Aunque lleva años siendo un artista en constante evolución, Elphomega ha dado un giro relevante a su música publicando “The Freelance” (Autoeditado, 19), un trabajo en el que la nueva sabia del rap tiene una función protagonista.

Llega “The Freelance”, el quinto disco en la trayectoria de Elphomega, una cifra nada desdeñable para un cantante de rap. ¿En qué momento se encuentran tanto Elphomega como su carrera?
En el momento de querer controlar menos todo lo que pasa alrededor de mi música y planificar más a corto plazo, con menos dramas y previsión. Estoy intentando reencontrar la frescura que para mí tenía escribir en ciertas condiciones, recuperar algunas sensaciones que por los métodos de trabajo y el carácter de los discos anteriores siento que se fue diluyendo. Estoy en el momento de querer divertirme. En muchos aspectos estoy volviendo atrás para avanzar.

Sin embargo, este disco supone una excepción en tu trayectoria, y lo describes como parecido a una mixtape (debido a su informalidad). ¿Tiene un concepto “The Freelance” diferente a sus predecesores? ¿En qué se diferencia?
El concepto es que no hay concepto. “The Freelance” es la liberación que necesitaba, donde cabe de todo lo que me divierta o me interese hacer. Sin límites y sin reglas autoimpuestas. Es un disco para soltarme. Sin filtro.

De hecho participan en el disco más de una decena de productores. ¿Es esta una de las claves?
Total. Es el disco más colaborativo que he hecho. Es una de las principales filosofías del proyecto, quería unas canciones donde pudiera mezclar a artistas de distintas edades y sensibilidades y tender puentes entre todos nosotros. Tenía que ser divertido para mí y era la ocasión para colaborar con artistas que me interesan y bregar un poquito con el sonido de los nuevos chavales. Hay muy buenos productores y quiero trabajar con todos. La verdad es que me da la vida y la peña muestra un montón de respeto.

“Es el disco más colaborativo que he hecho. Es una de las principales filosofías del proyecto”

Además adelantas que es el primero de una serie de entregas. ¿En qué consistirán estas futuras entregas? ¿Podemos considerarlos capítulos de una obra mayor?
Mi intención es que sean tres entregas, todas con el mismo sentido que ésta, con poca vergüenza y muchos invitados. Las dos siguientes entregas saldrán el año que viene y después lanzaremos una edición física con los tres discos y un pack de merchandising inspirado en el proyecto.

Musicalmente podemos asegurar que es el disco más variado de Elphomega, donde pareces dejar atrás el sonido clásico para introducirte en otras vanguardias musicales más actuales. ¿Por qué este cambio? ¿Necesitabas nuevos estímulos?
Estoy de acuerdo en lo variado que ha resultado el disco, pero tampoco siento que haya hecho algo muy alejado o vanguardista respecto a mis discos anteriores porque creo que en todos ellos conseguí también en mayor o menor medida no ceñirme solo a un sonido clásico o a un boom bap estricto… En todos ellos encontrarás canciones con las que traté de explorar nuevos sonidos muy alejados del rap que podía soñar en ese momento, canciones que a la larga han demostrado estar adelantadas en cierta manera. Lo que sí es cierto es que ahora necesitaba unos nuevos estímulos como comentas, pero no tanto en el estilo que pudieran tocar estas canciones sino en el método de trabajo y en los colaboradores y productores que aparecieran, es eso lo que me ha dado la energía para hacer este disco.

Una de las características de este disco es la llamada composición lo-fi (baja fidelidad), una forma de grabación muy usada en la década de los ochenta y que has querido recuperar. ¿Qué tiene de especial para ti, por qué has querido resucitarla?
Más que a una forma concreta de grabar nos vamos al lo-fi en el aspecto compositivo y a la hora de generar una forma de trabajar más abierta y fresca. A nivel de estudio hemos trabajado con diversos productores y Doc Diamond ha sido el encargado de terminar de darle encaje a todo.

