“Dogrel” (Partisan/[PIAS], 19), vigoroso debut de la joven banda irlandesa, prueba que, definitivamente, hay sangre nueva en la música de guitarras. Recuperar el trono de la actualidad musical será tarea difícil, pero más sencilla con bandas como Fontaines D.C.

Son la nueva encarnación del rock cultivado: cinco chavales con inquietudes se hacen amigos en la universidad, compartiendo pasión por la literatura, Velvet Underground y el punk de finales de los setenta. El periodista Steve Lamacq les da un empujón. Ahora telonean a Idles en su gira norteamericana y han pasado directamente de los pubs a los festivales, con una propuesta que conjuga pasión local y una madurez lírica sorprendente. Hablamos con Carlos O´Connell, guitarrista e hijo de irlandesa y madrileño, que se expresa en perfecto castellano y sobrada elocuencia. Va camino de Kansas City.

“Es precioso que nuestra música resuene en gente de cincuenta años”

Supongo que os pillo de gira por Estados Unidos. ¿Cómo va?
Llevamos una semana y media. La gira está yendo muy bien. Idles son muy buena gente. Es bastante fácil pasar mucho tiempo con ellos y los conciertos están yendo genial: estamos abriendo para ellos, pero todas las salas están llenas desde que empezamos a tocar nosotros.

La cantidad de bolos que tenéis por delante es imponente. ¿No os asusta un poco todo esto?
Personalmente, sí. Todos hemos visto a muchos grupos quemarse en la gira. ¿Qué sacas después, de dónde sacas tiempo para hacer más canciones? Obviamente, no quiero que eso nos pase a nosotros. Hemos dicho que no a muchísimas cosas para poder estar en casa y escribir, pero aún así el año se ha llenado de conciertos. Entiendo el porqué y me gusta girar, pero espero que no sea algo que se interponga en la dinámica de componer o nuestra amistad. Hay que volver a lo que hicimos el verano pasado, cuando componíamos e íbamos al estudio, ahí es cuando somos felices todos. Este verano tenemos bastantes festivales, pero la mayoría son en fin de semana, así que intentaremos tener libre la semana.

¿Vivís todos en Dublín?
Todos, sí. No sé si lo conoces, Dublín es pequeñito. Vivimos bastante cerca. Grian, el cantante, está viviendo en casa de sus padres, que viven un poco a las afueras de la ciudad, porque con tanta gira la verdad es que no tiene mucho sentido pagar un alquiler.

Cuéntame: ¿cómo se formó el grupo, cómo os conocisteis?
Nos conocimos todos hace seis años. Venimos de sitios distintos. Yo llegué de Madrid con dieciocho años. El batería y el bajista vienen del Oeste de Irlanda, Curley (guitarra) viene del norte y Grian de Dublín. Empezamos todos la universidad y nos hicimos muy amigos. Tocamos un poco de música y luego, un poco después, el grupo se hizo algo más serio. Antes de saber muy bien cómo queríamos sonar, una de las cosas que nos unió bastante era que todos hemos escrito poesía; Grian y yo empezamos a compartir más lo que estábamos escribiendo y eso te empuja a hacer más cosas. Lo empezamos a hacer todos. Eso llegó en un momento en que no teníamos mucho, la verdad. Al integrar algo así, que se convirtió en el punto focal de nuestras vidas, es como si de repente, hubiéramos abierto los ojos por primera vez. Escribimos y nos publicamos un par de libros de poesía. Aquello se convirtió en un círculo que nos daba algo por lo que despertarnos cada mañana. Lo más importante que teníamos era eso, tener algo para crear. Poco después volvimos a enfocarnos más en la música. Lo que era al principio tocar mucho rock and roll cincuentero de tres acordes, de repente se convirtió en lo que hacemos ahora. Supongo que al escribir poesía, encontramos una manera de componer mucho más libre. Siempre nos habíamos limitado y tras esos meses de poesía, lo vimos. Griam vio que para escribir una letra no tenía por qué estar atado a una melodía o a unas determinadas sílabas. Al integrar las letras, se abrió todo musicalmente y llegamos a este sonido.

