Carlos García Esteban: el aragonés fantástico
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Carlos García Esteban: el aragonés fantástico

Sergio Falces — hace 3 semanas

Lleva más de dos décadas aprendiendo, enseñando y escribiendo aragonés. Carlos García Esteban lucha por la conservación y la difusión de esta lengua, y se divierte con ella como muestra en ‘Parola de follet’, un libro lleno de seres fantásticos que interactúan físicamente con las palabras. Puedes adquirirlo en el mail que verás desde este link. Has podido leer la correspondiente entrevista en la sección MondoCultura de nuestra versión de papel. Aquí va la conversación con todos sus caracteres, al completo.

‘Parola de follet’ está lleno de folletz, fadas y diaplerons, seres fantásticos que nos rodean pero a los que no vemos. No sé si hay por aquí, ya de primeras, una metáfora.
En principio los relatos están escritos para entretenerme y para entretener a quien los lea. No tienen mayor pretensión. Pero, conforme los iba escribiendo, y sobre todo en la fase de corrección, me di cuenta de que inconscientemente había volcado en todos estos seres fantásticos muchas de mis preocupaciones, de cómo veo el mundo, de nuestros defectos y virtudes. Hay una segunda lectura, que sin ser algo tremendamente profundo, sí que creo que le da otra dimensión al libro.

Por ejemplo, que los folletz vivan, precisamente, en los entornos de los ríos, con lo que hemos luchado por aquí para conservar el cauce del Ebro, no parece casual.
Para mí los ríos son muy importantes. No solo me encantan y aprovecho cualquier oportunidad para disfrutarlos. Mi trabajo de fin de carrera versó también sobre el agua en Aragón. No se puede comprender la vida sin agua. Los seres de los que hablo son pura vida, así que decidí que el agua tuviese para ellos una importancia incluso mayor que para nosotros.

“Si la escritura ya es una liberación de las leyes mundanas, la fantasía es la libertad completa”

Estos seres, como todas las leyendas, nacen tradicionalmente en poblados con entornos naturales y tú los haces urbanitas, supongo que porque es donde vives. Ha vuelto el aragonés a Zaragoza y con él todo lo que transmite culturalmente.
En realidad, en mi imaginario, habitan todo Aragón. Entorno rural y entorno urbano. Pero es verdad que, excepto un personaje secundario de uno de los relatos, todos los demás son tan urbanitas como yo. He vivido toda mi vida en Zaragoza. Soy de esos pocos desafortunados que no tienen pueblo. Así que ni siquiera pensé en ubicar los relatos en otro sitio que no fuese mi ciudad y, sobre todo, mi querido barrio de La Madalena. No veo ninguna razón para que esos seres, nacidos en una sociedad más rural, puedan venirse a la ciudad y transmitirnos todo su saber, su manera de ver el mundo, su propio lenguaje. Con el aragonés pasa lo mismo. Ahora se ha quedado en un área mucho más reducida de la que históricamente ocupó. Mi generación lo ha vivido como algo rural y anticuado. Pero para mí y para muchos otros, el aragonés es mucho más que una lengua. Es una forma de entender nuestro territorio, de celebrar la diversidad, de valorar un patrimonio único. El aragonés fue válido para vivir y relacionarse en Zaragoza durante siglos, ¿por qué no puede seguir siéndolo? Mi relación con el entorno rural es anecdótica y, sin embargo, utilizo el aragonés todos los días de mi vida desde que comencé a aprenderlo.

Rescatas seres mitológicos de la cultura aragonesa para traerlos al mundo actual. Ya, de primeras, esa idea inicial da mucho juego. 
La fantasía, en general, da mucho juego. Si la escritura ya es una liberación de las leyes mundanas, la fantasía es la libertad completa. No tienes absolutamente ningún límite. Supongo que por eso los géneros fantásticos y de ciencia ficción me gustan tanto. No se trata solo de describir seres imaginarios, viajes irrealizables, mundos nuevos o ingenios maravillosos. Me encanta cómo el género fantástico trata a las sociedades, construyendo modelos de organización diferentes a los que conocemos, y usándolos para reflexionar sobre nosotros mismos. 

Esto da para otro libro con otros nueve relatos. 
¿Otros nueve relatos? Espero que muchos más. Escribo de una manera casi compulsiva ahora mismo. Y en un porcentaje muy alto, lo que hago son más historias de folletz. Ya he publicado un par de microrrelatos ambientados en ese universo en mi blog y tengo escrito buena parte de lo que espero que se convierta en un segundo libro.

