Tras aquel extraordinario, sorprendente y marciano Vibrations del 2014 -que lo puso, de sopetón en lo más alto del mapa de la electrónica nacional- aunque parida desde Berlín, el productor y DJ madrileño regresa al magnífico formato largo con este Multiverse que publica a través de su sello Madberlin. Sí, la música de Ioan Gamboa es, por sí misma, un universo paralelo que merece mucho la pena descubrir y bailar.


Alo Ioan, regresas al magnífico formato largo con este Multiverse -que publicas a través de tu sello Madberlin-, ¿en qué se parece -y diferencia- de aquel extraordinario, sorprendente y marciano Vibrations del 2014 que te puso, de sopetón y por la puerta grande, en lo más alto del mapa de la electrónica nacional, aunque parida desde el mismo corazón de Berlín?
La diferencia fundamental es que este disco se acerca más al tipo de Ioan Gamboa que se suele ver en directo, con sonidos más pisteros y enfocado al baile. A mí me encanta bailar. Es más, cuando salgo por ahí a disfrutar de otros artistas lo que quiero es bailar. No soy de los que está ojo avizor a ver qué hace y qué deja de hacer el dj, o si mete la pata en esto o aquello; lo que quiero es evadirme y disfrutar del baile, y quizás por eso es por lo que, con este LP, mi intención era llegar a gente que, como yo, disfruta de la música de esta manera. Con el álbum anterior la intención fue distinta y traté de hacer algo lo más personal posible sin tener nada más en cuenta. Me dejé llevar, a ver qué salía de dentro y el resultado fue algo más caótico y melancólico.

Lo que es evidente es que Multiverse supone un importante giro en tu imaginario sonoro, al menos si lo comparamos con aquel Vibrations que tanto celebramos hace tres años, ¿a qué se debe tal cambio? ¿Se puede considerar que es debido a una evolución natural?
Quizás la intención ha sido la de poder exportarlo de la manera más fiel posible al escenario, e intentar hacer que la gente sienta esa urgencia por bailar y, quizás, al mismo tiempo, cerrar los ojos e intentar viajar ­–amo esos dos universos paralelos de los que habla el disco­–.

¿Es la música electrónica un multiverso en sí misma?
Por supuesto. Todo es un universo en sí mismo. No me quiero poner demasiado técnico, pero basándonos en la teoría del micro y macrocosmos, todo es en sí mismo un pequeño o gran universo. En la contraportada del CD he incluido una pequeña frase que dice: “You are not in the Universe, you are the Universe”, que pretende enfocar un poco más la intención del disco hacia esa dirección, en la que pretendo expresar que este es mi universo y mi particular visión de la música electrónica.

¿Eres fan de Star Trek o de Dragon Ball? ¿O lo eres más bien de Isaac Asimov? ¿ O de la serie de televisión de Netflix The OA? Por lo del multiverso, claro.
¡Qué va! Disfruto de la ciencia ficción, pero lo que soy es un freak de los documentales ­­–sobre todo de ciencia y tecnología­–. Me encanta aprender cosas nuevas y cuando tengo tiempo intento empaparme de temas que me fascinan, como el universo. De esta pasión ha surgido la temática para el disco.

“Veo cierta sinergia entre Madrid y Berlín…”

Vamos a curiosear, ¿en quién -y en qué- estabas pensando cuándo produjiste los temas de este nuevo elepé?
Sinceramente, en nada. Me gusta empezar siempre con un “canvas” vacío, sobre todo en el aspecto mental, y experimentar con las herramientas que tengo a mi alcance para ver qué sonidos van apareciendo, y dejarme inspirar y guiar por ellos. Es por eso por lo que creo que tengo un sonido tan personal, porque, aunque tenga influencias y artistas fetiche, al final mi proceso de producción es muy personal y eso hace que, siendo temas más o menos pisteros, o experimentales, todo acabe sonando a Ioan Gamboa.

