Han pasado dos años desde su segundo larga duración, el coyuntural “Delorean”, tiempo que han aprovechado para desperdigarse por el planeta, algún que otro single y darle forma a las canciones de “Into The Plateau” (B-Core), una obra que apuesta por el baile con cerebro sin perder la compostura.

El tercer largo del grupo de Zarautz ha sonado mucho en nuestra oficina, lo suficiente para que la sensación de monotonía diera paso a la comprensión de las intenciones del cuarteto. Las cosas han cambiado pero Ekhi Lopetegi (bajo y voz), Unai Lazcano (teclados), Igor Escudero (batería) y Tomás Ion Palomo (guitarra) vuelven a estar juntos para defender “Into The Plateau” en directo y también frente a los medios. Tras una etapa en la que apenas han podido coincidir (Barcelona, Zarautz, Tokio y México se habían convertido en sus diferentes hogares), los cuatro Delorean empiezan a analizar su disco en voz alta. Para cumplir el expediente, me encargaré de comunicarles que este nuevo trabajo guarda mucho más en común con el Ep “Metropolitan Death” que con cualquiera de los dos álbumes anteriores de la banda. El post-punk se escabulle y el ritmo se queda. Los ocho temas que incluye (entre ellos, la tercera parte de precisamente “Metropolitan Death”) son una gran familia. Cada uno de ellos funciona por separado, pero absolutamente todos mantienen el mismo carácter.

“No distinguimos entre música de discoteca y música para oír en casa”

¿Y qué supone eso? Pues que las escuchas precipitadas no se quedaran con toda la copla y que hará falta mantener la calma para descubrir los vicios y virtudes de los Delorean de 2006. Nos reunimos en nuestras oficinas. Les hemos citado aquí también para fotografiarles, pero no se sienten demasiado cómodos. (Unai) “Nosotros somos así, no podemos intentar ser otra cosa. Nuestros colegas dicen que somos unos rancios”. La sinceridad se les agradece y clamo al cielo para que se mantenga durante toda la conversación. Lo que me queda claro es que, en contra de lo que podríamos haber pensado, estos cuatro vascos no han buscado jamás convertirse en un grupito de moda, esponsorizado por las marcas más cool y apoyados por la plana mayor de los gafapastas. (Unai) “En el fondo somos muy de pueblo”. Podríamos continuar hablando de la grabación de “Into The Plateau” o de su productor (el insigne Santi García), sólo que me preocupa más el proceso creativo, y la forma en la que acorralan a la inspiración y qué tiene su disco para gustarme. (Igor) “Cuando empezamos a grabar los temas estaban más o menos claros, excepto un par que debían acabarse. Piensa que lo compusimos todo en un mes. Estábamos muy liados, uno trabajando todo el día, que si yo me piraba a Japón… con lo que tuvimos que hacerlo en el tiempo justo. De todas formas, estamos muy contentos con el resultado”.

“Si alguien nos ve en directo, pues bien: si otro nos descubre en una pista de baile, pues también”