Carlos García Esteban con su nuevo libro ‘Parola de follet’

Carlos García Esteban con su nuevo libro ‘Parola de follet’

Hay entornos muy conocidos y otros que pertenecen del todo a la fantasía ¿Cómo los eliges, tanto los unos como los otros, y cómo acomodas a los seres? 
Los conocidos parten de mis sitios favoritos de Zaragoza. Cada vez que salgo a pasear o a correr por el parque y por los ríos, me parecen sitios mágicos. Tengo mucho cariño al Parque Bruil. Cuando caminaba por el tramo de la Huerva hasta su desembocadura en el Ebro siempre pensaba que sería un escenario perfecto para seres fantásticos que tuviesen una gran relación con la naturaleza, pero que a la vez fuesen conscientes de vivir en una ciudad. Además de esos espacios, muy visibles y reconocibles, quería que viajasen, que viesen mundo. Unos seres tan sabios y sobre todo con tantas inquietudes, serían inconcebibles si no tuviesen un profundo intercambio de ideas con seres de otros sitios. Esos lugares más exóticos los imaginé o los adapté de diferentes formas. MundoUembra es prácticamente otro universo, pero Facagu o Baixo-La-Uerva, a pesar de ser localizaciones completamente inventadas, están en nuestro mundo y siguen nuestras reglas. Son la parte oculta que habría en la Sierra de Guara o bajo la Huerva, en cada caso. Casi todos los personajes que protagonizan los relatos tienen en principio una actitud muy positiva. Al encontrarse un problema, en lugar de desesperarse y pensar en por qué les pasa eso, comienzan al momento a buscarle una solución. Son inquietos, curiosos, resueltos, así que no se rinden. Aunque también tienen ratos en los que no pueden más y necesitan ayuda. Por muy buena actitud que tengamos, ni los folletz son capaces de aguantarlo todo.

Es importante tener en cuenta cómo nos relacionamos con las lenguas y aquí nos das una lección al respecto. Hay que decir que llevas más de dos décadas luchando por el aragonés pero también hablas catalán y a veces es una lengua que aquí parece de segunda, pero es tan de Aragón como el castellano y el aragonés.
Por supuesto. Aprender catalán está siendo una gran experiencia para mí. Es una lengua en la que he descubierto una literatura genial y me ha permitido relacionarme de una manera muy diferente con gente de Aragón, Cataluña y Valencia. Cualquier persona con inquietudes culturales y con ganas de entender lo que realmente es Aragón, de Ansó a Calaceite y de Benasque a Albarracín, debería al menos tener una idea de ambas lenguas, aragonés y catalán. Por desgracia, la mayoría de la gente no es consciente de lo que se pierde al no conocer otra lengua, sea la que sea y la hable el número de personas que la hable. Gracias al catalán tengo acceso a libros, canciones, o incluso cine y televisión, que mucha gente se está perdiendo por puro prejuicio lingüístico y cultural. Que alguien pueda quedarse voluntariamente sin disfrutar de la escena musical valenciana, por ejemplo, me parece absurdo. El catalán no tiene la situación de emergencia del aragonés, afortunadamente. Entre otras razones porque es hablado fuera de nuestras fronteras, está normativizado, tiene una autoridad lingüística. Cuenta con todas las herramientas que pueden salvar una lengua en peligro. Pero aún teniéndolas todas, su futuro no está nada garantizado en un mundo que tiende a eliminar cualquier diferencia, que es enemigo de la diversidad de cualquier tipo. Así que no hay que bajar la guardia. El catalán en Aragón también necesita que se le defienda.

Tras la publicación del libro ¿cuántas veces te han llamado el J. R. R. Tolkien aragonés?
Ni una sola (risas).  Afortunadamente. Yo jamás metería a Tom Bombadil en una historia mía (los fans de Tolkien me podéis insultar por Twitter, Facebook e Instagram). Me encantaría escribir algo tan épico como El Señor de los Anillos, Canción de hielo y fuego o La Fundación, que son para mí tres referentes. Pero ni puedo ni lo intento. Mis relatos son más mundanos, más de andar por casa. Y así están bien. Sí que creo que tocaba añadir un poco de fantasía a la literatura en aragonés. No soy el primero, pero es algo que como lector de prácticamente todo lo que se publica en esta lengua echaba de menos. Hay mucha literatura costumbrista, ambientada en el entorno rural, en tiempos pasados. Y está muy bien y hay que leerla toda. Pero también tiene que haber un espacio para quienes consumimos otro tipo de libros. En aragonés se puede escribir sobre todo. Hay obras geniales que hablan de espías o del SIDA en los ochenta, y hasta literatura erótica. Ahora también hay una obra más dentro del género fantástico. 

