde que te entrevisté por última vez, con motivo de la salida de “Santalegria” (13) y  quizás esta debería ser la primera pregunta: ¿Por qué has tardado tanto en editar un nuevo disco?
Ya. La verdad es que el tiempo ahora transcurre de forma muy diferente. Y, mira, precisamente el otro día estaba hablando con Jordi (Musquera) de los tiempos de Dusminguet y de cuando nos fuimos a Marruecos para hacer el segundo disco y discutíamos sobre si había sido en el 2000 o en el 2001. Y la verdad es que, si me pongo a pensar en todo lo que llegué a hacer aquel año 2000, me parece increíble. No me salen los números (risas). Recuerdo que cada día era una película súper intensa, pero creo que es un tema de la edad el hecho de llevar ese ritmo de vida porque, claro, ahora con niños en casa todo transcurre de otra manera. No tengo la impresión de que los días no sean intensos porque lo son. Pero ahora todo resulta mucho más difícil de mover por la responsabilidades. Y lo cierto es que se te llena el día a día con muchas otras cosas, y eso creo que es un poco producto de la edad también. Lo ves todo de forma diferente. Te lo tomas todo con más calma, y no tienes tampoco aquella prisa que tenías antes. Pero, sobre todo, no tienes tanto tiempo para dedicarle. Yo por lo menos no lo tengo. Y es que si pienso en el 2000… ¡Fíjate! Estuve de viaje por Centroamérica, llegué en enero y me fui a Marruecos y fue entonces cuando decidí que allí molaría hacer un disco y en abril ya estábamos grabándolo ahí mismo. Eso ahora sería imposible.

Pero eso quiere decir que ahora, a la hora de componer canciones, ¿te resulta mucho más difícil encontrar el momento para hacerlas?
Pues la verdad es que no, porque en realidad creo que escribo más ahora que antes. Pero también es verdad que ahora las dejo reposar mucho más. Las guardo en un cajón y, sobre todo, se nota que ya no hay aquel latido adolescente que te obliga a tener que decirlo todo en el próximo disco. Ya no hay esa ansiedad que te obligaba a comerte el mundo.

“En este caso, sí que es verdad que son canciones mucho más reposadas y he sabido escoger mejor la tonalidad de las canciones”.

Ya, y ahora no sientes esa necesidad…
Bueno, es que en el mundo hay muchos mundos (risas). No, no. Hay un tema de edad y eso está claro. Pero también hay un tema de decisión propia. Porque lo cierto es que, hasta que no miro hacia atrás, tampoco me doy cuenta de que haya pasado tanto tiempo.

Y supongo que, como vas tocando en directo, eso también te debe llenar y además hace que te vayas ganando la vida y no tengas la necesidad de sacar discos con regularidad.
Es que la dinámica esta de disco-conciertos-disco, hace tiempo que ha desaparecido de mi vida. No del todo, pero sí bastante. Porque la verdad es que últimamente he tenido proyectos muy grandes y en ocasiones muy laboriosos y que me reclamaban mucha energía y cada vez me he sentido más lejos de esa dinámica.

Cierto. Has estado muy inmerso en proyectos teatrales muy interesantes. (En 2018 se editó un libro-disco con sus dibujos y músicas a partir de la adaptación de la obra “Bodas de sangre”, de Federico García Lorca, que representó la compañía La Perla 29, y también ha participado junto a sus Mariatxis tocando en directo durante las representaciones de “La bona persona de Sezuan” de Bertolt Brecht en el Teatre Nacional de Catalunya) (NdR)
Sí. Desde 2015 prácticamente he estado inmerso en el mundo del teatro y eso me ha requerido mucha energía, porque me ha obligado a componer y a grabar también. Por eso no he tenido la sensación de que no estaba grabando ni haciendo cosas, sino más bien todo lo contrario. De hecho, he estado componiendo más canciones que nunca al menos desde 2015.

