“En el escrito está muchas veces esa medicina que te alivia”
Entrevistas / El Drogas

“En el escrito está muchas veces esa medicina que te alivia”

Fernando F. Garayoa — 14-10-2021
Fotógrafo — Dani Fernández

El Drogas acaba de editar "189 escritos con una mano enferma", un libro que viene acompañado por el disco "El largo sueño de la polilla".

Estamos ante un compacto, que también sale a la venta por separado en una edición de lujo en vinilo, y que incluye 8 canciones grabadas por el propio Enrique Villarreal. Temas que se han forjado y pensado de manera esquelética pero que, a su vez, están horneados con matices de diferentes tipos: teclados, voces, cuerdas, percusión… El resultado lleva por nombre para el directo "El Drogas Akustik Fraktion". Tanto del mismo como del libro, se explaya Enrique Villarreal en las líneas que vienen a continuación.

-Arrancó la gira en Oñati, ¿cómo ha sido la primera toma de contacto del público con el nuevo proyecto y su particular puesta en escena?
De puta madre, los dos pases. Muy emotivo. Con ovaciones después de cada canción, una experiencia muy interesante entre giputxis.

-Esta gira está pegada a la fracción acústica de El Drogas y repite la formación ya conocida excepto Brigi, que en esta ocasión no sale a jugar y toma su relevo a la percusión Nahia Ojeta, ¿a qué se ha debido esa variación en la alineación clásica del equipo, Txus, Flako y Brigi, algo así como los Echeverría, Iriguíbel y Martín que todos citaban de memoria?
No hay ninguna razón concreta. No es que digas: “Me llevo mal con Brigi”. Qué va, todo lo contrario, me llevo tan bien que no he querido embarcarle en una historia acústica. Esa sería un poco la razón. Pero no le doy vueltas a qué no hago sino más bien a lo que hago, y en este caso pensé en incorporar a Nahia Ojeta, que llevaba tiempo con ganas de participar en algo con él. Podría decir que en los acústicos el Brigi se nos aburre, o que empieza a bostezar en los ensayos, pero no, la historia no va por ahí. Yo sigo admirándole como músico y, sobre todo, como persona; y, por supuesto, sigo tocando con él en la formación eléctrica, en la que estamos los cuatro de siempre.

-Con la incorporación de Nahia, de alguna forma también cierras un particular círculo, ya que en la primera formación de Txarrena, la del año 1992, ya había otro Ojeta, Juanjo, a las guitarras.
Y en medio también estuvo Arantza, otra Ojeta, en el proyecto r&b de Barricada que se grabó en el Gayarre. Los Ojeta son una familia muy musical de Burlada, que además ha sido muy vendida, entiéndase bien esta expresión, por quien era el patriarca de la familia, que es el abuelo de Nahia, y que falleció hace poco. Una persona con la que daba gusto encontrarse por Burlada y tener charlas, siempre fue un gran defensor de su familia en el plano musical y el fan número uno de todos y de todas. Es un placer para mí formar siempre parte de ciertos núcleos, a veces familiares y otras no de sangre pero sí de gustos musicales. Y si encima añadimos que todos viven a 50 metros del Brigi, digamos que Burlada, para mí, tiene mucho encanto. Y por otra parte, en los últimos diez años, a veces he pasado más ratos en Burlada que en la Txantrea, debido a la residencia Landazabal, que es donde estaba mi madre.

-Este formato acústico lo vas combinar con el eléctrico, vamos, que un día puedes ver al Drogas en un teatro y casi al siguiente (ahora sí) sudar en un sala con un repertorio, ¿entiendo que distinto? ¿Alguna de estas canciones nuevas también ha saltado al eléctrico?
De las nuevas, no, pero sí de las viejas. A mí lo que me gusta es hacer versiones que permitan a las personas con las que uno está enredar esas composiciones. Así, por ejemplo, ‘La hora del carnaval’ no suena igual con la banda de cuatro que con la banda de 7. Procuro que se repitan las menos canciones posibles, pero tampoco me importa que algunas sí lo hagan. La excusa para juntarte a hacer historias siempre son las canciones, por lo que no tengo problema en enredarlas o manosearlas; me importa bastante poco lo que la gente puede pensar en el sentido de si vivo de éstas o de éstas otras. Llevo mucho tiempo haciendo canciones y procuro que sean eso, la excusa para enredar.