Si algo se evidencia en ese “resultado” es la forma en la que Delorean han evolucionado, una evolución que les ha llevado tiempo y muchas conversaciones. “El local de ensayo ha sido nuestro horno. Es el lugar en el que Delorean ha evolucionado como banda. En verano nos pasamos todo el día juntos y hablando sobre canciones. Muchas veces, al ensayar, nos tirábamos más rato hablando que tocando, poniendo en común las ideas y cosas por el estilo. Podemos pasarnos una semana seguida en el local haciendo mierda y en una tarde tener cuatro loops que nos parecen la hostia y que pueden servir de base para una canción”. Importante detalle eso, sobre todo teniendo presente que términos como “bases” y “loops” son más propios de la música de baile que de un grupo al que teníamos etiquetado como rock. (Tomás) “Las cosas han cambiado mucho desde que empezamos. Nuestras vidas, la música que escuchamos, lo que nos interesa… No sé, estamos muy cansados del punk y del post-punk, tanto que nos hemos vuelto un poco alérgicos a ese rollo. Estamos más cómodos escuchando electrónica, o incluso hip hop, y así lo hemos reflejado. Ha sido una puerta más que se ha abierto para nuestra música”. Esa apuesta por el baile puede llevar a que Delorean lleguen con mayor facilidad al público desde la pista que desde sus actuaciones. (Unai) “Lo único que esperamos es que la gente nos escuche. Si alguien nos ve en directo y le gustamos, pues bien; si otro nos descubre en una pista de baile en la que nos pinchan, pues también. Nosotros buscamos conseguir lo mismo en ambos espacios. En el fondo, las canciones son las mismas, aunque en directo siempre vamos a sonar más punk, más crudos”. (Igor) “Somos un grupo de música. Si aún somos rock o no, no sé, en directo continúa siendo esa la idea que te queda. Los instrumentos son reales, tocamos… pero no se puede decir de una forma tajante que seamos rock o pop, no pueden pararnos ahí”. Aún así, me planteo si “Into The Plateau” y canciones como “Soon” o ese hitazo llamado “As Time Breaks Off” pueden disfrutarse del mismo modo en la comodidad de nuestra habitación. (Igor) “No distinguimos entre música de discoteca y música para oír en casa. No sé, yo me levanto a las siete de la mañana y me pongo techno. Estoy comiendo y me pongo techno, me acuesto y me pongo techno. Es más, yo creo que lo disfruto más en casa que en la discoteca”. (Unai) “Este disco va bien para limpiar y para andar por la calle, sobre todo si tienes un poco de prisa. El paso que marca está de puta madre”. Hablando de prejuicios. Ya saben ustedes que a los chicos de la prensa nos gusta mucho aquello de las referencias. Atendiendo al cambio de formas de Delorean, establecer unos nuevos parámetros siempre va a servir para darle una idea más clara al lector de lo que va a poder encontrar en su disco. (Unai) “Estamos deseando que salgan las críticas del disco para ver lo que ponéis, a qué grupos nos comparáis y todo eso”. Lo que sí es cierto es que, pese a que podamos continuar trazando similitudes con otros artistas actuales, “Into The Plateau” suena menos cercano a nombres como The Rapture, con quienes se acepte o no se codeaban en “Delorean” (B-Core, 04), su disco post-punk. Compararles a otros resulta ahora algo más complicado y, también, más injusto. “Para nosotros eso es genial. Entiendo que se usen referencias para orientar a la gente que lee, pero parece que se escribe para lectores con orejas de elefante. ¿Compararnos a nosotros con The Faint no es muy lejano? ¿Dónde está el parecido? Tocan un sintetizador como el mío, ese es el único parecido”, apunta Unai, el teclista del grupo, visiblemente indignado por una comparación que, en su momento, un servidor publicó en estas mismas páginas y que acabó apareciendo en la hoja promocional y en una etiqueta adhesiva en las primeras copias del disco que se publicaron. Textualmente decía “Delorean han dado en el clavo, convirtiéndose en la respuesta nacional a The Rapture y The Faint”, algo que se refería más al espíritu rockero y bailable a un tiempo de su música que a un paralelismo directo. “Si en el papelito que se os envía a los medios sigue poniendo The Rapture o The Faint, eso será cosa de la discográfica. Nosotros queríamos que no se citara a ningún grupo y que cada uno nos compare con quien quiera. Si un crítico quiere poner un nombre, que lo ponga, pero que no sea porque lo ha leído por ahí”. Bien, pues ahí van mis nombres, mis comparaciones. Los Delorean de “Into The Plateau” podrían acercarse en intenciones a algunas producciones firmadas por James Murphy, a los últimos Out Hud, a !!!, al concepto inicial de Rinôcérôse, a los Underworld de “Dubnobasswithmyheadman” o incluso (y son varios los puntos en común) a una banda recóndita estadounidense que obtuvo cierta repercusión internacional hace un par de años, VHS Or Beta. Los vascos coinciden con ellos en su facilidad por combinar ritmos bailables, efectividad rock e intenciones dance. (Unai) “Eki está flipando con la música disco;