DOCE Y ACCIÓN
Entrevistas / 12Twelve

DOCE Y ACCIÓN

Francesc Feliu — hace 18 años
Fotógrafo — Archivo

Todos somos conscientes de nuestro gregarismo. Siempre vamos a remolque de lo que pasa fuera de nuestras fronteras, y aún no ha llegado la hora -aunque ya lo va siendo-, para que nuestras bandas de post-rock den un salto al frente y muestren su valía. Un movimiento prácticamente ignorado, relegado a un olvido premeditado y más aún después del pollo mediático confabulado al involucrar reiterativamente a 12Twelve dentro de un estilo -el post-core- con el que musicalmente tienen poco que ver, al menos no para meterles únicamente dentro de ese saco. Quizás sea la falta de valentía por alzarlos como líderes de un género fantasma, totalmente ausente en lo que a ediciones se refiere en nuestro país o quizás sólo las ganas de rizar el rizo; pero así es como funcionan las cosas en este país, por eso ya es momento de poner los puntos sobre las íes. “Lo de post-core ha sido un síntoma total de que no saben dónde ponerte. No hay escena, no saben dónde meternos. Todo ha sido sólo para decir que existe algo; apuntar a nuevos grupos, como Standstill o Lisäbo. Si te meten ahí, pues ellos sabrán.

“Nadie crea nada nuevo. Lo bueno no es crear, sino transmitir”

Aunque también nos han involucrado por algunos bolos con grupos de B-Core. Seguramente ellos se fijaron en el sonido de Slint, Rodan, June Of 44… y nosotros tenemos alguna influencia de eso. La cuestión es que se parte de un tipo de música, el slowcore, el cual trabajamos en su momento y del que aún conservamos mucho. Hardcore, postcore… es como si todo descendiera de un mismo sitio, aunque no haya mucha relación entre ello. En verdad somos gente que viene del indie y hemos evolucionado hasta llegar aquí. Lo que más nos gustaba eran los cuelgues, cuando metían ruido. La hipnosis y todo eso que Mogwai actualmente tienen muy claro. Ellos hacen indie; rock, en esencia. Sólo que la exageración del sonido ya viene del noise. Buscar atmósferas, experimentar y una manera distinta más allá de las melodías y el ritmo fácil. Quien flipaba hace unos años con Dinosaur Jr, hoy flipa con Mogwai”. Unas referencias que ellos siempre reconocen y de las cuales se enorgullecen, que aluden a esa opinión vertida desde estas mismas páginas. “Nadie ha dicho que vayamos a aportar nada nuevo. Lo que hagas tiene que ser mínimamente bueno y creértelo. Nadie crea nada nuevo. Lo bueno no es crear, sino trasmitir. Ello se resume en “Tears, Complains And Spaces”. Cogemos la furia rockista de Mogwai, de Dinosaur Jr o de Black Sabbath y la aplicamos al space rock, a la temática de GSYBE! o a todo lo que nos guste: el jazz, la psicodelia o el rock ácido sesentero. Toda la música que hemos escuchado, convenientemente filtrada, para hacer lo que queremos. Una mezcla personal. Lo de precursores suena muy pedante, pero si podemos ayudar a fomentar el que haya más propuestas o a que grabe más gente ese puede ser nuestro granito de arena . Dicen eso porque somos el segundo grupo que hemos sacado un disco de post-rock instrumental en España; primero fue La Muñeca De Sal y luego nosotros, aunque lo nuestro es un Lp, por eso quizás se han fijado más” . No hay duda en que han de asumir un poco el papel de catalizadores del género con este primer disco. Un disco, como la gran mayoría de los discos noveles, construido con tiempo, sin presión alguna, meciendo poco a poco el embrión del sonido del grupo y dejando en ello un poso de ilusión que se manifiesta en la grandeza de temas como “Seiza”, “LautstŠrke”, “#2” o “News May Be Good Or Bad”. “Hemos quedado muy contentos con el sonido. Con el dinero que había ha quedado muy digno, aunque está claro que nunca acabarías. El disco no es tan expansivo, tan espectacular como en los conciertos, pero es evidente que con una producción de mucho dinero, y tiempo, seguro hubiese salido mucho más impactante. Grabamos en tres días, en directo con todos en la misma sala, y prácticamente en dos tomas. Eso hace que tengas que hilar muy fino. Además sin productor. Lo hacíamos nosotros, por eso es como un sueño, es especial. De acuerdo que temas como “Lautstärke” han quedado un poco flojos respecto el directo o el estudio, donde sí conseguimos lo que queríamos, pero al llegar al mastering, no sabemos por qué, no hizo justicia”. Si alguien acude a ver a 12Twelve teniendo en mente la palabra post-rock y esperando ver emociones descafeinadas y con la vista puesta en Chicago va a equivocarse. Sus fusiles apuntan sobre todo a la visceralidad, una pócima eléctrica en plena ebullición de emociones. Una palabra -emocional- muy gastada en los tiempos que corren y en serio peligro de devaluarse. Es por eso que una de sus principales motivaciones vira a una perseverante reactualización de la psicodelia. Algo que ellos asienten, reivindican y no dudan en asociar a términos de espacio -realidad y música: esas visiones subjetivas como la del edificio deformado de la portada- o mentales -música y realidad: esos habitáculos sonoros a la espera de ser descubiertos-. “Son dos cosas, dos conceptos distintos, pero unidos. La psicodelia puede ser algo hipnótico, atmosférico, algo muy introspectivo: el espacio mental de alguien, o puede ser como ir al mar y mirar al horizonte, algo cósmico. Hay un poco de una y un poco de la otra en nuestra música. Mirar hacia fuera o mirar hacia dentro. Al mismo tiempo creemos que toda parte de psicodelia debe tener su parte absurda, surrealista. “Phinocam603″ en sí mismo es un tema un poco surrealista, es la parte abstracta del disco. Y el nombre responde a una cosa absurda, dadaísta casi”. Lo realmente absurdo seria que una propuesta tan interesante fuese olvidada en su próxima llegada a los distintos recintos peninsulares u obviada a su paso por la caja tonta -los conciertos de Radio 3-. Tómenlo como una seria advertencia.

Un comentario
  1. The hontesy of your posting shines through

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.