-Cambiando la mirada hacia el libro, has comentado que la situación, situaciones más bien, provocada por la pandemia, te lanzaron a escribir desaforadamente, pero… la realidad es que El Drogras lleva ya tiempo con la pluma bastante inquieta.
Me resulta imposible pensar en mí sin un boli, unas veces escribiendo letras para canciones y otras elaborando escritos en los que procuras que la musicalidad la dé la cabeza mientras lees mentalmente este texto. Hay temporadas que escribo menos y leo más, o compongo más música, y otras en las que escribo más, compongo menos… acabo un poco confuso con mi hobby, que me lleva a buscar un oficio en el que estoy muy cómodo, porque todo esto forma parte de lo que yo mamo para sacar luego lo que me va apeteciendo.

"Me resulta imposible pensar en mí sin un boli"

-Da la sensación, quizá ya desde hace un tiempo, y en este sentido te comparo a Miguel Sánchez-Ostiz, como si os sintierais apurados por el paso del tiempo y, no de forma atropellada pero sí presurosa, intentarais sacar todo lo que lleváis dentro antes de que siquiera asomen las orejas de la parca.
No lo sé… Primero, a la hora de escribir, ni punto de comparación con Sáchez-Ostiz, para bien para él; es un maestro de esa visión vital que aporta cuando hablas con él. Dicho esto, a veces sí tengo esa impresión, esa especie de ansiedad que puede haber… Pero no, yo ahora si tengo ansiedad es por disfrutar algo que sí va pasando en el día a día, que es ver como crecen mis nietos. Que yo me lo pierda, eso sí que realmente me apura más, el perderme situaciones concretas por este maremagnum que hace que en una semana concreta pueda estar horas sin verlos. Eso me jode más e intento buscar una fórmula que me permita dejar de hacer estas chorradas, que no son más que chorradas en comparación con lo importante para mí, que es ver cómo crecen los míos.

Estos escritos cuentan con unos ‘separadores’ muy curiosos, frases ilustradas como:
-“A mi sombra le gustan las estrecheces, y andar siempre tirada. No tiene sangre”. ¿Porque ha querido destacar precisamente estas palabras de esta forma en el libro?
No tengo una fórmula concreta para haber utilizado este formato dentro del libro. Me doy cuenta de que la gran mayoría de frases que voy poniendo son muy visuales, y algunas de ellas quería que fueran simplemente esa frase y no continuar con más imágenes. No tienen una historia concreta para explicar pero sí está claro que al hacer la estética del propio libro, me apetecía utilizarlas como respiración entre los grupos de escritos. Y de esta forma busqué la estética con estas frases.

-Citas, entre otros muchos, a Nicolás Gómez Dávia. Precisamente, parafraseando la cita elegida, ¿Enrique es de los que tortura sus frases o de los que tortura al lector?
No sé, estoy entre medio. Su frase me parece acojonante. Es gente que tiene un nivel intelectual que no digo que me gustaría tener, que también, sino que me hace ver el camino que me queda, un montón de escaleras para ir subiendo y así poder entender lo que quieren decir. Porque no te creas que yo entiendo todo lo que dicen. En este caso, con esa frase me encuentro unas veces en un lado y otras en otro.

-“Muerte”, “ataúd”, “morir”, “infierno”… Está claro cuál es el concepto, o uno de los conceptos que más se repite en el libro…
Todo muy ochentero, sí. Unas veces buscas la expresión literal y otras veces es metafórico, tampoco me considero una persona muy oscura o pesimista. Utilizo lo que me viene en el momento, y generalmente son los mismos recursos. Esa es una de las sensaciones que me da, que tendría que ir aprendiendo a buscar otro tipo de expresiones. Pero en el escupitajo que para mí suponen los escritos, tan en el acto, entran este tipo de imágenes.

-Después de tanta muerte, ¿dónde queda la vida y la esperanza?
En esas otras frases… siempre hay puntos de luz. Por eso digo “y las polillas revolotean alrededor de una luz inaccesible protegida por un vidrio”. Siempre está ese punto de luz, aunque a veces sea muy engañoso. Como digo, lo que busco es que nos sintamos en ocasiones hasta ofendidos al pensar en la culpabilidad que tenemos de todo lo que está sucediendo. Está bien no echarse todo el mundo a la espalda pero sí que seamos capaces de asimilar esa parte de culpa que nos corresponde cuando vemos situaciones injustas por todos lados.