 ¿Con qué software, hardware e instrumentos ha sido creado y producido? ¿Es cierto que, como siempre, le has dado mil y una vueltas al sonido hasta, casi, la obsesión? ¿Estás satisfecho del mismo al 100%?
Pues tal y como paso en el álbum anterior, este disco está producido íntegramente con software. Básicamente empleo las herramientas nativas de Ableton que, desde hace ya muchos años, es la pieza fundamental de mi estudio. Principalmente, empleo mucho un instrumento que se llama Operator, que para mí es un “pincel” que me ofrece una gama de texturas y colores muy amplia, y eso siempre es bueno a la hora de sacar sonidos frescos y sorprendentes. En cuanto al tema del sonido, sí que me como la cabeza (y mucho). El “sonar siempre lo mejor posible” es una de mis obsesiones, pero creo que todo artista, en mayor o menor medida, está siempre inmerso en esa búsqueda eterna del sonido perfecto –o por lo menos, eso me digo a mí mismo para no considerarme un enfermo­–.

A través de los diez temas de este Multiverse has buscado la pista de baile y, aunque haces algunas concesiones, para nada pierdes tu esencia underground, ¿cómo se logra algo así: sonar diferente, quizá hasta más algo más accesible, pero salvaguardando ese rollo tuyo tan personal?
Creo que el sonido de todo productor se basa mucho en las herramientas que utiliza y la manera que tiene de hacerlo. En mi caso, el proceso de producción es muy libre y súper caótico por momentos, lo que me ayuda a no aburrirme en el estudio y a sacar siempre sonidos que mantienen mi esencia personal.

Si digo que en este nuevo álbum has primado más la calidad -que la hay por toneladas- que la originalidad, ¿me equivoco?
¡Pues te diría que he intentado ser súper original! Como te he comentado, tengo influencias de otros artistas, y a la hora de producir es imposible dejar esas influencias de lado y hacer algo totalmente diferente a lo ya hecho anteriormente. Pero, como tú mismo comentabas, mi sonido es muy personal e intento siempre mantener mi esencia. De hecho, el sonar “tan a mí” me suele cerrar muchas puertas, ya que mi música siempre se encuentra a medio camino de muchos estilos, por eso resulta difícil de etiquetar y de encajar en determinado tipo de sellos que tienen un sonido muy definido.

Lo que también es evidente es que pocos discos electrónicos -firmados por artistas españoles- suenan tan bien como este Multiverse, ¿cuál es el secreto para ello? ¿En qué estudio se ha producido?
Le he dado muchísimas vueltas al tema del sonido e intentado crecer mucho en ese aspecto desde la salida de Vibrations en 2014. Secreto no hay más que uno: echarle muchas horas y cariño a esto, hasta tal punto de que acabe convirtiéndose en una obsesión (eso sí, sana), la de seguir creciendo y mejorando en esto de la música que es mi gran pasión. El LP está íntegramente producido y mezclado en mi estudio de Berlín. En el caso del vinilo, el mastering está hecho por la gente de Pobla.

Imagino que, en algún momento, durante la génesis de este nuevo álbum, valoraste que con un disco tan diferente al primero podrías desconcertar a buena parte de esa primera parroquia que tan bien te había recibido, y con razón, en tu anterior entrega en largo formato, ¿es así? ¿El futuro es solo de los valientes?
No es algo que me preocupe, la verdad. No hago música para los demás, por muy atrevido que suene. De ser así, estaría haciendo algo más simple y generalista, aunque espero no defraudar a esa toda esa gente que me conoció con Vibrations. Mi intención siempre es la de conectar con gente que comprenda y comparta mi visión en esto de la electrónica.

