Del espacio exterior
Entrevistas / Spiritualized

Del espacio exterior

Albert Alcoz — 24-11-2003
Fotógrafo — Archivo

Los de Jason Pierce no están para excesos. En el que se supone quinto disco en estudio de los ingleses, este “Amazing Grace” (Bmg, 03), han desaparecido las capas infinitas de orquestaciones, la superproducción asfixiante y el empaquetado caprichoso.

Con “Amazing Grace” -seguramente, el disco que menos tiempo ha necesitado para grabarse; tan sólo once días-, la búsqueda parece encaminarse hacia la sencillez, la naturalidad, lo azaroso y fortuito frente a lo pulcro y lo excesivamente planeado. Aunque las dudas asomen, ahora más que nunca, ante esta nueva obra de Spiritualized, la verdad es que Jason Pierce aún conserva una aura mística que, sus anteriores grabaciones y sus aventuras con Sonic Boom, afianzan año tras año. La vigencia de la nueva edición de “Perfect Prescription” así lo confirma. Con gafas de cristales amarillos y la vista perdida hacia el infinito, Jason Pierce contesta tranquilamente, reflexionando sobre sus propias palabras y recurriendo al “I don´t know” en más de una ocasión.

“La cuestión no es qué es lo que el fan puede obtener de la nueva grabación, sino qué es lo que yo aprendo de todo esto”

Mientras primero manda su carácter impenetrable, poco a poco se asoma la curiosidad, las risas y la distensión. A falta de drogas que ingerir durante la entrevista, nuestro protagonista se abastece de infusiones en un despacho anodino de la barcelonesa Diagonal, pocas horas antes de su concierto dentro del BAM. Interrogado sobre la crudeza de las nuevas canciones y el deseo de huir de una producción megalómana, Jason Pierce recuerda su experiencia musical para el sello Thirsty Ear, donde se trataba de llevar el jazz al límite de la improvisación. “Hice un disco con Spring Heel Jack llamado ´Amassed´. Fueron tres discos de free jazz, de improvisación, y mi reacción fue “yo no toco free jazz, yo no hago esto, pero puedo llegar a envolverme, a enamorarme de la forma en que ellos realizan su música´. En la música todo tiene que ver en cómo tocas y en cómo interactúas, no con la producción. Aprendí tanto de todo aquello que no creo que se detenga aquí”. A lo largo de la conversación, la palabra ´producción´ aparece en varias ocasiones; el rechazo a lo excesivamente controlado parece ser el leif motiv de “Amazing Grace”. “Estaba con gente blanca tocando y grabando música y era espléndido ver cómo todos los ruidos accidentales, el respirar, los suspiros y el sonido de los dedos tocando los instrumentos quedaban registrados. Una música fónica como la de Robert Johnson, Hank Williams o Daniel Johnston, música donde lo que oyes es la expresión de la persona, y es como si las canciones, esa expresión y el conjunto se mantengan en pie. No obtienes el tipo de mensaje ´oh, sí, me gusta ese sonido´. Hay demasiada música donde lo único que importa es la producción o el proceso, tanto que ni tan siquiera hace falta tener una canción o algo que decir. Yo quise abandonar todo eso y esto es lo más desnudo a lo que vamos a llegar”. Preguntado por el proceso de continuidad que hay en el conjunto de sus trabajos, por el carácter de work in progress donde los trayectos, la experiencia y el propio aprendizaje importan mucho más que la resolución de todo ello, contesta sin reparos: “Hay continuidad en todo lo que hacemos porque pienso que siempre hacemos Io correcto, por lo tanto nada de lo que hacemos es reactivo. Con ´Amazing Grace´ vinimos con toda la tecnología que usamos en ´Let It Come Down´, cosa que hace que puedas escuchar la elegancia que aprendimos con el anterior disco”. Una elegancia que contrasta con la electricidad visceral, unas texturas de luces y sombras que no dejan lugar para los matices grisáceos. “Creo que ´Amazing Grace´ es difícil de escuchar porque por lo menos hay quince almas. Hay baladas frágiles y un tipo de sonido como si viniera del mundo de Big Star, ya sabes Alex Chilton y esa idea premeditada de no sonar bien del todo. Es un disco en el que resulta más duro entrar porque no hay la inmediatez que, por ejemplo, sí había en ´Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space´”. El número de músicos que Jason Pierce ha utilizado con este nuevo álbum se eleva a más de veinte, sin contar las colaboraciones para las posteriores orquestaciones. Cómo dirigir, incitar o dar total libertad a tal número de instrumentistas fue una de sus cuestiones principales, antes de entrar en el estudio. “La clave de este disco fue la de dar las canciones a la banda el mismo día en que las íbamos a grabar, de manera que se pudiera obtener la música antes de que la banda supiese cómo tocar las canciones. Cuando aprendes cómo hacer algo lo que inicialmente aprendes es cómo no hacer fallos o cómo hacer las cosas más fáciles para ti mismo. Y lo que quise fue realizar la grabación cuando los músicos aún estaban explorando y diciendo ´eh, puedo hacer esto´… Y para mí esa es la magia que obtuvimos con ´Amazing Grace´, y tuvimos suerte porque todo no duró más de once días”. Las letras de las canciones siguen basándose en el uso de la primera persona, en un “yo” aturdido más proclive a las preguntas que a las respuestas, a las dudas que a las soluciones. El vacío interior, la sensación de incapacidad y de debilidad son algunos de los motivos recurrentes en sus versos. “No hay una búsqueda de la redención en mis canciones, sólo lo acepto tal y como es. Acepto la vida tal y como es, con sus buenos momentos, con los malos tiempos, pero no es una actitud pasiva. En ´Lord Let It Rain On Me´ no hay una pasividad, es activo, es ´venga, lo que sea que tires podré con ello, lo aguantaré”. Las estructuras se repiten, los cambios no son tan radicales como en un principio podrían parecer, el sonido garage no se adueña de todas y cada una de las canciones del disco. Hay pequeñas variaciones ya que los trazos gospel y los susurros continúan ahí. Por lo tanto: ¿Qué es lo que puede encontrar el oyente en este nuevo disco que no haya escuchado en los cuatro discos anteriores de Spiritualized? “Pregunta difícil. No sé… La cuestión no es qué es lo que puede entretener a la audiencia o qué es lo que el fan puede obtener de la nueva grabación sino qué es lo que yo puedo adquirir de ´Amazing Grace´, qué es lo que yo aprendo de todo esto”. La esperanza de la audiencia queda subsanada por unas últimas palabras que invitan a pensar en un futuro incluso más prometedor. “Diría que ´Amazing Grace´ es como un experimento hecho durante una semana y no creo que haya explorado del todo ese mundo, lo que vendrá después será incluso más extraordinario”. Finalmente se sirve de una metáfora para afirmar que “Ladies And Gentleman We Are Floating In Space” no fue el crisol de la banda. “No es mía la frase, pero alguien escribió que ´siempre hay rosas blancas en la misma rama´”. Por el bien de la música esperemos que así sea.

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