Canciones desnudas
Entrevistas / José González

Canciones desnudas

Redacción — 11-10-2007
Fotógrafo — Archivo

El cantautor sueco de sangre argentina José González se ha hecho de rogar. Tras colocar más de setecientas mil copias de su notable debut, “Veneer”, aprueba con nota con su inmaculado segundo larga duración, “In Our Nature”

Su carácter templado y esa forma tan sencilla de comportamiento le han facilitado las cosas. En un castellano perfecto y a una velocidad de diez palabras por minuto, desde su retiro espiritual en una casa a las afueras de Estocolmo, aborda con amabilidad y educación (y con algo de sosería, dicho sea de paso) las cuestiones que se le plantean. “Me ha afectado mucho el haber vendido tantos discos, he notado esa presión, y entonces creía que tenía que crear mejores canciones, pero esa presión fue decreciendo conforme iba a dando forma a los temas nuevos. Sentía que me estaban gustando a mí mismo, hasta llegar un punto en el que no me importaba qué iban a opinar los demás. Lo importante es que me gusten a mí porque yo soy el que va a vivir siempre con estas canciones. Al final me solté y el proceso se convirtió en algo muy lindo. He estado pensando en el aspecto más primitivo del ser humano, cosas como la rabia o el odio. He intentado evitar hablar de amor y de relaciones personales”.

No ha dado el salto a una multinacional, pero las condiciones de trabajo han sido mucho mejores, aunque la modestia sigue siendo una bandera que enarbola con orgullo. “El primero lo grabé en casa en mi computadora, y se podría decir que lo hice sin que mucha gente esperara un disco mío. Esta vez he estado de gira y pensando durante mucho tiempo, acumulando canciones. Las más viejas tenían cuatro años. Quería grabarlo del mismo estilo, a solas, pero esta vez tuve un estudio, un habitación pequeña que es como una oficina, con un ordenador y unos micros. Había más plata, como para hacer una gran producción manejando un buen presupuesto, preferí hacerlo más simple, así con guitarra y voz. Salió un poquito más de percusión que en el otro, pero nada más. He añadido unos pocos matices más, pero quizás la diferencia esté en el modo de hacer las mezclas, con equipo analógico, y quizá por eso suena más fuerte, más potente”. Cuatro años entre disco y disco es un generoso espacio de tiempo, aunque en este caso han sido las circunstancias las que han marcado este prolongado intervalo. “Yo soy bastante lento escribiendo canciones y además me he dado cuenta de que no puedo hacer nada mientras estoy de gira. Empiezo a componer y luego se me olvida, y como que no entro en la rutina de escribir. Entonces, después del éxito en Suecia, quería empezar otra vez, pero en ese momento comenzó a funcionar en Europa, Estados Unidos y Australia, y no podía parar. Tuve que dejar de dar conciertos para encerrarme y concentrarme en escribir”. “In Our Nature” es un disco con dos partes bien diferenciadas, una primera en la que asume más riesgos, y una segunda más convencional, siempre guiado por ese registro de voz tan similar al de Nick Drake. “Sería osado por mi parte hablar de experimentación, pero es verdad que he jugado más con los ritmos, he usado más la reverb. Mi ingeniero de guitarra en las giras ya ha estado probando cosas nuevas, y creo que ese trabajo lo hemos sabido trasladar al estudio”. González cuenta con otro entretenimiento, Junip, un trío con los que se atreve a versionear a Bruce Springsteen en clave indie rock. “Es uno de esos proyectos en los que hablamos mucho, pero no hacemos casi nada. Nos gustaría hacer algo más en uno o dos años. El problema es que ellos, mis dos pacientes compañeros, siempre andan esperándome. Tocamos desde 1998 y sólo hemos publicado un Ep de cuatro temas, así que lo siguiente tiene que ser un largo”. Otro de sus proyectos es darle forma a un documental que bien podría ver la luz el año que viene. “Me han estado siguiendo durante la gira y mientras grababa, así que esa será un poco la historia. Tampoco creo que sea muy interesante para el público en general, será algo más que nada para los fans, pero aún está todo muy verde”. Su cabeza fría y escandinava, y su corazón caliente y latino le distancia de sus camaradas. “Todos los cantautores suecos suelen seguir una tradición más estadounidense, del country y la americana, mientras que para mí es fundamental la influencia de Latinoamérica y África. Quizás eso me convierte en un músico diferente, porque pongo más énfasis en el ritmo. Uso guitarra española, mientras que aquí todo el mundo usa la acústica, que suena muy distinta”.

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