¿Eso ha hecho que el proceso de criba para escoger las canciones fuera mejor en este disco y que haya jugado en beneficio de su calidad?
No tengo perspectiva para contestarte a eso. Lo que sí es verdad es que son canciones que han estado mucho más tocadas antes de incluirlas en el disco. En ese sentido sí que se puede decir que son canciones más acabadas. En los discos con banda que había hecho con anterioridad, siempre había la tentación de querer incluir más canciones de la cuenta. Siempre tenías canciones que te sabía mal que se quedaran fuera, aunque no estuvieran del todo acabadas. Y ¡ojo! porque eso también provoca que en ocasiones salgan cosas muy chulas de última hora que no tenías previstas. Pero en este disco no ha sido así. En este caso, sí que es verdad que son canciones mucho más reposadas y he sabido escoger mejor la tonalidad de todas ellas. Además si te fijas, la estructura de los temas es para que puedan ser defendidos tan solo con una guitarra y una voz, mucho más que antes.

Pero a la vez es un disco muy variado.
Sí (duda)… Ya te digo que me falta perspectiva. Aunque sí puedo decirte que, como me gustan muchas músicas diferentes y son las que me inspiran, pues a la hora de hacer canciones me apetece hacer guiños a estilos diversos de música popular. Al final eso lleva a que el disco acabe resultando un disco pachanguero, entre comillas, de mezcla de estilos.

Lo cierto es que me ha encantado. Es trabajo muy redondo y que entra a la primera. Aunque también es verdad que hay cuatro canciones que ya las conocíamos, porque aparecían en el epé que editaste hace unos meses.
La diferencia es que están remezcladas para evitar que sonaran diferentes al resto del disco… Y algún pequeño cambio de estructura sí que hemos hecho. Pero no sé… Hubo la posibilidad de no ponerlas en el disco y poner otras.

Eso es precisamente lo que te iba a preguntar porque resulta un poco extraño, ¿no?
Es que lo de este disco… Mira, yo no estaba en el punto ese de querer hacer un álbum. Tenía más la intención de ir sacando canciones de cuatro en cuatro como fue la propuesta del Ep, incluso había juntado otro Ep que era más de canciones de cantina.

“No creo que explique nada raro si digo que las canciones pueden ser una lamento y que dicho lamento se puede bailar, y que eso ayuda más que no quedarte quieto”.

¿Cómo “Cariñosa”?
Sí. Como “Cariñosa”, como “La rumba” o como “Fa bon temps”. Tenía canciones de cantina y de huída, y no sabía si hacer dos epés más. De hecho, era una idea que me encantaba, pero primero estaba previsto sacarlo para octubre, luego para diciembre y, mira, al final llegué a la conclusión de que habíamos sacado un primer epé y tampoco se nos había hecho mucho caso, ¿sabes? Claro que tampoco lo sacamos en un momento muy bueno porque era en junio. Pero, vaya, lo que quiero decir es que la idea de los epés era muy bonita y estaba muy bien pero, en el fondo, creo que ha habido un problema de comunicación. Porque yo tampoco me he preocupado demasiado de ello. Fíjate que incluso hay gente que todavía me pregunta si toco en La Troba. Así que, en un momento dado, nos dimos cuenta que, si queríamos explicar bien este proyecto, teníamos que retomarlo y reconducirlo de nuevo y hacer un disco largo y presentarlo de forma más clásica. También es verdad que llegamos a diciembre y no estaba hecho ni el segundo epé, ni mucho menos el tercero, y teníamos la idea inicial de hacer cuatro. No teníamos ninguno completo del todo y tampoco sabía cómo llevarlo a cabo. Y, sobre todo, que me pareció que sería un esfuerzo añadido tener que explicar cada vez todo lo relativo al nuevo grupo, al proyecto, etcétera. Era un sobre esfuerzo hacer eso con cada uno de los lanzamientos para que encima luego te digan: “¡Ah! Pero… ¿solamente hay cuatro canciones?”. A nivel de ritmo, la verdad es que me gustaba mucho la idea, pero luego nos dimos cuenta de que no nos lo podíamos permitir y ahí fue cuando decidimos juntarlos y hacer un único disco.