Y es que siempre se te ha reconocido como un amante de los géneros clásicos y precursores. ¿Te gusta la evolución que ha tenido el rap (a nivel general e internacional) en los últimos años o añoras los tiempos pasados?
Ningún tiempo pasado fue mejor ¡a no ser que te hiciera millonario! No, en serio, yo qué sé. Cada era tiene su música y no creo que haya que mirar con nostalgia lo que se hacía antes, simplemente disfrutarlo como si hubiera salido ahora. Yo disfruto igual un disco antiguo y uno actual si los dos me dan lo que les pido. Creo que se hace buen rap ahora, hay mucho mainstream que me gusta y en un perfil más bajo hay una gran creatividad, artistas muy sólidos que me interesan mucho. Es verdad que con la mayoría de estrellas del género echo en falta más contenido, pero parece que es una tendencia que en estos últimos años va cambiado.

Pero no sólo el rap ha cambiado, todo el movimiento hip hop se ha transformado y ahora sus cuatro elementos parecen haberse emancipado y vivir vidas independientes y paralelas. ¿Crees que esto es algo beneficioso o perjudicial para la cultura?
Es triste, pero el hip hop como la cultura que entendíamos en su inicio es ahora mismo bastante borroso, o eso me parece a mí. Quizás sea por esa ruptura de los elementos o por la integración y uso de ellos en una cultura pop mundial más global, no sé… Creo que ese espíritu en su mayor parte ha sido engullido por el dinero. Sigue ahí, en ciertos estratos, hay artistas de todas esas disciplinas a nivel mundial que siguen manteniendo esa actitud real en un perfil underground, pero ese hip hop de Paz y Unión con el que crecí ahora mismo más que una realidad me parece una bonita historia de superación que contarle a los nietos. O esa es mi sensación personal, puedo estar equivocado.

Volviendo al disco, su título nos hace pensar que has buscado lograr tu libertad, liberarte de ciertas cadenas. ¿Va por ahí?
Siempre cargamos cadenas, como mucho podemos aflojar los grilletes un poquito. El sentido del título viene más referido al lugar en el que el público y la industria me ha colocado o me ha hecho sentir que ocupo. Siempre he sido considerado como el que va a su rollo, por su cuenta, el outsider… Una especie de agente libre, y de ahí el título. Un freelance no se casa con nadie, puede trabajar con quien le quiera contratar, marcar su horario… Le encontré mucho sentido para un disco con tanta colaboración y tan libre en su creación.

De hecho aseguras también que en este álbum hay algo de improvisación a la hora de conformar las letras. ¿También ha habido un cambio en este sentido y por qué?
Sí, he buscado recuperar la frescura y cierta garra en los textos y para eso me he ido a robar a mis comienzos. Quería relajarlo todo un poco y hacerlo más ligero en cierto sentido, soltarme en beats que supusieran un reto o simplemente me hicieran gracia por lo que sea, sin querer darle mucha sesudez a la cosa. Por eso hay mucha letra escrita en el momento y mucho trabajo en el estudio, estructurando y retorciendo las canciones sobre la marcha.

En alguna ocasión hemos oído describir tu música como “rap para adultos”. ¿Crees que es correcta esta distinción, que los artistas y el público de rap español están divididos por generaciones?
Hombre, esa barrera existe quieras o no, pero no es un tótem. ¿Qué es ser adulto? Quiero decir, veo más mi música como “para inquietos” o algo así, un público que busca que le den algo de chicha, consciente, referencial, no sé… No separaría por edades, porque hay chavales de veinte años con la cabeza más amueblada y unas inquietudes y un saber que se lo pasan por la cara a muchos de treinta para arriba.

En este sentido, nos ha llamado la atención una frase del disco: “Sigo siendo el raro pero voy encontrando el sitio”. ¿Cuál es este sitio, cuál es el papel de Elphomega en el rap español?
Es que es muy extraño, porque soy de la generación iniciática de esto pero encuentro ahora mismo más afinidad y comparto más sensibilidades con la sangre nueva que con los de mi quinta, y estoy ahí que me siento el tío de estos chavales. Es guay. A lo mejor al final ese es mi papel, el de tito enrollao.