En los diez cortes que contiene este disco conceptual no hay apenas desperdicio y sí mucho de oscuridad vs melodía, pero sobre todo hay mucha pista de baile, abundante club. Sabemos que se trata de una querencia natural para ti, pero antes no había sido puesto en tanta evidencia, al menos en un LP, ¿por qué ahora?
¿Y por qué no? Es decir, hacer otro álbum como al anterior, por mi parte, no tenía sentido. Necesitaba nuevos retos y nuevas metas. Este disco es “más yo” en todos los sentidos; más oscuro, profundo y bailable, que son adjetivos que quiero vincular a mi música siempre. Supongo que, como todo en la vida, también ha influenciado el momento personal en el que los tracks han sido compuestos, que ha sido en parte duelo y en parte rabia por las cosas que la vida te quita cuando menos te lo esperas y más las necesitas.

Entre los temas destaca la sofisticada suavidad deep-tech-clubby de pasajes como The Julia Set o Solar Wind o de la más prog-house y mentaloide Amalthea, que bien podrían ser la continuación unas de las otras. ¿Se compusieron, quizá, como un todo? ¿Ahí está el concepto?
El concepto es general y extrapolable al resto del álbum. He intentado que los 10 tracks tuviesen una conexión y coherencia como conjunto, ya que forman parte de ese universo sonoro que venía comentando al principio de la entrevista.

“Mi intención era llegar a gente que, como yo, disfruta de la música de esta manera”

También Hilbert Space por su melodía quirúrgica a contra pie y ese drop -de manual- tras el que todo estalla para no volver a ser jamás igual. ¿Me equivoco o es uno de tus temas favoritos del álbum?
Sin duda. Pero todos son favoritos en su forma. Para confeccionar este LP he creado cerca de 20 temas, de los cuales, los 10 que han quedado han sido elegidos por ser favoritos en sí mismos. He intentado también que hubiese un equilibrio, como bien comentabas antes, entre la oscuridad y la pista, la melodía y el viaje, y creo que Hilbert Space tiene un poco de todo eso.

Y me ha llamado mucho la atención el fuerte ramalazo a Zander VT -y en concreto a su mítica Then And Before – que exhibe la muy noventera y épica White Hole… ¿son un referente para ti? No creo que seas de los que piensas que cualquier pasado musical fue mejor, ¿verdad?
No, ¡nunca! Yo soy de los que mira siempre hacia delante y de los que pretende que el futuro siempre supere al pasado ­–y en el aspecto musical, igual–. Soy super fan del rock de los 70 y del pop de los 80, y a lo largo de los años he devorado música de todo tipo, pero cada día me sorprendo con cosas, artistas y referencias que me roban el corazón.

En cuanto a similitudes, en mi caso, y una vez que he escuchado el álbum con distancia – habiendo dejado un tiempo entre el proceso de creación y el de escucha–, en White Hole noto influencia de uno de los artistas que años atrás más me ha llenado y sorprendido: Mathew Jonson. Pero claro, eso es lo que me parece a mí. Estoy seguro de que otras muchas personas verán otro tipo de influencias que yo no soy capaz de ver.

El techno sintetizado, amanuense y destellante de Multiverse es otro de los temas destacables del LP, ¿es, quizá, uno de los que mejor definen el sonido de Ioan Gamboa en este 2018?
Es, sin duda, parte de lo que define al “sonido Ioan Gamboa”. Aun así, creo que todos los tracks que hemos ido nombrando a lo largo de la entrevista también me definen y son parte de mi sonido de ahora y de siempre: mucha melodía y una base sólida que te arrastra y te lleva de la mano a lugares insospechados.

¿Cómo será el live a través del que lo vas a presentar? ¿Qué novedades detenta frente al que utilizaste para Vibrations?
Pues aún estoy dándole forma al live. He incluido algunas herramientas externas en forma de sintetizadores y cajas de ritmo, y mi intención es la de hacer del live una experiencia más visual y divertida, tanto para el oyente como para mí. A lo largo de estas semanas iré concretando algunas ideas y conceptos que, hoy en día, están aún sin definir del todo. Lo que sí es seguro es que intentaré sorprender a todos aquellos que acudan a la presentación oficial que haremos en Madrid el día 8 de marzo, en el Café La Palma.