“Las maravillas que encuentras al aprender una lengua y las relaciones que hay entre los diferentes idiomas, incluso entre sus variedades, son algo que nunca deja de sorprenderme y apasionarme”

Esta es una referencia de la Asociación Cultural Nogara-Religada, colectivo en el que participas y das clases. ¿El interés de la gente en la lengua aragonesa piensas que va creciendo o se hace cada vez más difícil difundir el aragonés? O ambas cosas a la vez, que todo puede ser.
Hubo un momento, hace no demasiado, en el que creció muchísimo el interés por el aragonés. En Nogara, y en muchas otras asociaciones, no dábamos a basto para atender la demanda de clases. Ese interés no ha disminuido. Sigue habiendo cada vez más personas interesadas en nuestra lengua y nuestra cultura. Sin embargo creo que el ritmo de crecimiento se ha estancado un poco. Todo esto es pura percepción personal. Harían falta datos objetivos. Gente como el Seminario Aragonés de Sociolingüística trabaja precisamente en conocer si hay interés o no, cuáles son los motivos para dejar de hablarlo o aprenderlo y cuestiones así. Si hacemos un diagnóstico equivocado del problema, nunca encontraremos la solución correcta. En cualquier caso, sí que hay datos objetivos de que hay interés por el aragonés: el éxito de los cursos organizados por la Oficina Lingüística de Zaragoza, o los datos de audiencia del programa Charrín Charrán son dos buenos indicadores, por ejemplo.

Este es tu segundo libro, el primero también lo escribiste en aragonés junto a Tamara Marzo. Eran cuatro cuentos de educación ambiental ¿Con qué peculiaridades cuenta el aragonés como herramienta de expresión? ¿Escribes, aunque sea para ti, en otras lenguas?
Empecé a escribir en aragonés de forma sistemática en 2006 cuando abrí mi blog Tierra de barrenaus, en el que sigo escribiendo y donde publiqué mi primer relato de folletz. En un principio lo hice como una forma de comunicar mis preocupaciones al mundo a la vez que me obligaba a elevar mi nivel de aragonés. Y funcionó. Escribir a diario es una forma no solo de mantener el contacto con una lengua sino de mejorarlo continuamente. Si quieres hacer algo medianamente digno, que no parezca una redacción de secundaria, tienes que buscar nuevos recursos expresivos, trabajar toda la gramática, diversificar vocabulario… Los trece años que llevo escribiendo el blog, con más de 900 entradas, me han permitido profundizar muchísimo en los conocimientos que se adquieren en los cursos de aragonés. Es un ejercicio que recomiendo a cualquiera que esté aprendiendo. Aunque no lo publique, si le da vergüenza. Pero que escriba todos los días. Aunque el aragonés ha sido prácticamente la única lengua que he usado para escribir en los últimos quince años, desde hace un tiempo también he escrito alguna cosa en castellano. He participado, y participo, en algunos talleres literarios, para mejorar la forma en la que cuento las cosas y éstos son en castellano. Es una pena que algo así no exista de manera regular en aragonés. ¡Habrá que montarlo!. Parte de esos escritos están publicados en internet y en mi blog. En catalán, aún me cuesta un poco, acabo de empezar una serie de posts escritos en esa lengua en los que hablaré sobre fiestas, tradiciones y lugares que me gusten de Aragón. Espero coger pronto la rutina para seguir aprendiendo. Las herramientas expresivas son infinitas en cualquier lengua. Una parte muy divertida de escribir estos relatos de folletz es que utilizan las lenguas en un sentido físico. Con las palabras construyen herramientas u objetos, o hasta se las comen. Utilizo ese recurso para jugar con la lengua y para reflexionar sobre ella. Porque las lenguas, todas ellas, pequeñas o grandes, son para comunicarnos con todas sus posibilidades, y para disfrutarlas en ese proceso comunicativo. Las maravillas que encuentras al aprender una lengua y las relaciones que hay entre los diferentes idiomas, incluso entre sus variedades, son algo que nunca deja de sorprenderme y apasionarme.

Más: Tierra de Barrenaus, adquirir el libro

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