Ahora que comentas que no has sabido comunicar bien todo el proyecto, te voy a preguntar precisamente el porqué de cerrar una etapa con La Troba Kung-Fú y abrir esta nueva como Joan Garriga i El Mariatxi Galàtic. Además ya personalizando el proyecto en ti de forma plena.
Yo siempre había tendido a montar grupos con otra gente. Dusminguet era un grupo de intención puramente ácrata, porque nadie mandaba y era un auténtico caos, pero a la vez fue una experiencia de crecimiento muy chula. Además sigo pensando que es un sistema cojonudo, ese de sentarse con la gente y decidir entre todos. Es una utopía muy real y hacia la que tengo cierta tendencia, pero que a la vez me abocó a hacer La Troba, que en el fondo era un proyecto muy personal, muy acompañado por Marià (Roch), el bajista. Era un lugar en el que yo podía abocar todas las ideas que tenía en cuanto a lograr esa fusión de mis influencias de cara a conseguir un sonido propio y, de alguna forma, darle continuidad a lo que estaba haciendo con Dusminguet, porque no dejó de ser toda una decepción el hecho de que se acabara, ¿no? Lógico y natural, pero para todos fue duro. Al final lo que me pasó con La Troba es que era un grupo muy pesado de llevar y me agoté, porque en el fondo yo era el que hacía las canciones y el que tomaba las decisiones de todo tipo, pero a la vez estaba ligado a todo un colectivo y eso desgasta mucho. No solo a mí, sino a todos los que estaban inmersos en el grupo. Así que, en cierta medida, se me fue agotando la fórmula. Piensa también que, al principio, era un grupo muy grande y que poco a poco lo empezamos a empequeñecer porque queríamos seguir viajando y los cachés no daban para viajar tanta gente. Bueno, fue un poco extraño porque ves que con el tiempo la marca se iba como diluyendo.

“Fíjate como todo el mundo se hace fotografías sonriendo y eso es porque la parte oscura de toda nuestra existencia, la escondemos”.

Ya, pero ¿por qué, siendo tú el líder del proyecto, no te has quedado con la marca? ¿Por qué no te has quedado con el nombre de La Troba y has ido provocando que los músicos fueran cambiando? Eso es algo muy propio en el mundo del rock y el pop, ¿no?
Entiendo lo que quieres decir, pero piensa que este cambio también me permite cerrar una etapa y pasar página. Además de esta forma el legado de La Troba siempre estará ahí y también hay un repertorio que está ahí y que puedo tocar cuando quiera. Pero hay un sonido, una banda, y una manera de hacer que solamente podía hacer con La Troba. Es algo que hemos hecho durante estos años porque, por ejemplo, a principios del verano pasado teníamos una serie de conciertos con el Circ Cric y eso solo puedo hacerlo con La Troba así que nos juntamos de nuevo los que pudimos, ¿sabes? Pero mira, el Pep (Terricabras) lo dejó hace tres años porque quería hacer otras cosas y eso fue un poco como la debacle porque Pep estaba ahí desde el primer día. Yo también lo entendí, porque había llegado a un límite y para mí poner otro batería, pues no sé. Si hubiera empezado a cambiar piezas hubiera ido en contra del espíritu del proyecto que no dejaba de tener un punto coral.

No, sí te entiendo. Pero visto desde fuera, la gente tampoco verá una diferencia brutal entre lo que hacía La Troba y lo que haces ahora en esta nueva etapa. No es aquello de que cambias el nombre porque das un giro estilístico total.
Puede ser. Pero a mí me sirve a nivel mental aunque es probable que sea poco práctico.

Es poco práctico porque la gente ya te relacionaba con La Troba. Aunque también es cierto que, en tú caso, todo el mundo te conoce porque, déjamelo decir, eres toda una institución. Eres el padrino del mestizaje catalán y la gente te tiene mucho respeto. Así que, en ese aspecto, no costará que el público se enganche a este nuevo proyecto.
Puede ser.

¿Sientes que has alcanzado ese estatus? ¿Te sientes un referente?
No lo sé porque eso cambia mucho. Sé que he tocado mucho y que me ha visto mucha gente y, cuando hablo con gente de cierta edad, estoy seguro de que me habrán visto unas cuantas veces en directo o que al menos habrán escuchado hablar de mí. En eso sí que notas que has estado currando, pero también me ha pasado, por ejemplo en la época del “Santalegría”, estar en Tortosa y después de tocar durante dos horas, estar esperando a la furgoneta con el acordeón colgado, y que vinieran dos niñas de dieciséis años preguntándome si era el acordeonista de Els Catarres (risas).