-“Quién pudiera entender, quién”, reza una de tus oraciones, ¿cada vez entendemos menos y sin embargo alardeamos de ser expertos en todo?
Sí, es a lo que nos van llevando. Basta con escuchar cualquier tertulia. Hace meses había montones de virólogos en este país, que ahora se han convertido en vulcanólogos y mañana será afganistanólgos… A mí todo esto me saca de mis casillas, el poco tiempo que empleamos en analizar las situaciones para poder crear un criterio propio respecto de todo lo que ves a tu alrededor. Es lo que más me jode, la prisa que nos meten por ser imbéciles totales.

"Para mí, el reencuentro con Boni fue el final de Barricada, por fin"

-“Las lágrimas exigen tener ahora su sitio”, ¿solo ahora?
Es una frase que se sitúa en el contexto de un escrito sobre la muerte de mi madre. Pero cuando hablo de mi madre no lo hago solo en el plano personal, sino que es la madre típica, una esas mujeres de posguerra que han sacado adelante familias numerosas, sacrificando absolutamente su vida por lo que es el entorno familiar. Y ese entorno familiar ni siquiera se ha preocupado por ellas porque eran personajes invencibles, o esa sensación nos daba. Y, por supuesto, tampoco se ha preocupado por ellas la sociedad, nos ha dado igual: han trabajado sin cobrar, se han jubilado sin cobrar, muchas de ellas terminan con enfermedades crónicas abandonadas a la suerte de esos cuidados o no cuidados familiares. Y eso es lo que viene a reflejar el contexto concreto de esas lágrimas, que ahora deciden tener su sitio. Estaría bien recordar esto y pelear por esta historia, por reivindicarlas.

-“Cada vez hay más días que solo pesan, días sin nombre”, el recuerdo inevitable a Boni.
No sé si hay cada vez más días que pesan, pero los que pesan, son muy propicios para escribir. En el escrito está muchas veces esa medicina que te alivia. Va un poco por ahí. Muchos días yo los paso más bien alegre que triste. Pero también vengo diciendo últimamente que mi relación con la muerte no está resultando muy acogedora, me gustaría que fuese de otra manera. Pero claro, igual es que es así, o que me ha tocado, yo que sé. Es una historia que va y viene últimamente, te da la sensación de que estás en primera fila y me gustaría ser consciente cuando me llegase el momento de poder disfrutar, si se puede decir de alguna manera, de ese instante de manera muy personal. Eso es a lo que hace referencia esta historia. Para mí, el reencuentro con Boni fue el final de Barricada, por fin. Y lo digo para mí. Algo que ya está. Y paso a otro plano en la relación con él. A partir de ahí, es una anécdota muy bonita lo vivido, pero la relación es otra.

-Qué hace la otra mano mientras la protagonista escribe, porque nadie se acuerda de ella, y tendrá su papel…
Hombre, claro que tiene su papel. Fíjate si lo tiene que es la que sujeta el papel, desde que está en blanco hasta que se termina de emborronar todo. Fíjate si es importante. Si no existiese la otra mano estarías todo el rato haciendo mala hostia porque el papel se movería sin parar.

"Todo acaba siendo una puñetera excusa para seguir pisando los escenarios, que en el fondo tiene que ver con que es lo que más me gusta de todo lo que hago"

-De la grabación realizada en su casa por el Dr. Gas AKA El Drogas, primo hermano de Eva Zanroi, a la puesta en escena, entiendo que habrá un trecho importante, ya que los temas se presentan en el disco en un formato casi esquelético en comparación a la banda ‘acústica’ de directo.
Así es. Vuelven a ser bocetos que a mí me sirven como excusa. Primero comienzo a escribir y en los descansos voy haciendo canciones… Pero la chispa de todo son los escritos, el libro. Lo segundo, el disco, son canciones que han salido, como decía, en los descansos de escribir. De esta manera, me encuentro con la excusa perfecta para hacer un formato para los directos. Primero me planteo ir solo, en acústico, hasta llegar a los siete músicos en escena. En todo este proceso hay un camino no muy largo, porque enseguida decidí que la historia debía ser de esta manera porque me apetece que las canciones que tocamos en directo tengan esos arreglos. Todo acaba siendo una puñetera excusa para seguir pisando los escenarios, que en el fondo tiene que ver con que es lo que más me gusta de todo lo que hago.