Precisamente Vibrations fue remixeado entre otros por gente como Reykjavik606, Brunetto, David Granha, Van Did y la pareja E-Spectro, ¿habéis pensado ya en quiénes revisarán los temas de este Multiverse?
Aún no. Sí que es verdad que ya tengo algunos nombres en la cabeza, y que algún artista ya se ha ofrecido a remezclar algún track del álbum, pero por el momento prefiero centrar toda mi energía en la salida del LP y la presentación de Madrid, y después pensar en todo lo demás.

Por cierto, ¿ha escuchado este nuevo álbum tu amigo el argentino Hernán Cattaneo con el que publicaste tu primer tema allá por 2011 en su sello Sudbeat? ¿Qué le ha parecido? ¿Qué otros artistas te han dado ya buenos feedbaks?
¡Por supuesto! Hernán lo escuchó hace casi un año, y soy consciente de que lo apoya. De hecho, lo charteó en alguna ocasión. Todavía sigo en proceso de recopilación de los feedbacks, pero el disco está recibiendo una gran aceptación por parte de mis camaradas de la industria.

Ya llevas muchos años viviendo y haciendo música desde Berlín, ¿sigue siendo un lugar inspirador para ti? ¿No tienes previsto volverte a España?
Sí. Efectivamente, hace 10 años que me moví para allá. No obstante, este año he decidido pasarlo íntegramente en Madrid para cambiar de perspectiva y centrar mis esfuerzos en la promoción del álbum y los proyectos paralelos que tengo por aquí –como es el caso de las fiestas que estoy haciendo junto con mis socios de Electronic Colors–, y que son proyectos que me están aportando mucho y que me gustaría ver crecer en este 2018.

Dinos la verdad, ¿cómo se ve realmente nuestro panorama nacional electrónico desde allí? ¿Hay un interés real por nuestra escena, artistas, clubs, festivales?
Sinceramente ­–y esto es mi manera de ver las cosas–, creo que no tenemos nada que envidiar, en cuanto al nivel de artistas, a países como UK o Alemania, pero en el tema de clubs, la cosa cambia. Y es que es una pena, pero aquí nos lo ponen muy complicado para que las cosas puedan crecer. Son todos normas estúpidas y legislaciones que hacen de nuestros esfuerzos, algo así como nadar a contracorriente. Sí que es verdad, no obstante, que veo cierta sinergia entre Madrid y Berlín. Es decir, en Madrid están apareciendo movimientos, promotores y fiestas que, con la intención de no dejarse regir al 100% por las normas, están volviendo a lo realmente underground y, sin embargo, en Berlín cada vez está todo más controlado y europeizado.

“Tristemente, hoy en día, el vender música no es negocio”

Y ahora que Montoro no nos está oyendo. ¿Cuántas copias en digital -y en vinilo- debería de vender este Multiverse para colmar tus aspiraciones?(Risas) Tristemente, a día de hoy, el vender música no es negocio. De hecho, incluso pierdes dinero cuando te tiras a la piscina con formatos físicos, especialmente cuando trabajas con vinilo, donde la fabricación y distribución son muy caros y dejan muy poco margen de beneficio. En mi caso, mi ilusión es la de que Multiverse llegue al mayor número de personas posible y que eso me permita presentar el disco en formato live en muchos sitios.

¿En qué clubs y festis -de aquí y de allá- te podremos disfrutar presentándolo en los próximos meses? ¿Sónar Barcelona, por ejemplo?
¡Ojalá! Todavía es pronto, ya que el disco está recién editado, y poca gente ha tenido la oportunidad de escucharlo para valorar mi presencia en cualquier festival o club. Espero que en las próximas semanas podamos moverlo en ese sentido, y ver que reacción vamos teniendo de unos y otros, y ahí poder contarte más cosas.

Para terminar, ¿hay hueco en el proceloso mercado electrónico alemán, y europeo, para Ioan Gamboa?
Hay sitio para mí, sin duda. 2018 promete ser un año para el recuerdo y confío en que Multiverse sea el principio de una etapa bonita en mi carrera artística.