Pero, ¿qué influencias musicales compartíais o cuáles eran vuestros grupos favoritos?
Desde que nos conocimos, la verdad es que ha cambiado muchísimo, porque cuando alguien descubre algo nuevo, lo comparte y de repente es también el grupo favorito de todos. Al principio, todos habíamos tenido alguna fase de interés en el punk inglés de finales de los setenta y un poquito de lo que vino después: Joy Division y The Cure nos unió bastante. También había bastante influencia de un grupo inglés que se llama The La´s. Otro de los pilares del grupo es Velvet Underground, es un grupo que no deja de fascinarnos, todos sus álbumes son increíbles. El año pasado, cuando hacíamos el disco, escuchamos mucho a Beach Boys. Creo que estos dos grupos son los más importantes.

Una cosa que me parece muy interesante es que vuestras canciones han interesado de una manera muy pasional a gente bastante mayor que vosotros, a personas que hace tiempo que no sentían tanto entusiasmo por un grupo joven.
Eso es verdad: en Inglaterra sobre todo en nuestros conciertos, hay una mitad de gente joven de entre dieciocho y treinta y cinco, y luego hay otra mitad que son tíos de, yo qué sé, cincuenta tacos, que vivieron su juventud a principios de los ochenta sobre todo, cuando tenían todos los grupos del post-punk y aquella escena. Supongo que en cierto momento perdieron todo eso y, por alguna razón, algunos grupos que están saliendo les recuerdan lo que tenían con veinte años. A mí me parece algo precioso ver en los conciertos a gente que ha echado de menos música en directo de un grupo joven. Y que esa música, por alguna razón, resuene en ese público. Al principio teníamos muchos más fans de la generación que están en los cincuenta, que gente joven. Lo que pasaba es que nadie nos hizo ni caso hasta que nos empezaron a poner en la radio, la BBC 6. Todos los seguidores de Steve Lamacq son de esa generación, y cuando empezó a empujarnos, nos conocieron. Una cosa totalmente old school. Es curioso, la gente joven llegó más tarde.

“Muchos grupos de ahora quieren que sus discos suenen enormes, nosotros no buscábamos eso para nada”.

Dan Carey (Franz Ferdinand, Kate Tempest, Nick Mulvey) es uno de los productores o ingenieros de referencia. ¿Por qué os decantasteis por él?
Sacamos todos nuestros discos de la estantería para ver los créditos y buscamos quién estaba vivo y quién seguía trabajando. Algunos de ellos son productores estrella, muy caros y difíciles de conseguir. Dan había grabado el disco de Goat Girl, que nos gusta mucho, y además suena muy distinto. Son un grupo de ahora pero suenan diferentes. Muchos grupos buscan que todo suene enorme, que las baterías suenen súper potentes, y nosotros no queríamos eso para nada. Ese disco fue el principal motivo, pero también nos encantaban los discos de Toy que grabó.

¿Y cómo enfocasteis la grabación?
Es un personaje muy excéntrico. Tocamos en un bar muy pequeño y vino a vernos. Le conocimos ahí. Es un tío que habla con mucha intensidad, le sale casi por los ojos, pero fue muy positivo. Encontró una dinámica que pasa cuando tocamos en directo, y que él veía como un sexto elemento -además de las dos guitarras, el bajo, la batería y la voz-, que sólo pasa cuando tocamos. Algo abstracto que él podía visualizar. Nos dijo que podía conseguirlo en el disco. Nos gustó eso, hacer un disco conservando el sonido del directo en la medida de lo posible. Su sugerencia para hacerlo fue grabarlo en cinta y desde el principio al final, como una sola pieza. No iba a ser posible porque con la cinta sólo podíamos grabar quince minutos y tener tanta cinta montada iba a ser demasiado caro, pero compramos dos rollos y los íbamos cambiando.