Pues déjame decirlo a mí como periodista. Déjame decir que sin Dusminguet y sin La Troba, grupos como Doctor Prats, Txarango, Catarres, Buhos y muchos otros, que ahora están haciendo todo el circuito de Fiestas Populares, serían otra cosa.
No lo sé. No lo sé. Creo que todos estos grupos que has dicho también tienen otros referentes muy importantes y ¿sabes qué pasa? Que cuando yo escucho a estos grupos, tampoco me parece que seamos tan parecidos. No dudo de que igual les gusta lo que hacemos, no estoy hablando de eso, lo que digo es que cuando los escucho fríamente, no estoy seguro de que la propuesta sea la misma e imagino que por eso les va tan bien (risas). De todas formas eso te lo explicarían mejor ellos. Pero yo no me siento muy padrino, la verdad.

Pues ya te digo yo que sí…
A ver. Sí que es verdad que te viene gente y que te dice: “¡Te llevo escuchando desde hace muchos años!”. Y también lo es que me siento muy querido y veo que hay canciones mías que se han escuchado mucho y también ves que generacionalmente hay gente que te tiene más respeto, pero muy padrino muy padrino no lo sé. Las nuevas generaciones no saben demasiado quién soy, ni qué he hecho.

Pues, Joan, para eso estamos nosotros. Para que las nuevas generaciones sepan valorar tu importancia.
Yo esto lo sé porque tengo hijos adolescentes y están en otra onda.

“La verdad es que no me imaginaba que vendría una pandemia y estaríamos todos encerrados en casa”.

Vale, pues vayamos al disco que creo que nos hemos ido un poco. Ya desde el título “El ball y el plany” partes de una contradicción, ¿no?
Bueno, todos somos contradictorios y los sentimientos siempre tienen una doble cara. Para mí, el título representa esa morriña que hay dentro de los momentos de alegría y eso es algo que nos pasa a todos, creo. La sensación esa que tienes cuando sales una noche de verano y hay un momento que te llena y en el que estás súper contento y estás feliz, pero a la vez te pondrías a llorar de pena por la gente que te falta o por un amor perdido. Yo creo que todos hemos tenido esta sensación y, dicho esto, quiero decir también que he puesto este título porque explica muy bien la forma en la que hago mis canciones. Hago música de baile, pero en realidad escribo blues y, en el fondo, hago música para hacer blues. Lo que pasa es que he encontrado en el baile, tal y como lo entendemos los latinos y los mediterráneos, mis raíces y la forma en la que me siento cómodo comunicándome. Pero no creo que explique nada raro si digo que las canciones pueden ser una lamento y que dicho lamento se puede bailar, y que eso ayuda más que quedarte quieto. Así que digamos que la música que me sale es así, y he intentado explicarlo ya desde el título. Pero vaya, que no es algo nuevo de ahora.

Ya, ya… Es tu marca de la casa.
Mía y de los grupos en los que he estado porque con Dusminguet ya nos pasaba y con La Troba también. Dani (Portabella, guitarra y voz en Dusminguet) (Ndr) ya hablaba de la “pachanga jonda” y es eso que haces bailar, pero para intentar sacar todos los demonios que llevas dentro… Lo que sucede muchas veces con la música, y no solo con la música sino con la forma en la que nos comunicamos, es que el lamento lo escondemos. No está bien visto y no vende. Fíjate como todo el mundo se hace fotografías sonriendo; eso es porque intentamos esconder la parte oscura de toda nuestra existencia. Me da la impresión de que es algo muy insano, pero que cada uno haga lo que quiera. Eso sí, yo ahí no me siento cómodo.

Has hecho referencia explicita al blues y, de hecho, hay un blues en el disco porque “Això es tot” no deja de serlo en cierta medida. Y diría que hacía tiempo que no te acercabas tanto a ese estilo.
Bueno sí, podríamos decir que tiene un aire bluesero.

