“La música es amor: no creo en los límites, sino en fluir”
Entrevistas / Dante Spinetta

“La música es amor: no creo en los límites, sino en fluir”

Karen Montero — 10-06-2020
Fotógrafo — Archivo

“Mi alma creativa muta: nunca me até a un estilo”. Así se define Dante Spinetta cuando hablamos de canciones como “Soltar”, de su disco “Puñal” (Sony, 17), en la que colabora con la Filarmónica de Praga. Este viernes publica nuevo material bajo el nombre de “Niguiri Sessions”.

En sus casi tres décadas de carrera musical –empezó cuando apenas tenía catorce años–, ha introducido un sinfín de estilos en su marca musical, como el rap, el pop, la electrónica y hasta el trap, género en el que ha colaborado con figuras del boom urbano argentino como Duki o Neo Pistea. Es un ser puramente artístico: como nos cuenta desde Buenos Aires. “Nunca decidí ser músico, simplemente lo fui. Nunca dudé de lo que sentía”. Cuatro discos de estudio en solitario y nueve con su anterior banda Illya Kuryaki & The Valderramas han proyectado la carrera de Dante Spinetta hacia el éxito total y convertirlo en una de las figuras musicales más importantes de Argentina y América Latina.

“Siento que esta generación de artistas urbanos es libre y hace lo que se les canta. No tienen tantos prejuicios como antes. Me siento identificado con eso”.

El apellido podría haber pesado bastante para el hijo de Luis Alberto Spinetta, icono imprescindible del rock en español. ¿Trató Dante de tomar el testimonio de su padre? “No me pesa; al contrario, me da alas. Desde muy chico, mis padres me inculcaron el lenguaje de las artes. Crecer en el ambiente que viví fue una bendición para mí, rodeado de poetas y grandes músicos como mi padre y sus amigos”, confiesa el músico. Acostumbrado a mamar la música desde pequeño, pronto se sentiría atrapado por los ritmos del rap y fundaría junto a su gran amigo Emmanuel Horvilleur –hijo del fotógrafo y músico Eduardo “Dylan” Martí– Illya Kuryaki & The Valderramas, uno de los grupos con más éxito en la década de los noventa en Argentina. Pero no siempre fue así, subraya Spinetta: “Recién en nuestro tercer álbum, ‘Chaco’, logramos la aceptación y el respeto que merecíamos. Pasamos de ser un dúo alternativo de rap y funk a ser una de las bandas con más proyección en América Latina. Es increíble como creció la escena a niveles soñados hoy en día”. Del rap pasó, en 2002, al R&B y al pop en “Elevado”, su primer disco en solitario.

Ahora publica nuevo material, aunque la cuarentena lo ha obligado a parar todos sus planes musicales a corto plazo. Por el momento, empezará de cero. “El mundo cambió y la energía en el aire también. Cuando arrancó la pandemia, yo estaba metido en el estudio trabajando algunos tracks. Pero siendo sincero, creo que voy a arrancar de nuevo”. Su autoexigencia, mezclada con la crisis actual por el Coronavirus, le hizo replantearse sus prioridades. “Todo esto nos enseña lo frágil que es el mundo, nunca sabes cuando todo puede terminar. Por eso, más que nunca, quiero dar lo mejor de mí y hacer el mejor álbum posible”.

Cada proyecto musical de Dante es una reflexión para tomar conciencia de lo que ocurre en su mundo interior o en el exterior. Uno de sus últimos singles, “Aves”, empezó siendo una canción suelta que acabó funcionado como proyecto solidario con el INCUCAI, el instituto argentino que organiza e impulsa donaciones de órganos y trasplantes: “La misión fue concientizar a las nuevas generaciones sobre la importancia de las donaciones de órganos, especialmente de corneas. El vídeo quedó muy bueno: es un trip chamánico digital entre el hombre y la visión de las aves”. De hecho, no concibe música sin elementos visuales. Es por ello que los vídeos de sus temas siempre son como películas: “El videoclip es una extensión de la canción. Me pasa que cuando estoy componiendo, imagino una historia en mi cabeza. Pero muy pocas veces son ideas realizables por problemas presupuestarios, básicamente”.

Pura pasión por la música que se traduce en el descubrimiento constante de nuevas fórmulas para su trabajo. En su último disco, “Soltar” se convirtió en la canción más escuchada por su mensaje y por entrar en nuevos ritmos, lejos del funk al que tiene acostumbrados a sus fans. “Me considero un hombre libre. Para mí, la música es amor. No creo en los límites, sino en fluir. “Soltar” es una canción especial para mí: la escribí con el corazón desecho, necesitaba escuchar esas palabras. Es una canción de curación”. Su constante búsqueda de referencias lo hizo fichar por Sony como cazatalentos durante un año, tiempo en el que firmó artistas tan importantes como Neo Pistea, aunque ya dejó esa etapa atrás porque “preferí dedicarme cien por cien a la música, como siempre hice”.

El trap, la última ola urbana en Argentina, ha tenido mejor recibimiento del que tuvo el rap en su momento, algo que Dante esperaba. “Nunca dude de que iba a pasar, aunque a mucha gente le cuesta entender los movimientos nuevos”. Duki, Khea, Cazzu o Neo Pistea, algunos de los máximos representantes del género, son tan solo la punta del iceberg de un movimiento clave para entender la música actual en Argentina y Latinoamérica. “Verano Hater” y “No sigas”, dos colaboraciones con Duki y Neo Pistea, dan una idea de la atracción que Dante siente por todas las nuevas sinergias urbanas. “La música urbana en Argentina esta on fire. Siento que esta generación de artistas urbanos es libre y hace lo que se les canta. No tienen tantos prejuicios como antes. Me siento identificado con eso”.

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