Entonces, ¿cuál fue la complejidad técnica?
Prácticamente dividimos el disco en trozos de quince minutos. Tocábamos las canciones juntas y si había cualquier error, borrábamos la cinta entera. La idea era grabar tres canciones enteras para conseguir la intensidad del directo y ese nervio de “no me puedo equivocar”. Tampoco ser increíblemente perfeccionistas, porque no somos así cuando tocamos. Si lo hubiéramos hecho de otra manera, habría sido otra cosa completamente distinta. Ése fue el proceso. Fue una experiencia muy buena y después de pasar una semana en su casa, porque tiene el estudio en su casa, Dan es ahora uno de nuestros amigos más cercanos. Te hace todo muy familiar y es muy fácil sentirse cómodo en su estudio.

La primera palabra que se dice en el disco es “Dublín”.
Sí, la ciudad es como la temática que corre a través del disco del principio al fin.

¿Y a qué se refiere el título?
“Dogrel” es básicamente un género de poesía irlandesa de hace un par de siglos, incluso de principios del siglo XX. Es una poesía como muy repetitiva, simple y coloquial. Normalmente se recitaba, sobre todo en bares. La gente se recitaba sus poemas unos a otros. Muchas veces los críticos utilizaban la palabra en un sentido negativo, para describir de forma negativa un poema nuevo. Somos muy fans de Dubliners, y todas las letras de sus canciones son verso dogrel. Era una palabra que recogía bastantes de las influencias del grupo.

“Dan Carey nos dijo que quería conseguir un sexto elemento que surge cuando tocamos”

Más allá del título, incorporáis vuestra herencia irlandesa con mucha naturalidad. Estoy pensando, por ejemplo, en el vídeo de “Too Real”.
Es exactamente eso: hemos intentado incorporar la tradición y cultura irlandesa original, real. La tradición musical, literaria, la de las conversaciones en un bar. Eso que es muy irlandés, que supongo que es lo único que se ha tenido en este país. Intentar mantenerlo en lo que hacemos para que no se pierda. Porque sí que es cierto que todos pensamos que se está perdiendo bastante en Irlanda, a través del turismo, que se está sobrexplotando de tal manera, que se acaba haciendo una caricatura de la cultura irlandesa. Muchos de nuestros autores favoritos, colectivamente, son los autores irlandeses. Y luego, la música tradicional irlandesa y la manera en que se comparte. Forma parte de la vida cotidiana. Intentamos incorporar ese carácter para que sirva a lo que hacemos.

Has mencionado antes a Dubliners. Pero en la última canción del disco, “Dublin City Sky”, oigo una influencia importante de The Pogues. Me parece un grupo enorme que se suele pasar por alto. ¿Existe esa influencia?
Sí, totalmente. Es otro grupo que incorporó la tradición irlandesa al punk de una manera perfecta. The Pogues siempre habían estado para nosotros en la periferia. Sabíamos que eran buenos, pero nunca nos habíamos puesto a escucharlos detenidamente. En el momento en que lo haces, te das cuenta de que esa mezcla entre punk y tradición irlandesa es perfecta; y cuando, además, lees las letras de Shane McGowan ves que son increíbles. Fue un momento importante para nosotros: supongo que Pogues nos empujaron a incorporar esto, porque ahora todas las bandas irlandesas intentan poner un acento inglés o americano. Todo el mundo está intentando ignorar esa cultura, esa tradición. Nosotros decidimos usarla a nuestro favor porque, al fin y al cabo, es lo único que tienes, lo que te dan tus padres.

AGENDA
FechaCiudadRecintoHoraPrecio
De 04/07 hasta 06/07/19Vilanova i la Geltrú (Barcelona)Festival: VIDA FESTIVAL
De 18/07 hasta 21/07/19Benicàssim (Castellón)Festival: FIB
jueves 04/07/19Vilanova i la Geltrú (Barcelona)La Masia d’en Cabanyes 00:0037,70 €
viernes 01/11/19MadridChangó Club20:0016€/20€
sábado 02/11/19BarcelonaRazzmatazz 321:1517€