¡Pero si hay una armónica y todo!
Bueno es que, de hecho, yo empecé tocando la armónica y, en el fondo, es lo que siempre he querido tocar. Muchos amigos me dicen que por qué no toco la armónica y dejo ya el acordeón, como si me hubiera despistado mucho (risas). La verdad es que cuando la pillo no me salen muchas cosas porque no la toco nunca… Pero ahora que lo pienso “Això és tot” más que influencia del blues clásico lo que tiene en mucha influencia de JJ Cale, que es un músico que he estado escuchando mucho, hasta el punto de que llegué hace un año o así a la conclusión de que no me interesaba escuchar nada que no fuera a JJ Cale.

El disco lo empiezas con un tema como “Fa Bon Temps” que, en la época en la que estamos, me lo he tomado como una llamada a que toda esta pesadilla finalice. Una llamada a que el verano acabe con este encierro y regresen las ganas de pasarlo bien…
Pues este tema está escrito desde hace mucho tiempo…

Ya me lo imaginaba, pero a mí me ha servido para darme energía y coger fuerzas para salir a celebrarlo.
Pues fíjate que en realidad esta canción al principio se llamaba “Mal temps” (risas). Y ha pasado por varias fases, porque está escrita desde hace cuatro años y en realidad no sabía muy bien si quería hablar de los policías pegando en las manifestaciones, de los gobiernos corruptos que a la vez están súper endeudados y… Bueno, ya sabes, hablar de eso de que las noticias siempre son chungas. Por eso se llamaba “Mal temps” y era una letra mucho más larga que decía muchas cosas, pero giraba todo el rato sobre lo mal que está todo. Y, como yo tengo este punto tan quejica pero a la vez también ese de “Venga va, hay que salir adelante”, pues llegué al estribillo del tema en el que todo era: “mal temps, mal temps”, y me dije: “No. ¡Basta! Fa bon temps”. Y además lo hace aunque llueva y truene. La idea es que, pase lo que pase, no tenemos por qué amargarnos. Ya sabemos que la vida es dura y que pasan desgracias, pero hemos de disfrutarla sin comernos la olla. Lo que ocurre es que no me imaginaba que vendría una pandemia y estaríamos todos encerrados en casa, la verdad. (risas).

Y después está el single, “Cariñosa”, que es un himno al bar, al compartir y a la cerveza.
Este tema sí que te diría que es totalmente desacertado sacarlo ahora mismo. (risas). Aunque en realidad no es el single del disco, que lo es, pero voy a aprovechar la oportunidad para explicarlo porque no es ni siquiera una canción representativa del resto del material. De hecho, es un poco una castaña allí dentro. Si te fijas es la única canción en castellano y, además, es una remezcla del tema que hemos sacado como single. En realidad lo sacamos porque había un trabajo hecho con unos colombianos que llegaron el año pasado aquí a La Garriga y nos vieron tocar en directo y me contactaron por Instagram diciendo que me querían conocer. Todo muy extraño. Tardé en contestar, porque yo no miro demasiado el Instagram… De hecho fue mi hija mayor la que me comentó que me habían contactado así que les escribí y me comentaron que estaban en Zaragoza haciendo unos conciertos pero que luego irían a La Garriga a tocar y, mira tú por dónde, tocaban a cien metros de mi casa. Así que se presentaron por aquí y resulta que cantan y tocan vallenato que te cagas y a mí es una música que me flipa. Así que hicimos unos conciertos juntos y “Cariñosa” les había encantado y pensaban que era un hit, así que les dije que, si tanto les gustaba, hicieran una versión ellos y esta remezcla me la enviaron desde Colombia el mes de noviembre pasado. Me encantó, porque suena como mucho más moderna y discotequera, y surgió la idea de hacer un video-clip para sacarlo en Navidad, pero no llegamos a tiempo, así que al final el chico que tenía que montar el vídeo se pasó las primeras semanas de confinamiento haciéndolo. O sea que una canción que, en principio tenía que ser una cosa muy sencilla y una colaboración, en realidad se fue complicando. En realidad es un tema que queríamos separarlo del disco, porque son historias muy diferentes, pero ha resultado que no, que al final es el single del disco (risas).

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