Varios días antes de lanzar oficialmente el disco, se pusieron a la venta las entradas para los conciertos del Teatro Gayarre, con una respuesta inmediata por parte del público que os hizo habilitar una tercera fecha. Y todo eso sin que la gente conociera las canciones. Está claro que El Drogas vive un momento muy dulce, en el que casi se puede decir que, haga lo que haga, llena. Eso tiene que reconfortar, por la fidelidad de sus seguidores, pero, a su vez, multiplicar la responsabilidad.
Va todo unido. De todas formas, en primer lugar hay que aclarar que se llena, pero en general son locales no muy grandes, que a mi gustan más porque la intimidad se siente. Aunque nos juntemos 200 o 300 personas, o en una sala seas capaz de juntar 700, no son eso aforos masivos que parece que son donde está el triunfo. Para mí el triunfo está siendo éste: el que alguien pague 20 euros por ver la majarada que le ha dado al Drogas por llevar a cabo. Eso me parece muy importante, tan importante como que todo lo tengo que cuidar. Puede que un formato o una historia que presente no le guste a alguien tanto como otra, eso tiene que ser así, porque no hago las historias iguales. Sentir el respeto que me tiene el público tiene que hacer sentir, a su vez, el que yo tengo a ese público.

-Es lo que apuntaba, que la gente compra la entrada sin siquiera saber de qué va…
Pues ya veras… Bueno, imagino que les gustará, está muy currada. De ahí también nace el juego del cartel, de si está o no está el Brigi, y yo diciendo que estaba en el médico (risas). Viendo el formato y la instrumentación de cada músico enseguida se dan pistas de por donde va a ir la historia.

-En el nuevo formato que ahora presentas entran cuatro de las nuevas canciones, pero, ¿con qué temas completas el repertorio?
Ha sido una selección de entre 50 canciones, y todas no podían entrar (risas). No podía pasar de esas 40 que alguna vez hemos hecho con la banda eléctrica. Aunque nuestro récord está en A Coruña, donde llegamos a tocar 62; pero ahí ya les comenté a Flako, Txus y Brigi que no lo íbamos a volver a hacer nunca porque acabé reventado. Al final voy cogiendo las canciones que pueden hacer que el repertorio sea llevadero. Si, por lo que sea, esto tuviera una continuidad a largo plazo, habría que ir cambiando; pero ahora mismo no es algo que me preocupe mucho. Esa excusa de presentación del libro-disco realmente me sirve para hacer un repertorio con el que me como el tarro alternando sensibilidades y estilos.

-¿La polilla ha despertado de su largo sueño?
No sé, puede ser una duda existencial. En relación a la pandemia espero que así vaya siendo así, a ver si de una puñetera vez empezamos a tener una cierta normalidad o volver a coger esa anormalidad que a todos nos caracterizaba antes de todo esto. Porque eso de que salimos mejores… algunos saldrán así y habrán aprendido historias, pero otros, jodé. Espero que la polilla despierte a esta otra polilla interior que todos tenemos dentro y seamos conscientes de que lo que nos hace falta es emplear nuestro tiempo en historias que nos resulten interesantes para nuestra propia existencia. Y solamente hay un camino, que es el del aprendizaje de todo lo que ves y todo lo que oyes, sobre todo de la gente que tienes alrededor. Y sigamos aplaudiendo a la gente queremos.

PROXIMOS CONCIERTOS GIRA ACÚSTICA:

29 Octubre - Al anochecer
Zumárraga - Zelai Arizti

30 Octubre - 19:30 FESTIVAL HIRIKO SOINUAK (fuera de la gira acústica)
Barakaldo - Bizkaia Arena

05 Noviembre - Al anochecer
Beriáin - Casa de Cultura

06 Noviembre - Al anochecer
Sopela - Kurtzio Kultur Etxea

10 Noviembre - Al anochecer
Zaragoza - Sala Mozart

27 Noviembre - Al anochecer
Valtierra - Casa de Cultura

28 Enero - Al anochecer
Ermua - Antzokia

30 Enero - Al anochecer
Mutilva - Casa de Cultura

04 Febrero - Al anochecer
Valencia - Teatro La Plazeta

05 Febrero - A partir del mediodía
Madrid - Teatro EDP Gran Vía

12 Febrero - Al anochecer
Calahorra - Teatro Ideal

25 Febrero - 20:00
Alsasua - Casa de Cultura

26 Febrero - 21:30
Cascante - Centro Cultural Avenida

04 Marzo - 21:00
Noáin - Casa de Cultura

12 Marzo - 21:30
Mieres - Mieres Centro Cultural (MCC)

19 Marzo - Sin concretar
Azpeitia - Soreasu Antzokia

08 Abril - Sin concretar
Cáceres - Gran Teatro

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